22 de octubre de 2014

Este jueves, relato: Información periodística.



Un somero acercamiento al periodismo de ficción.

En el prólogo del libro “Este jueves, relato”  -que no deja de ser un ejercicio periodístico que fija en fecha y papel las inquietudes de un colectivo- nuestro Jefe de Redacción Luis Arias más conocido por Tésalo, en un alarde de abstracción editorialista, subrayaba estas pequeñas joyas:
“Una convocatoria es un abrazo, por lo tanto no hay lugar en ellas a imposición alguna…”
“La vocación, ¡por fin!... ella es la clave” 
“He sido de ti, como has sido de mí a lo largo de estos años, nos hemos hecho uno y otro cada jueves”

Casi tres años después, las rotativas siguen escupiendo convocatorias y respuestas en un bucle que no parece tener fin.
Desde mi columna, una más, me tomo la licencia de lanzar al aire esta “información periodística” que es un homenaje al padre de la criatura:

Querido Tésalo, este jueves próximo podría ser más o menos el que hace 250. Mucha batería se ha consumido desde ese inicio del 2010 en el que te sacaste de la chistera esta genialidad que nos sigue teniendo juntos y en vilo cuatro años después.
Recuerdo tus relatos, extraños e hiperrealistas. Auténticos y honestos como tus sentimientos. La abstracción, gastando hasta el límite la punta de tu lápiz.  Desapareciste como el fantasma que ya no tiene nadie a quien asustar, porque le han descubierto la cara después de caer pisándose las sábanas.
Aquella noche en Madrid, después de regalarnos una velada entrañable en la que nos mostraste un Luis accesible, sencillo, culto y conocedor de todo lo concerniente a cada uno de tus apadrinados relatores, y a los que seguramente ya tenías intención de abandonar.  Fue un Hola y Adiós y así… hasta hoy.
Tu recuerdo nos acompaña cada jueves, de una u otra forma apareces entre sábanas blancas con dos agujeros para ver, y con esa ambigüedad que te caracterizaba nos marcas el guión a seguir. Sólo un detalle ha cambiado y supongo que nunca imaginarías que eso podría pasar: Es la forma de leer e interpretar los textos.
Sí, te parecerá que exagero, pero es cierto. El lector tiene un “chip” diferente, entiende el texto no como un relato con la carga de ficción o imaginación que tiene lo relatado, sino como una personalización documentada del tema en cuestión, generando una corriente de opinión respecto a la historia o emitiendo un juicio de valor que desvirtúa el verdadero sentido de una convocatoria que es literaria por encima de todo. Se toma partido y polemiza respecto al contenido como si de una confesión personal se tratara. Nunca más lejos que pretender sentar cátedra con la idea general que en la mayoría de los casos en inventada para la ocasión, intencionadamente controvertida, pero no necesariamente identificativa. 

Uno, no es el personaje de su relato, que incluso en algunos casos ese uno, es una. Uno, no muere cuando muere su personaje, en cualquier caso como en el teatro, resucita para darle vida en la función siguiente. Pero lo relevante no es la muerte en sí misma, sino la forma con la que el autor te emociona y te envuelve con su particular ficción.


En fin, amigo Tésalo, estés donde estés, que sepas que seguimos por aquí, intentando escribir mejor cada jueves, y no necesariamente ser mejores, que en eso, es más fácil engañar. 

21 de octubre de 2014

Palabra 43 de 52: Agua


Agua infinita, que vienes engañando con besos salados a mi corazón, y contigo te lo llevas 
Dime... ¿Cuándo lo volveré a ver?

19 de octubre de 2014

¿De quiénes son estos ojos? (3)



¿De quiénes son estos ojos?
(3ª entrega)

19.-

20.-

21.-

22.-

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27.-

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Las soluciones a los ojos anteriores 
(2ª entrega) en este "enlace"