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1 de enero de 2014

Gavin Worth, el alambre de las tres dimensiones.


Gavin Worth, nace en Zimbabwe, criado en Las Cruces, Nuevo México, actualmente enseña en la Escuela Internacional Americana de El Cairo, Egipto.

Worth dice de su trabajo: "Doblando cable negro, creo esculturas que se emparejan con el espectador mediante su participación en los sutiles cambios. Cuando la luz de la habitación cambia, también lo hace el estado de ánimo de la pieza. La brisa suave puede mover un brazo”
Sus esculturas de alambre cuentan historias simples de momentos humanos.
Autodidacta, confiesa que la referencia para justificar esta pasión por su trabajo es "La cabeza de Leda" de Miguel Ángel que vio en una enciclopedia en la biblioteca. 

 
 




9 de junio de 2009

...Diesco, Dentro y Fuera

Cubos, paralepípedos, planos en evolución o espacios tensionados son retos a los que a lo largo de su carrera se ha enfrentado el artista.

José Ángel Díes Caballero, “Diesco” visualiza y recrea su obra como una estructura espacial, de manera tal, que el propio espacio se convierte en objeto de creación. Así, el tamaño de su Obra, no es mas que el punto de partida de una resultante que definirá el Gran Formato o la otra Escala. Una escala donde el espectador transgrede el espacio creado y a su voluntad evoluciona y decide estar Dentro o Fuera, siendo cómplice del juego.

Diesco, nace en Valencia, estudia escultura en la Escuela de San Carlos, es catedrático de Instituto y profesor del Departamento de Escultura de la Facultad de BB. AA.

Su Obra es un intento acertado de superación de la clásica simbiosis entre el Arte y la Naturaleza, con la sola herramienta de la abstracción geométrica que se manifiesta como un común denominador de su trabajo.

Esculturas generadas no para aparcar ocupando un hueco en el espacio contenedor, sino para estructurar dicho espacio compartiéndolo con el ciudadano, que a su vez se convierte en espectador de la sorpresa.

Con Obra en Wattens (Austria), Villafames (Castellón), Valencia y Madrid, entre otros, participa en Exposiciones colectivas o individuales, Galerías, Bienales y Salones de Arte.

Hierro, madera, piedra, lo que importa es el volumen, es la idea lo que más vale, el desdoblamiento del plano en el que la yuxtaposición se aprecia con visualidad meridiana.



La gubia se quedó dormida y espera quizás despertar, puente o cortocircuito entre el artista y la materia escultórica.
Distancia entre las manos y la epidermis vegetal.
La gubia.... la madera, el metal, el dibujo, la línea.
De la gubia a la Idea.
De lo orgánico a lo mineral, Tránsito y diálogo de las manos y la materia, de la idea y el vacío.
La escultura no es desbastar la materia, sino desbastar el espacio,
rellenarlo, socavarlo, sustituirlo.

Fuente: Diesco, Dentro y Fuera

20 de febrero de 2009

...Héroes de Cabecera (VII) Andreu Alfaro

Todas las mañanas, al salir de casa con el coche, cogíamos la misma curva que escondía el carril de aceleración que nos depositaba en la autovía CV-35 de entrada a la Capital, la curva, larga en su lento y prudente recorrido bordeaba un pequeño montículo sobre el que se levantaba la escultura de Andreu Alfaro, una rápida mirada descubría cada mañana su silueta fría, laminada, brillante, con el dibujo de los tubos sobre las planchas de acero y cada mañana percibía en una parte diferente da la misma una lectura estimulante, sugerente.

...¿Cuantos de mis trabajos no habrán nacido al recuerdo e imagen de esos pulidos tubos rectos y curvos emergiendo de la tierra y encaramados hacia cielo?

Andreu Alfaro (Valencia 1.929), empezó pintando cuadros, dibujos y pinturas que desgraciadamente quemó cuando se dió cuenta que quería dedicarse a la escultura. Trabajando la hojalata y alambre con varillas y planchas laminadas de uso industrial, componiendo formas geométricas en las que el espacio forma parte consustancial de las obras, en ellas ya se evidencia la influencia teórica de Oteiza y la formal de Julio González.

Su trayectoria es de una notable diversidad en sus orientaciones, al igual que su capacidad para trabajar con los más distintos materiales tanto de carácter abstracto como geométrico, de hecho, lo que permanece como fundamento de toda su obra es el Dibujo como lenguaje plástico y simbólico, a través del cual concibe sus esculturas proyectando la línea en un espacio tridimensional.
Con 30 años se integra en el “Grupo Parpalló”, contribuyendo a su reorientación ideológica hacia un arte analítico que entonces se denominó "Normativismo”, lejos quedan aquellos tiempos en los que trabajaba afilando cuchillos en la carnicería de su padre.


Alfaro es un artista de trayectoria cambiante y diversificada, pero mantiene a toda costa el convencimiento de que la escultura debe servir para simbolizar actitudes y argumentos colectivos, algunas de sus obras manifiestan claras connotaciones políticas, exteriorizando de esta manera su admiración por el escritor Joan Fuster o por el clásico alemán Goethe alabando su honestidad dialéctica y su equilibrio personal



Su compromiso con el Arte es fundamental e incuestionable, alguien me ha contado que en la década de los sesenta, en plena cerrazón política, esconde clandestinamente en su casa de Rocafort al entonces socialista de Almassora Tomas Lloréns, persona clave (cuando los nuevos aires de Europa comienzan a llegar a la península) en la existencia de tres museos españoles, el Ivam, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza.

Suyo, (de Lloréns) es el mérito de traer al Ivam a Vicente Todolí, hoy director de la Tate Modern Gallery y becario que lo fué del Whitney Museum de New York.

Andréu Alfaro es un enamorado de los Museos, para él, es el de el Prado un lugar sagrado, con motivo de un acto de Homenaje en el que tubo que dirigirse en publico, comento:

“¿cómo puede uno atreverse a hablar en un espacio donde cada centímetro es testigo único de la historia del arte?”
Recuerda sus primeras visitas al Museo madrileño recorriéndolo casi de puntillas, como un niño, observando las obras que le rodeaban e intentando hacer el menor ruido. Hoy todavía cuando lo visita, invitado especial como componente de la Fundación de Amigos del Museo del Prado lo hace emocionado, empequeñecido y admirado considerándose parte de esa historia


En la década de los ochenta, Alfaro dio un giro a su producción reflexionando sobre grandes motivos culturales (el cuerpo humano, el Barroco, el tiempo y la memoria) usando materiales más tradicionales como la caliza o el mármol, destacando sus grandes obras, que construidas a escalas sorprendentes y con vocación de integrarse en los espacios públicos se encuentran en numerosas ciudades como Madrid, Valencia, Barcelona, Burgos, Colonia, Maguncia, Francfort.

En 1.980 se hace acreedor del “Premi d’Honor Jaume I, recibiendo mas tarde el “Premio Nacional de las Artes Plásticas” “la Creu de Sant Jordi” de la Generalitat de Catalunya y en 1.991 el premio de “Alfons Roig d’Arts Plástiques”

“Creo que mi escultura es mi vida. No he hecho esculturas al margen de mi vida. He hecho las que la vida me ha enseñado a hacer.”


Alfaro se considera a sí mismo como un heterodoxo, no sometido a ningún tipo de norma y dispuesto a defender la libertad por encima de todo. Esto explica una trayectoria artística en constante renovación, sin atenerse a modas ni corrientes estéticas, aunque ello le haya supuesto en ocasiones conseguir un menor reconocimiento.

Así, tras experimentar con composiciones minimalistas en los años setenta, irá desarrollando cada vez más claramente un interés por la escenografía y la figura humana.

5 de diciembre de 2008

...Héroes de Cabecera (I) Eduardo Chillida

En un extremo de la bahía donostiarra, a los pies del Monte Igeldo, instaló en 1977 Eduardo Chillida su obra preferida, el Peine del Viento, con tres espectaculares piezas de acero aferradas a las rocas y rodeadas del mar, ejemplo único de armonía entre arte y paisaje. "El mar tiene que entrar en San Sebastián ya peinado", bromeaba al contemplar cómo el viento sur levanta, ondula y riza la cresta espumosa de las olas que rompen impetuosas contra las rocas.

Junto al anfiteatro sobre el mar, a una altura inferior, discurre la calle que conduce hacia el final del Paseo y que va descubriendo al paseante, primero, la escultura de la derecha; después, la del horizonte, y finalmente, el conjunto, una vez alcanzada la plaza de los chorros, que encauzan físicamente la presión salvaje de la marea. Y es que, de otra forma, sin respiraderos posibles, el mar, que asomaba esporádicamente por las vetas, amenazaba con deshacer la plataforma.

He visto niños y adultos jugando, acariciando y admirando sus hierros, aprendiendo de ellos a adivinar el alma de las cosas y disfrutando de sus formas y texturas, yo mismo me acerco a ellos siempre que viajo a San Sebastián y los toco, los miro, detengo la mirada en el horizonte donostiarra a través de sus densos y descriptivos vacíos.

En su ciudad natal fue portero de fútbol de la Real Sociedad. Se rompió la rodilla, esa con la que también se paran balones, luego vinieron cinco operaciones, no pudo volver a correr, pasaba por ser el más valiente cuando todos corrían, ni siquiera quiso volver como espectador, no soporta el ruido del balón si no lo toca.
Arriba del “Peine” subiendo al Igeldo por el lado izquierdo de la Bahía esta su casa que es un ventanal sobre roca de mar, de Salones grandes y sólidos que albergan a una familia de muchos, no hay vacíos en casa, hay espacios llenos de aire, de viento y de palabras y está Pilar, que la conoció en la baranda de La Concha cuando tenían quince años.
De adolescente Eduardo Chillida alternaba los estudios con las pasiones que acabaron por encauzar su toma de conciencia intelectual, un día en que acude a clase de matemáticas, que las recibía en un domicilio particular y al subir por la escalera escucha una melodía envolvente, llena de posibilidades seductoras.
Deslumbrado y absorto, sondea esa cadencia que es, al mismo tiempo signo y significado y se plantea cómo no admirar una pieza semejante, en realidad, el detalle no carece de importancia.
Después de la primera sorpresa, el joven estudiante cede a la demanda musical: olvida la clase y sentado en la escalera, se deja llevar por una de las seis suites para violonchelo de Johann Sebastián Bach.

Quién no imagina a Eduardo Chillida de piedra o hierro, de madera o papel?, pero siempre de Música, él es afable, de sonrisas, hondo de humor y ternura. Todavía se le recuerda con esa boca fina que se le torcía al reír y unos ojos que emocionados volaban lejos.

Chillida Leku, es un lugar que marca el límite entre San Sebastián y Hernani. Un caserío del mil quinientos treinta y algo, rodeado de árboles ancianos y praderas plagadas de sus esculturas Chillida y su mujer se enamoraron del caserío de Zabalaga en Hernani, la primera vez que lo visitaron en 1983, invitados por su antiguo propietario Santiago Churruca, entonces cónsul en Burdeos. A la familia al completo la casa les pareció que "crujía y vibraba" como un ser vivo. Cien obras, entre dibujos, gravitaciones, hierros y alabastros, algunos de los cuales han tenido que ser recuperados del mercado, se distribuyen en el interior del museo.

El paseo matutino por la porción de bosque habilitada para el visitante es un descubrimiento de esculturas de variadas texturas y algunas de descomunales proporciones, la ladera está mojada y cristalina por el rocío formado por las bajas temperaturas de la noche anterior y al final del recorrido con los zapatos mojados, descansas en el interior de la casa museo, de la que no querrías salir nunca.

Chillida hizo un homenaje a Jorge Guillén y éste le regaló este texto:

Luego trabaja.
Luego golpea.
Luego... Hay que domar el caos.
Hay que colonizar el vacío
y poblarlo de figuras dominantes y sagradas.
Chillida lo hace a su modo como antes hicieron otros, golpeando y sudando,
sudando y pensando,
hace...
Se nota en su taller de ferrón,
y en un olor,
y en un calor

Documentación: Chillida Leku y epdlp.

2 de agosto de 2008

...Un tesoro en Alzuza


Conocí a Jorge Oteiza, un mediodía de Abril de 1.988 en un Asador de Zarautz.
Conocido de uno de mis acompañantes, saludó y departió con nosotros durante unos minutos antes y después de la comida, exteriorizando en todo momento su personalidad vehemente y radical en lo referente a las cosas y gentes de Euskadi y apasionada y profunda en la visión de su trabajo.
Oteiza murió en San Sebastián el 9 de Abril de 2.003. Recientemente visité, por primera vez su Casa Museo en Alzuza (Navarra)

El Museo Oteiza obra del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, que ha proyectado un gran cubo de hormigón rojizo, integra la vivienda ocupada por el matrimonio Oteiza durante dos décadas y la colección personal del escultor.

La colección que custodia el Museo cuenta con 1.690 esculturas, 800 dibujos, 2.000 estudios del laboratorio de tizas, cerca de 5.000 libros procedentes de su biblioteca personal, además de su extensa hemeroteca y sus innumerables escritos.



El Museo está específicamente creado para acoger las investigaciones experimentales de Oteiza y la significación espiritual y metafísica de su creación. Su ejecución representa el reencuentro definitivo del legado del escultor con el testimonio último de Sáenz de Oiza, dos autores fundamentales en la evolución de la escultura y la arquitectura contemporáneas, amigos y colaboradores en diversos proyectos.

La experimentación estética de Oteiza está basada en la desocupación de las formas y el vaciamiento de sus esculturas que son iconos sobre los que hay que girar como un satélite.
Cuantas más vueltas demos mas descubrimos su variedad dentro de la unidad.
Entonces se descubre que cada pieza –tan simple en apariencia- contiene infinitas piezas, tantas como puntos de vista, como ojos que miran, como luces que las ilumina.

La visita a la Casa-Taller de Jorge Oteiza extiende el discurso expositivo del Museo hasta un escenario vital esencial en la biografía del artista.
Oteiza y su mujer Itziar se instalaron en esta casa abandonada de Alzuza en 1975 y lo convirtieron en su vivienda, centro de trabajo y refugio.
Gran Premio Internacional de Escultura de la IV Bienal de São Paulo de 1957, es coautor del mundialmente conocido Friso de los Apóstoles (1953) de la Basílica de Aranzazu en Guipúzcoa.
Esta colosal construcción, obra del citado Sáenz de Oiza es hoy en día un ejemplo singular de conjunción entre modernidad y religiosidad y aúna la presencia de Oteiza a la de los no menos notables Eduardo Chillida, Lucio Muñoz y Néstor Basterrechea.


Los retrasos en la realización de la obra debido, entre otras razones, a la desaprobación del Vaticano por su naturaleza moderna e iconoclasta, fueron continuos y no es hasta finales de la década de los sesenta que la obra puede verse concluida.

Oteiza fué, junto a Celaya y Chillida el paradigma del pragmatismo y la poesía, esencia de su lucha con los elementos y teoría que le rodeaba, idealizando al pueblo vasco como recio y espiritual, celestial y telúrico a un mismo tiempo.


Fuente consultada: Oteiza Fundazio Museoa