23 de noviembre de 2014

Convocatoria JUEVERA para el 27/11/2014


    "La Plaza..."  cumple años. ¡SIETE! como un niño a punto de tomar la comunión; y para celebrarlo os invita a todos a la merienda del próximo jueves. No es obligado traer regalos; los globos, las velas, los payasos y el pastel los pongo yo. Sólo tenéis que traer vuestro RELATO escrito en papel con olor a vainilla y una foto que lo ilustre.
     El tema... obvio: ¡CUMPLEAÑOS!
     La mayoría de vosotros habéis cumplido años alguna vez, -bueno, todos menos Cristina y Jime- incluso algunos, habéis asistido a cumpleaños de otros.
    Contarnos cómo fue esa primera vez, ese pastel que acabó en el suelo o en la cara del cursi de Felipín. Ese vestido que no resistió el tirón de Conchita, a la que todavía sigues odiando. Ese, que fue el último de un ser querido, incluso aquel tuyo que alguien olvidó y que te dejó marcado para siempre.

    Valen todos los CUMPLEAÑOS... el del gato, del perro, del caballo de cartón, del soldadito de plomo, de la Nancy con uniforme de azafata, del aquel seiscientos que todavía funciona, de las personas que os quieren o que queréis. Y no olvidéis que seguimos bajo la atenta mirada de Tésalo. 

    Os espero

19 de noviembre de 2014

Este jueves, relato: "Obsesiones"


    Marta, tecleó el punto y final con el que cerraba su relato. Un tema construido y desarrollado con minuciosidad, imaginación y un poco de sal. Editó y añadió una foto para ilustrar el argumento de su escrito. Lo etiquetó como: “Relatos”, y algo más específico: “Obsesiones”.
    Marta, mimaba sus textos, para ella eran como pequeñas obras de Arte colgadas en las paredes de un museo intangible. Tecleó “Enter”, publicó su historia y se fue a dormir. En ese momento empezaba una carrera obsesiva, que compartió entre sábanas consigo misma.
    A la mañana siguiente, con la taza de café en la mano, conectó su portátil y abrió su página personal:www.marta-unsolocorazon.blogspot.com releyó su entrada una y otra vez, se gustó, intentó imaginar qué efecto habría causado en sus anónimos lectores, desvió la mirada ansiosa buscando posibles comentarios y comprobó que:
    "0 corazones latieron conmigo”
    –Es un poco pronto. -se dijo-.
A mediodía, repitió la operación, leyó de nuevo su historia, descubrió matices que le agradaron y algún giro narrativo que podía mejorar, la mirada obsesiva buscó de nuevo:
    “0 corazones latieron conmigo”
    -¿Qué pasa... nadie me lee? -se repitió preocupada-.
    Lo mismo sucedió por la noche y al día siguiente:
    “0 corazones latieron conmigo”
  -¿A nadie le interesan mis cuentos? -se preguntó dolida-.
  Ensimismada y con la vista perdida en el fondo de la pantalla, oyó una voz oscura que le decía: Querida Marta, no te obsesiones por la ausencia de comentarios, éstos, tan sólo alimentan la vanidad. Una excusa para los que le dan más importancia a la cantidad que a la calidad. Escribe en el blanco de tu pantalla e inunda el espacio internáutico de vocales y consonantes como si de poemas siderales se tratara.
   La voz desapareció del interior del portátil y Marta de nuevo, quedó sola.
   Su obsesión irremediablemente le llevó a buscar una vez más:
   “0 corazones latieron conmigo” Y... lloró amargamente.


18 de noviembre de 2014

Ernest Lluch

(Obra de Ibán Ramón)
    
     Eran las 10 de la mañana, Iñaki Gabilondo dirigía el programa con más audiencia de la radiodifusión española “Hoy por Hoy” de la cadena SER. Dolorosamente emocionado hizo una pausa para rendir un especial homenaje a su amigo Ernest Lluch y presentó la que según él, era el aria favorita del catedrático catalán:
    "O Mío Babbino Caro" (Gianni Schicchi), sonó llenando el más absoluto de los silencios, quedando la canción de Lauretta unida para siempre a la memoria de Ernest Lluch. Fue un intelectual valorado, un político respetado, escritor comunicador, profesor, parlamentario, ministro socialista, rector de universidad y hombre extraordinariamente sencillo.                               Esta semana se cumplen 14 años de su asesinato a manos de ETA. 
    La Plaza del Diamante, le recuerda con cariño mientras escuchamos la música de Puccini.