26 de octubre de 2017

Este jueves, relato: Mr.Chance


Era domingo, estaba en el jardín cuando oí voces en el interior del salón. Dejé la manguera en el sendero mientras acudía al reclamo de las voces.
Todo empezó por el final, cuando tenía sesenta años. Sesenta primaveras de las que no recordaba ninguna aunque tenía una idea aproximada de lo que habían sido.
Ahora, mi mayor y único entretenimiento consiste en dejarme llevar, secuencia tras secuencia, por las imágenes del televisor de 42 pulgadas, permitiéndome escuchar con una claridad extrema las últimas noticias de una encuesta sobre sexualidad en la tercera edad.
Con el mando en la mano, jugué de nuevo a buscar el canal de los colores en alta definición. Sin pretenderlo acerté con mi momento preferido. Me abandoné en el fondo de mi butaca y con los ojos vidriosos pude ver todo de forma confusa y entremezclada: el día y la noche, lo grande y lo pequeño, lo suave y lo áspero, el calor y el frío.
Por enésima vez, estaba viendo los mismos anuncios, los mismos documentales, las mismas películas. En ese momento frente a esa pantalla de infinitos colores solo había una cosa en blanco: mi mente. La imagen del televisor se parecía a mi propia imagen reflejada como en un espejo.
Apagué la pantalla y evité distracciones, pero la imaginación seguía ausente. Miré por la ventana y recordé en un instante las primaveras olvidadas.
Ahora, en mi epílogo vital, me descubro en mitad de la noche soñando despierto, perdido, solo y desplazado a miles de primaveras de distancia. Por un instante, con la mirada vacía, sustituir la vista de la inhóspita habitación por un borroso delirio, y soñar con aquella otra: cuatro paredes pintadas de recuerdos y una ventana por la que mirar, seguro y en paz, al campo y más allá el lago... Esa sería, será, mi única y última fantasía.
Olvidando todos mis secretos, dependía de la casualidad para recordar cuáles eran mis virtudes, mis defectos, mi peso, mi altura, incluso mi nombre. Pero todos los recuerdos, incluso los del futuro, se amontonan. Se solapan edades, personas, lugares y circunstancias, como los naipes de una baraja cuando se ordena un solitario... Y tengo que jugar, aunque sea conmigo mismo. 
Atravesé el vestíbulo, y por una de las puertas de vidrio salí al jardín. Ni un solo pensamiento cruzó mi mente. La paz reinaba en mi corazón.
¡Ah, se me olvidaba! Mi nombre es Chance y soy el jardinero.

12 de octubre de 2017

Este jueves, relato: Negra noche, negra


Que negra es la noche. 
Frente al teclado de letras blancas las yemas de mis dedos reposan inquietas sin saber que hacer, por donde empezar. Necesito una frase; un artículo determinado; un pronombre personal o  un nombre común, una idea, un pellizco que me estremezca. 
Que negra es la noche.
Que sombría tu ausencia. Levanto la mirada y busco, en un largo travelling, esa imagen que me despierte de mi letargo. Veo con avidez fotos y objetos y les grito que me cuenten sus sueños, sus vivencias, hoy no es su noche, ni la mía, me detengo en la ventana y llueve.
Que negra es la noche. 
Solo un «La» para entonar. Se mezclan y me confunden los «Mis», los «Re» y los «Fa». 
Suena la música, negra. Ella y yo solos en la madrugada.
Que negra es la noche, y amanece. 
Los primeros brillos de un sol que todavía no despunta, el cristal se empaña y las gotas de lluvia resbalan en un surco, negro, interminable. Miro su foto. ¡Qué niña, qué porte!
Descalzos sus pies y vestida su mirada, leo: «Te escribo estas letras, las últimas...».
La Noche... ¡Qué larga y negra es la noche!

Más colores en mi Plaza 

8 de octubre de 2017

Este jueves, relato: Colores (Participantes)


Hablemos de colores.
El del amor, el de los ojos, el del pecado, el del silencio, el del vacío, el del aura brillante con el que nos ven los que nos quieren o el del oscuro tono con el que a veces nos manifestamos.
¿Por qué a uno le cae un «marrón» cuando le salpica un problema difícil y en el que no tiene nada que ver?
¿Por qué te ponen «verde» cuando hablan mal de ti a tus espaldas? 
¿Por qué nos ponemos «colorados» cuando nos adulan en exceso?



Nos cuentan de colores: