Mostrando entradas con la etiqueta actores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta actores. Mostrar todas las entradas

1 de mayo de 2011

Héroes de cabecera. Al Pacino (19)



Al igual que el Teniente Coronel Frank Slide, protagonista de Esencia de Mujer,  personaje cuya interpretación le valió el Oscar, Al Pacino nunca se ha casado.
Alfredo James Pacino nació en el East Harlem de Manhattan, en una humilde familia de origen italiano, como alumno ya manifestó sus dotes interpretativas, por lo que en su entorno escolar alimentaron sus posibilidades de formarse como actor. Se trasladó a Greenwich Village, ingresando en la High School of Perfoming Arts de Manhattan y como muchos de sus compañeros, tuvo que aceptar trabajos alternativos con los que financiar sus estudios de formación artística. Fue acomodador, chico de los recados y showman en representaciones infantiles, durmiendo en ocasiones en el escenario del teatro donde trabajaba o simplemente pasando la noche, pues fue victima durante mucho tiempo de insomnio crónico.
Su calidad interpretativa no pasó desapercibida para la leyenda del cine Charles Laughton que lo tomó bajo su protección cambiando a partir de ese momento el futuro de Pacino, o simplemente acelerándolo, porque sólo era cuestión de tiempo que un actor de su talla no despuntara por propia iniciativa. Tras estudiar con Herbert Berghof y luego con Lee Strasberg en el Actors Studio, debutó profesionalmente en el circuito periférico del off Broadway. Intervino en varias obras y no tardó en labrarse una reputación en escena que le llevó a ganar un Tony -una especie de Oscar del teatro- por su trabajo en Does a Tiger Wear a Necktie?


Como consecuencia de ese "Tony", Francis Ford Coppola se fija en él y le ofrece el papel de Michael Corleone en la saga de El padrino. El debut de Pacino en el cine se produjo un par de años antes en 1969, con la película Yo, Nathalie. El proyecto de Coppola, y en concreto, la segunda parte del El padrino, le permitió afianzarse completamente en la industria cinematográfica. Su carrera ha sido reconocida por Hollywood como así demuestran sus ocho nominaciones al Oscar; como mejor actor secundario por El Padrino, Dick Tracy y Glengarry Glen Rose y como mejor actor protagonista Serpico, El Padrino II, Tarde de perros y Justicia para todos. En definitiva un actor que se mueve ante la cámara con una fuerza interior que contagia y unos ademanes tan humanos como creíbles. Dicen que tropieza con todas la puertas, fija la mirada cuando le hablas y camina con los brazos colgando pero firmes, expresando firmeza y duda al mismo tiempo. Es un actor que seduce por sus gestos, como ha demostrado en sus casi cincuenta películas en las que su presencia llena y satisface las exigencias del espectador.

26 de septiembre de 2010

Héroes de cabecera. Juan Diego (XVIII)



No había oído hablar de Bormujos, hasta que indagué en la biografía de Juan Diego, lo que me hace pensar que el destino de las personas, no siempre es un puro accidente, y que por el contrario, todo depende de su actitud para iniciar los múltiples viajes hacia su futuro, (que éste, si que existe) y por otra parte uno descubre que no todos los personajes a los que acabas admirando, tienen que ser necesariamente de capital de provincia. Que Juan Diego, es un excelente actor no lo duda nadie y que excelentes actores, en España tenemos a docenas. Pero Juan Diego es además, otras muchas cosas, se siente orgulloso y está encantado de haber nacido en este pueblo sevillano, su infancia, su gente, sus atardeceres, sus padres… esculpieron el Juan Diego que hoy es. Creo que el sentimiento de la tierra es algo innato, forma parte como del árbol que crece en ese sitio adecuado, y él se siente así con sus raíces, y le reconforta porque sabe que la tierra siempre está ahí, como refugio, como lugar de reencuentro. Como actor inquieta, emociona, confunde, estimula, molesta y gratifica, buscando la verdad en todos y cada uno de los personajes que interpreta, ya mintió bastante durante un tiempo, inventando historias acerca de sus inicios, hasta que se dio cuenta de que el empujón como actor le llegó gracias a su tío ciego, aquel que le hacía leer el periódico en voz alta. “Era impresionante ver como la casa se paralizaba para escuchar a Juanito leer la prensa”. Comprometido con su ciudadanía, y sin obviar el colectivo al que pertenece, pone voz y actitud a sus principios ideológicos, su militancia en el Partido Comunista de España, que nunca ha disfrazado, encabezando manifiestos y reivindicaciones por los que en los años setenta temió por su vida.
Directores de la talla de Berlanga, Fernán Gómez, Camus, Saura, Garci, Uribe o Bigas Luna, han dirigido a este animal de escenario, que se consagró en el cine, entre textos de Delives y su cinematográfica “Los Santos Inocentes”. El viaje a ninguna parte, Dragón Rapide, La Noche Oscura, el Rey Pasmado, Paris–Tombuctú, You’re the one, El séptimo día, Casual Day, Smooking Room, sólo son parte de una larga lista de excelentes interpretaciones, que le han valido ocho candidaturas al Goya, obteniéndolo en dos ocasiones, así como múltiples reconocimientos, del que destacamos el premio de la Unión de Actores. Momento mágico para este sevillano de 67 años, que tanto tiene que decirnos todavía en la escena española.


7 de enero de 2010

Héroes de Cabecera. (XIII) Paul Newman

Este mes de Enero, Paul Newman hubiera cumplido 85 años. Los ojos y la sonrisa más carismática de la historia del cine, atractivo entre los atractivos, el hombre maravilloso con el que infinidad de mujeres soñaron alguna vez en su vida, fue el gran actor que progresó con el tiempo y se ganó el respeto más allá del encanto de sus ojos azules. De sobra conocido por todos, fue una persona integra, que intentó no sucumbir ante la frivolidad del firmamento de Hollywood, con posturas y decisiones que acompañaba con una incontestable testarudez. Su debut en el Cine: “El cáliz de plata”, fue malo, por el que recibió críticas muy duras y su respuesta fue poco habitual, pidiendo públicamente perdón por su mala interpretación, a través de un anuncio de prensa se disculpó y recomendó no ver la película, pidiendo una nueva oportunidad para demostrar su valía. Sinceridad y modestia, ya apuntaban entre las virtudes de este gran actor, que tan sólo dos años más tarde, después de haber sido completamente ignorado, sorprendió con “Marcado por el odio” sustituyendo accidentalmente al fallecido James Dean. A partir de ese momento, no hubo un solo año en el que no rodara alguna película, 38 en 21 años, con una más que justificada pausa tras la trágica muerte por sobredosis de su hijo Scott.
Graduado en ciencias económicas y componente del equipo de Fútbol Americano de su universidad, destacó por sus preocupación por el medioambiente, además de fundar una marca de salsas con su nombre e imagen, cuyos beneficios donaba íntegramente a fines solidarios, también fundó la Energy Action Caucus, un grupo que trataba de contrarrestar la influencia de los grandes lobbies petroleros en el proceso político. Newman, poseía una gran conciencia política y social, impulsó en memoria de su hijo la Fundación Scott Newman, destinada a auxiliar y proteger a personas víctimas de la droga y en 1.990 fue nombrado "padre del año" por UNICEF.
Paul Newman, fue nueve veces nominado al Oscar de la Academia, el único conseguido como actor le llegó un año después de que recibiese el Óscar honorífico por sus "múltiples y memorables interpretaciones en pantalla"
Aquejado de un cáncer de pulmón desde principios de 2.008, no superó el tratamiento de quimioterapia. Paul Newman tomó la decisión de pasar sus últimos días junto a su familia, hasta su fallecimiento, ocurrido el 26 de septiembre de 2008. 50 años de películas sin dañar su prestigio, le convierten en un referente de incuestionable valor personal y profesional, con una intuición que le hizo acuñar reflexiones como esta: «Cada vez que cojo un guión trato de pensar qué puedo hacer con él. Imagino, lo coloreo. Tiene que oler, tiene que enamorar».


20 de enero de 2009

...Héroes de Cabecera (VI) Jack Lemmon

"Mira Oswood, debo decirte la verdad. No podemos casarnos.
¿Por qué no?
Bueno, en realidad no soy rubia.
No importa.
Y además, fumo, fumo como un carretero
A mí no me molesta.
Y tengo un pasado muy agitado, desde hace tres años vivo con un saxofonista.
Te perdono.
Y nunca podré tener hijos.
Los adoptaremos.
¿Pero es que no me comprendes? (se arranca la peluca y dice con voz de hombre): ¡Soy un hombre!
Bueno, nadie es perfecto."

Sin duda, éste es uno de los grandes momentos de la historia de la comedia, la réplica de Joe Brown a un Jack Lemmon travestido tras el aspecto de una “atractiva” señorita en la escena final de “Con faldas y a lo loco”

En uno de los ascensores del Newton-Wellesley Hospital de Boston, se exhibe una placa que reza: “Aquí nació Jack Lemmon”.
El 8 de febrero de 1925, su madre, se dirigía al hospital para un nuevo control de rutina de su embarazo de siete meses y no le dió tiempo de llegar a la consulta: dió a luz en el ascensor.

Ocupando un espacio privilegiado en la memoria de varias generaciones de espectadores de todo el Mundo, Lemmon ha pasado desde aquellas primeras apariciones en la gran pantalla donde apuntó su talento para la comedia de enredo (años ’50) a mas tarde convertirse en emblema da la comedia ácida y costumbrista, hasta hacerse sátira (años ’60) interpretando personajes prototipo del hombre medio norteamericano, un tipo corriente entre torpe e inteligente, haciéndonos padecer su patetismo de perdedor ya sea en el Amor, el Trabajo o en el Juego, y finalmente (años ’70/80) convertido en una estrella fulgurante y poseedor de una madurez interpretativa incuestionable con incursiones en el cine mas comprometido y dramático

A Lemmon, como a la mayoría de los grandes no le son ajenas las dificultades de los comienzos, trabajó en la Radio sirviendo de telegrafista durante la segunda guerra mundial, en New York, en un local de la Segunda Avenida donde acompañaba al piano la proyección de películas mudas, en el Teatro, primero con una compañía de repertorio en Nueva Inglaterra, luego en Broadway a partir de 1953, en Televisión, donde comenzó como extra en los años cuarenta y que le dio la agilidad que da el directo o en el Cine donde el Actor comienza a asomarse a las pantallas con roles secundarios.

En mi opinión, tanto “El Apartamento” (Billy Wilder) que fue su consagración y donde por primera vez empleó la comedia para urdir un melodrama extraordinario y en “Días de vino y rosas” (Blake Edwars) con un trabajo individual formidable donde el director explotó al máximo el histrionismo de Jack Lemmon, ambas filmadas a principios de los ‘60 suponen la reafirmación de este gran Actor, que a partir de ese momento consigue el reconocimiento por parte de público y crítica respecto a la versatilidad y fuerza de sus interpretaciones, poniendo de manifiesto una gran maestría para dominar personajes tan aparentemente sencillos, pero enormemente complejos y ricos en matices.

Poco dado a narcisismos excesivos y a ostentaciones innecesarias, firma una colección de títulos esencial y definitiva entre los que cabría destacar: Irma la Dulce, La extraña pareja, Desaparecido, Primera Plana, El síndrome de China, JFK caso abierto, entre otros muchos además de los citados Con faldas y a lo loco, El Apartamento o Días de vino y rosas.


8 nominaciones a la estatuilla dorada, 2 de ellas como ganador, una al mejor actor y otra de reparto son los premios que recibió de la Academia de Cine Norteamericano.

Mención inevitable en cualquier comentario que se haga sobre este inefable cómico bostoniano es su relación con el Director que le dirigió en siete ocasiones, Billy Wilder que se sentía tremendamente feliz de trabajar con él.

Cuentan que en 1.966 Lemmon conoció a Walter Matthau en un Bar y desde entonces consolidan una amistad sobre la que se construiría uno de los grandes binomios cómicos de la historia del cine.

En diez ocasiones compartieron cartel, el Amor y Agradecimiento que Matthau sentía por Lemmon era infinito, no en vano era el responsable de su tardío triunfo en el Cine, Jack Lemmon lo eligió junto a su esposa Felicia Farr para su debut como realizador en Kotch, papel que le valió la primera candidatura al Oscar como protagonista.

El caprichoso destino, la casualidad o lo que sea ha querido que en la muerte de ambos, separadas tan sólo por 1 año compartan Malvas en el mismo vecindario, en la lápida de Lemmon a igual que en la de Groucho Marx no falta el epitafio irónico “Jack Lemmon está en casa”