29 de mayo de 2019

Este jueves, relato: Un personaje, un lugar, un conflicto.



Hospital Nuestra Señora Redentora
Carta a la Directora.
Muy Sra. Nuestra:
Sirva la presente para comunicarle que no nos espere esta noche, Mariana y yo nos hemos fugado.
Hemos saltado la tapia, justo en la esquina donde coinciden los muros de mampostería y el seto de hiedras. 
Nuestro amor, era difícil mantenerlo en ese rancio hospital que usted gobierna con obsceno rigor y mente casposa. Su vigilancia desmedida y censura inexplicable nos lleva a tomar tal decisión que, aunque comprometida, es el estímulo que necesitamos. 
De esas cuatro paredes solo recordaremos, Mariana y yo, el mágico momento de nuestro encuentro y nuestras primeras citas. Olvidaremos la obsesión arbitraria por parte de sus otras y mercenarias novicias a mantenernos separadas, el extravío intencionado de nuestras cartas y los falsos testimonios que nos atribuían por separado con el único fin de enfrentarnos. Una nueva vida nos espera lejos de envidias, rencores y podridas lecciones apostólicas, que dicho sea de paso no practican para sí mismas. 
El Amor está de nuestro lado y con él la pasión, la tolerancia y el futuro, algo que desconocen los que desgobiernan ese rancio establecimiento.

Sra. Directora… ¡Que le den!

Atte. Felipa

P.D. ¡Ah, los hábitos los hemos dejado debajo del colchón, junto a las chinches!