La Navidad Bloguera de Mónica 2014

La Navidad Bloguera de Mónica  2014
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18 de diciembre de 2014

Este jueves, relato: Amigos Especiales.


    Conocí al soldado Martínez en la primera fase de la instrucción. Recuerdo su entrada en el patio, fue de los primeros en llegar con la puntualidad que caracteriza a la gente del campo. Perdido, ajeno a aquella experiencia que le había arrancado de su pueblo por primera vez; saludó con un tímido movimiento de cabeza que correspondí sin demasiada trascendencia, y me dije:
    -Dios mío, a este le falta poco para cagarse en los pantalones.
    Era de mediana estatura, fibroso, tostado de brazos y cuello por el Sol del mediodía, debió de intuir en mi gesto algo más que un saludo cortés, e inconscientemente se refugió en mi entorno espacial, reclamando desde el fondo de sus ojos azules un pacto clandestino de ayuda y protección.
    En esos momentos, el soldado Martínez no era dueño de nada y sin embargo dejaba traslucir una ternura de gran intensidad. Su falta de experiencia mundana la compensaba con la belleza y obviedad del hombre que ha aprendido a vivir con el trigo, las viñas y los animales. Era así, sin proponérselo, pero yo sentí la necesidad de descubrirlo y apadrinar esa indefensión tan evidente... me gustaba.

     Los altavoces del Patio reclamaban la presencia de los nuevos reclutas llamándonos por orden alfabético: Alamar, Artiaga, Badenes, Borja, Castejón... Martínez, Marzal; en ese momento supe cómo se apellidaba y que por alguna razón el destino de las letras nos enlazaba al uno junto al otro. Al descargar nuestros petates en la misma litera cruzamos la mirada por enésima vez e intuí un rubor que era recíproco, me quedé con sus limpios y celestes ojos... nos gustábamos.
    Fueron minutos interminables para desnudarse, para vestirse; minutos en los que nos sorprendimos curioseándonos con el rabillo del ojo; minutos de controlar las manos que suicidas buscaban el roce, el aliento.
    Era otro lugar, lejos de todo, incorporándonos a un colectivo en el que el tedio, la displicencia y la angustia, amenazaban el único activo que empezábamos a poseer: amarnos. Y ese deseo podría con los presagios de los tiempos adversos que estaban por venir.

15 de diciembre de 2014

Palabra 51 de 52: Pecados


He salido a comprar más, 
pensaba que todos cabían en estas... 
¡Vuelvo enseguida!

11 de diciembre de 2014

Este jueves, relato: OVNI

Yo nací en un OVNI, -no fue idea mía-. La abducción de mi madre ya en el octavo mes de gestación y un largo viaje interplanetario me hicieron aparecer una mañana flotando en el ingrávido espacio de la cabina 7722. Un cordón umbilical de polímeros de topacio lunar sustituyó al original en el tiempo que iniciaba mis primeros años cautivo y de los que nada recuerdo. 
De ese pasado desconocido, no puedo renegar, salvo que en él fuera intencionadamente perverso. 
Hoy, adulto -creo yo- y una vez vomitado a la tierra, me debato entre la confusión y el terror de una vida de la que espero no tener nada que ver, pero con la que tengo que cargar sí o sí.
Me dijeron que no había retorno, que no había otra vez. No existe la segunda vida, salvo ésta que alojada en una inmensa cabina huele a podrido por todos sus costados. De momento es la única y no valen los conocimientos almacenados de la primera.
No sé qué hago aquí, me dejaron sin libro de instrucciones y en la encrucijada debe estar la solución, pero sólo al final del camino sabré si he estado a la altura de lo que se espera de mí.

Sueño con un nuevo encuentro en la tercera fase que me devuelva a mi placentera 7722.