29 de marzo de 2020

Cuentos de andar por casa: Amigalario



Jardiel Poncela, en un divertimento literario, se recreó sobre el papel de los tipos que nos encontramos a lo largo de nuestra vida y que de una u otra forma tienen o pretender tener cierto ascendiente sobre nuestra existencia.
Con un término que bautizamos como Amigalario, Poncela lo inició con la definición del «Amigo Póliza» que por graciosa, ocurrente y real me ha llevado a hurgar en la hemeroteca articularia hasta encontrar alguna que otra perla digna de comentar:
Amigo Brújula: Es el amigo del que más nos fiamos, con inexplicable ceguera leemos el libro que nos recomienda, la película que nos aconseja o las rebajas a las que debemos acudir, sin darnos cuenta que siempre es nuestra pereza y no su inteligencia la que nos hace decidir.
Amigo Visa: Es impensable salir a la calle sin este amigo, es el acompañante inevitable, mudo, no dice nada, solo está por si acaso, pero que nunca te lo dejas en casa porque si no ligas ya sabes a quien echarle inconscientemente la culpa.
Amigo Piel de Plátano: Este es el amigo con el que siempre resbalas cuando te cruzas con él, confundes su nombre, te interesas por su madre que falleció hace no sé cuánto, y sufres, porque aunque no lo parezca le tienes aprecio, ¡ah! y nunca recuerdas dónde lo conociste.
Amigo Helado de Fresa: Te confiesa con exagerada frecuencia sus declaraciones de amistad, a veces inoportunas y sofocantes y siempre con un sonrojo que a la vista de su sudor le derrite por dentro, en verano cuando lo buscas sólo encuentras un charquito en el suelo.
Amigo Escupidera: Sólo sirve para ser el destino de nuestras más viles acciones, escupes sobre el: traumas, decepciones, arrebatos, impotencias, en fin..., faena tiene cuando llega a su casa.
Amigo Montaña: Es esa persona a la que nosotros, manifiestamente débiles, atribuimos gran fortaleza moral y física, pedimos ayuda constantemente, sablazos y demás cuelgues coyunturales.
Amigote: Este es el amigo de cualquier tipo desde el punto de vista del cónyuge, sobre él recaen todas las sospechas y faltas de las que solo uno es el causante, siempre es bueno que haya niños y amigotes.
Amigo Boomerang: Es aquel que nunca sabes de ordinario donde está, ni siquiera si todavía lo tienes como amigo, pero que cuando te descuidas vuelve a darte en las narices, pidiéndote que le saques una vez más las castañas del fuego.
Amigo Obispo: Este, sí que parece un buen amigo, bendice todo lo que haces o dices, le pareces maravilloso y siempre te da la razón, te perdona tus faltas con una palmadita en la espalda y un «no te preocupes, eso pasa en las mejores familias».
Amigo Mar: Variante interesante de la amistad, siempre está ahí, tú te vas de vacaciones, de trabajo o a la cárcel y siempre te espera, a pesar de tu ausencia pierdes toda sensación de culpabilidad, funciona sin tu permiso y al margen de que estés o no, él sigue haciendo sus cosas.
Amigo Bufanda: el que te acompaña, te da abrigo, pero que siempre interrumpe, te tapa la boca y no te deja hablar, hay que esperar a su ausencia para poder expresarte con libertad, pero eres tan torpe que siempre que lo haces te resfrías.
No os fieis, ved si en vuestro entorno habéis alimentado a algunos de estos curiosos tipos y perdonaros la debilidad.
Fuente (en bruto): Relaciones Personales. Suplemento de El País

2 comentarios:

  1. Una curiosa entrada además que si nos ponemos a pensar más de uno amigo con esos nombres que nos has dejado tenemos a nuestro alrededor ..Gracias y siempre es bueno siger nota de ello .
    Abrazos.

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  2. jajajaja, qué bien descritos están...

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