8 de septiembre de 2018

A fuego lento. Casa Gerardo. Prendes


En la aldea de Prendes. En la vieja carretera hacia el puerto de Gijón está Casa Gerardo, una vieja posta de comidas de mediados del 1800; cerca de donde el mar te enseña la cara más valiente de su costa y Asturias presume de bellas y abruptas ensenadas.


Ingredientes:
3 Kg. de faba asturiana, 8 chorizos, 6 morcillas, 150 gr. De tocino, 100 gr. De lacón, caldo de gallina, sal, agua, 1 cebolla, pimentón y azafrán. 

Elaboración: 
La noche anterior se ponen a remojo (cubiertas de agua fría) les fabes, asimismo, en recipiente distinto, se pone el lacón en agua templada cortado en tres trozos.
En una cacerola adecuada se ponen les fabes, el chorizo y la morcilla, todo ello cubierto de agua fría, a fuego medio y teniendo la precaución de espumarlo antes de que empiece a hervir (quitar la capa que sueltan las carnes al cocido)
Roto el hervor se baja el fuego para dejar cocer lentamente durante hora y media.
En otro recipiente tendremos hirviendo el lacón durante una hora, para quitarle la sal y la fuerza. Pasado ese tiempo lo agregamos a la cacerola con todos los ingredientes, teniendo cuidado que les fabes no rompan al depositarlo.
Asimismo, hemos de procurar que les fabes no queden descubiertas de agua para que no despellejen. También agregamos al potaje, de vez en cuando, un chorrito de caldo de gallina frío para cortarles el hervor.
Agregamos en total 3/4 litro de caldo. A mitad de cocción se hace un sofrito con el aceite, la media cebolla y el pimentón dulce, el cual agregaremos al cocido junto con el azafrán, desleído y deshecho en un poco de agua caliente.
Pasada aproximadamente una hora, probamos y rectificamos de sal, teniendo en cuenta que las carnes que acompañan a les fabes, también la fabada.


A continuación, las retiramos del fuego para dejarlas reposar como mínimo durante una hora.




4 de septiembre de 2018

A fuego lento. Harry´s Bar - Venecia

A mediados de 1950, a la condesa Amalia Nani Mocenigo, le recetaron una dieta extravagante a base de carne cruda. Clienta habitual de Harry's Bar de Venecia, le explicó a su dueño Giuseppe Cipriani tal contrariedad, y este, pensando cómo podría hacerle más agradable la comida sacó de la cámara frigorífica un solomillo de buey que fileteó en finísimas láminas. Lo presentó acompañado de limón, aceite de oliva, salsa worcestershire y queso parmesano.


El amarillo de la salsa se superponía al rojo intenso de la carne, lo que le recordó las texturas utilizadas por su pintor favorito, el también veneciano Víttore Carpaccio. No hace falta decir que este bar también lo frecuentó Hemingway
                         


En mercado:
300 gramos de solomillo de buey, 50 de queso parmesano, 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen, una de zumo de limón, 1 de alcaparras y media de sal.
En Cocina:  
Se limpia el lomo  quitándole cualquier vestigio de grasa o nervadura, se envuelve en plástico y se pone en el congelador 2 horas.
Se corta en láminas finas, estirándolas sobre madera con un rodillo, sin romper la carne.
Se le agregan unas gotas de limón, el aceite de oliva, la sal, el queso parmesano y las alcaparras.
Reposar en frío 15 minutos y servir acompañándola con hojas de rúcula.