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20 de enero de 2009

...Héroes de Cabecera (VI) Jack Lemmon

"Mira Oswood, debo decirte la verdad. No podemos casarnos.
¿Por qué no?
Bueno, en realidad no soy rubia.
No importa.
Y además, fumo, fumo como un carretero
A mí no me molesta.
Y tengo un pasado muy agitado, desde hace tres años vivo con un saxofonista.
Te perdono.
Y nunca podré tener hijos.
Los adoptaremos.
¿Pero es que no me comprendes? (se arranca la peluca y dice con voz de hombre): ¡Soy un hombre!
Bueno, nadie es perfecto."

Sin duda, éste es uno de los grandes momentos de la historia de la comedia, la réplica de Joe Brown a un Jack Lemmon travestido tras el aspecto de una “atractiva” señorita en la escena final de “Con faldas y a lo loco”

En uno de los ascensores del Newton-Wellesley Hospital de Boston, se exhibe una placa que reza: “Aquí nació Jack Lemmon”.
El 8 de febrero de 1925, su madre, se dirigía al hospital para un nuevo control de rutina de su embarazo de siete meses y no le dió tiempo de llegar a la consulta: dió a luz en el ascensor.

Ocupando un espacio privilegiado en la memoria de varias generaciones de espectadores de todo el Mundo, Lemmon ha pasado desde aquellas primeras apariciones en la gran pantalla donde apuntó su talento para la comedia de enredo (años ’50) a mas tarde convertirse en emblema da la comedia ácida y costumbrista, hasta hacerse sátira (años ’60) interpretando personajes prototipo del hombre medio norteamericano, un tipo corriente entre torpe e inteligente, haciéndonos padecer su patetismo de perdedor ya sea en el Amor, el Trabajo o en el Juego, y finalmente (años ’70/80) convertido en una estrella fulgurante y poseedor de una madurez interpretativa incuestionable con incursiones en el cine mas comprometido y dramático

A Lemmon, como a la mayoría de los grandes no le son ajenas las dificultades de los comienzos, trabajó en la Radio sirviendo de telegrafista durante la segunda guerra mundial, en New York, en un local de la Segunda Avenida donde acompañaba al piano la proyección de películas mudas, en el Teatro, primero con una compañía de repertorio en Nueva Inglaterra, luego en Broadway a partir de 1953, en Televisión, donde comenzó como extra en los años cuarenta y que le dio la agilidad que da el directo o en el Cine donde el Actor comienza a asomarse a las pantallas con roles secundarios.

En mi opinión, tanto “El Apartamento” (Billy Wilder) que fue su consagración y donde por primera vez empleó la comedia para urdir un melodrama extraordinario y en “Días de vino y rosas” (Blake Edwars) con un trabajo individual formidable donde el director explotó al máximo el histrionismo de Jack Lemmon, ambas filmadas a principios de los ‘60 suponen la reafirmación de este gran Actor, que a partir de ese momento consigue el reconocimiento por parte de público y crítica respecto a la versatilidad y fuerza de sus interpretaciones, poniendo de manifiesto una gran maestría para dominar personajes tan aparentemente sencillos, pero enormemente complejos y ricos en matices.

Poco dado a narcisismos excesivos y a ostentaciones innecesarias, firma una colección de títulos esencial y definitiva entre los que cabría destacar: Irma la Dulce, La extraña pareja, Desaparecido, Primera Plana, El síndrome de China, JFK caso abierto, entre otros muchos además de los citados Con faldas y a lo loco, El Apartamento o Días de vino y rosas.


8 nominaciones a la estatuilla dorada, 2 de ellas como ganador, una al mejor actor y otra de reparto son los premios que recibió de la Academia de Cine Norteamericano.

Mención inevitable en cualquier comentario que se haga sobre este inefable cómico bostoniano es su relación con el Director que le dirigió en siete ocasiones, Billy Wilder que se sentía tremendamente feliz de trabajar con él.

Cuentan que en 1.966 Lemmon conoció a Walter Matthau en un Bar y desde entonces consolidan una amistad sobre la que se construiría uno de los grandes binomios cómicos de la historia del cine.

En diez ocasiones compartieron cartel, el Amor y Agradecimiento que Matthau sentía por Lemmon era infinito, no en vano era el responsable de su tardío triunfo en el Cine, Jack Lemmon lo eligió junto a su esposa Felicia Farr para su debut como realizador en Kotch, papel que le valió la primera candidatura al Oscar como protagonista.

El caprichoso destino, la casualidad o lo que sea ha querido que en la muerte de ambos, separadas tan sólo por 1 año compartan Malvas en el mismo vecindario, en la lápida de Lemmon a igual que en la de Groucho Marx no falta el epitafio irónico “Jack Lemmon está en casa”