28 de noviembre de 2018

Divinas criaturas.


Próximamente en galería PazYcomedias de Valencia

7 de noviembre de 2018

Este jueves, relato: ¿Dormido o resfriado?



Mirando al cielo… ¿Dormido o resfriado?
Érase una semana que no tenía jueves. Me preguntaba por qué, pero no sabía responder. Algún error en la impresión del calendario había dejado las semanas del mes y las del resto del año sin el día del medio, el jueves. No me lo podía creer, una y otra vez repasaba las hojas, perplejo, asombrado, incrédulo y, contando con los dedos, señalaba: Uno, dos, tres, cinco, seis y siete, pero el cuatro no estaba. Del miércoles pasaba al viernes, dejando un sospechoso olor a vacío inexplicable y, por qué no, alarmante, más propio de un mágico maleficio que de un error tipográfico.
El miércoles por la noche, a las 12:00 sonó la última campanada del reloj de pared que cantaba las horas y contaba los días, y la temida bienvenida al primer minuto del viernes no se hizo esperar. ¿Dónde estaba el jueves? ¿Cómo se había perdido? Hasta llegué a dudar si... ¿Habría existido alguna vez?
Tal era mi preocupación, ansiedad y desconcierto que exigí una explicación al hacedor del tiempo, y este me contestó:
«Los Jueves, como cualquier cuerpo que marcha sin parar, necesita ajustes periódicos. Inspecciones emocionales. Analíticas de contenido para determinar su azúcar, colesterol, tensión... Unas pruebas más y la semana próxima determinará cuál es su dictamen… veremos si de nuevo, el jueves, corre, en orden, junto a los demás»
Me desperté sudoroso y perdido. De un salto me incorporé y lo primero que vi fue el calendario de pared. ¡Era viernes! ¿Y ayer, el jueves? ¡Sí, estaba! Todo había sido un sueño, un mal sueño. Era yo, y no el jueves el que tenía calentura.
Este mal sueño o pesadilla, como prefieran ustedes llamarle o llamarla, me lleva a pensar, con las consiguientes dudas, si los jueves gozan de buena salud o soy yo el que está resfriado y, vencido, contemporizo a la espera de un mejor momento que nunca llega.

Ya sabemos que escribir, no es ninguna ganga, y menos para los que no paramos de hacerlo. Lo que me pregunto es cómo salir airoso de tal disciplina cuando la ejercito, sin parar, en frentes diferentes. En eso estoy, aunque sea de «uvas a peras» y aunque sea desde un mal sueño o desde una pesadilla, que tanto monta.

Más sueños de este tipo, o parecidos, en el blog de Mag