Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro. Mostrar todas las entradas

23 de abril de 2014

¡Feliz cumpleaños! 27 de mayo: Personas (O personitas)


Su disfraz preferido es una globalización de remiendos. Un poco de todo, él es así: Algo de este, algo de aquel y, ya que se puede, por qué no todos a la vez.
La cara siempre tapada para despistar y para asustar, dejando ver un hilo de luz a través del antifaz, dibujando unos ojos que persisten en la batalla hasta la claudicación del enemigo.
Su boca, oculta, vomita sentencias que son derecho de autor de terceros que en sus labios pierden todo dramatismo, pero ganan en ternura.
Al cuello, el medallón sagrado. Un pañuelo de pájaros y un escapulario de origen desconocido. Rodea su cintura con bandoleras, bufandas y una cinta fruncidora de la cortina que dábamos por  perdida. Es ahí, en la cintura, donde cuelgan las espadas de plexiglás, las pistolas de madera y un rallador de queso que ya no ralla.
La capa del héroe, que sospechosamente parece un mantel recién planchado, cubre su trasero hasta arrastrar por el pasillo.
Levanta la espada amenazadora y por arte de magia te convierte en su Rocinante preferido. Las visitas a los diferentes frentes se convierten en paseos extenuantes. No hay descanso… el enemigo no descansa.
Escribir esto cuesta diez minutos, leerlo dos y disfrutarlo toda una vida. Estas «personitas» de hoy, son las personas de mañana.


23 de mayo de 2011

Alejandro y Yo.


"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas. Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal."
(Juan Ramón Jiménez)

Alejandro ya es mayor, por eso aporrea la batería en un "in crescendo" ruidoso hasta lo inaguantable. A continuación, se levanta, cruza en el aire las baquetas y con unas ligeras afirmaciones de cabeza, complacido y serio, saluda al personal.
Alejandro ya es mayor, por eso necesita un gran espacio para jugar al tenis. El Salón de casa se convierte en una cancha sin líneas, todo vale. Bota repetidamente la pelota, golpea con el arco de la raqueta la base de las zapatillas, se ajusta la pernera del pantalón y recoge las inexistentes patillas detrás de sus diminutas orejas. A continuación lanza una pelota golpeando de lleno la lámpara de araña que heredamos de la abuela Amparo.
Alejandro ya es mayor, por eso come solo, bebe solo, y solo, se limpia con la servilleta a cada cucharada. Y a cada cucharada, los fideos, el arroz, el tomate o el agua pueblan amenazantes y mostosos dos o tres metros alrededor de la mesa de comedor.
Alejandro ya es mayor, el viernes cumple 3 años. Yo, sin embargo, a su lado he rejuvenecido 30.


31 de agosto de 2010

Repunte veraniego

De nuevo en este ordenador. Una vez quitado el polvo, blanqueadas las teclas y eliminados miles de Spams, empieza un "Nuevo Ejercicio". No ha sido un buen verano: corto e inquietante, incómodo y austero, menos mal que a última hora llegó Alejandro y lo puso todo en su sitio, bueno, mejor dicho todo fuera de su sitio.
Las caras agrias y lechosas se volvieron dulces y sonrosadas, la mirada que extraviada no encontraba el mar, se llenó de azules y verdes, los músculos entumecidos y vagos recuperaron la elasticidad al agacharse y volverse a agachar, la ropa seria e impoluta se llenó de alegres lamparones de oscuro chocolate y rojo piruleta, las visitas a los vecinos, (hasta el momento desconocidos) se multiplicaron, y conocimos al gatito marrón (que era gris) al perro grannnnnnde y a las gaviotas que se comían las galletas. Dejó de sonar Puccini, y el aire se lleno de Brujitos de Gulugús, Epis y Blases y los don diablos de Parchis.
En mi cabeza todavía resuenan como auras esparcidas frases que tintineantes me persiguen como estas: "yayo, una maz" o "la úrtima, yayo" y así una y otra vez, una y otra vez... ¿O, quizás todo fue un sueño?