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30 de octubre de 2013

Insumisos


Es el momento de la insumisión, de rechazar este sistema de hacer política y la forma de participar en ella.
Es el momento de mantener y exigir requisitos y derechos incuestionables por razones de conciencia.
Es el momento de negarse a jugar un juego que huele a podrido y en el que cada día que pasa nos sentimos irreversiblemente engullidos.
Es el momento de pronunciarse, con acción o por omisión, y no dejar las cosas para mañana, porque mañana será tarde.



Resumen de la conversación sostenida por Josep Maria Vileu con Lluís Llach en Porrera el veinticinco de octubre del 2001.

"Insubmís es una historia de descubrimiento y de reconocimiento. Uno de los grandes privilegios de mi trabajo es que la gente viene a pedirte cosas, viene a pedirte compromisos y, por lo tanto, te hacen planteamientos sobre los que a veces ni has oído hablar. Uno de mis grandes privilegios, pues, es que, continuamente a lo largo mi carrera, de algún modo, me han puesto sobre la mesa temas que socialmente estaban en primer plano.

Desde el momento en que los conocí, me dije: «Yo quiero estar al lado de esta gente». Quería beber, atragantarme con todo lo que estaba sucediendo; yo que soy una persona que ha vivido bajo una dictadura, quería saber cómo percibía esta gente, que prácticamente no ha vivido el franquismo, el militarismo; la renovación de planteamientos que hacían; el lado utópico que había de cosas imposibles.

Esto lo hice no sólo por un sentido de coherencia militante, sino por egoísmo; porque al final resulta que cuando me lo paso bien es cuando puedo cantar para los que entienden como yo la historia, la vida, la humanidad. No sólo porque les puedo servir, sino porque me informan y aprendo mucho de ellos.

Yo soy una persona que va en un tren de una manera de ver la vida y el mundo, que va corriendo, corriendo, corriendo... pero al mismo tiempo voy y puedo anquilosarme en mi pensamiento y en mi forma de ser. Y, de repente, estos colectivos que te piden cosas hacen que suba gente nueva a tu tren, echan más carbón a la máquina, o viceversa, hacen que yo suba a su tren y que de repente mi tren sea el suyo y todo se confunde.

Quería que la canción tuviese fuerza, potencia, y me salió la vena épica y epopéyica, esa que a algunas personas, quizá con razón, les molesta bastante. Al final de la canción, ganamos; en la canción, ganamos.      Considero que una de les experiencias más bonitas que puede haber es cuando las utopías se hacen realidad. Utopías, muchas de ellas vistas con menosprecio y prepotencia por mucha gente, como algunos intelectuales reaccionarios de derecha que cuando ven que se hacen realidad sufren mucho. Para ellos, siempre son un peligro las utopías. El peligro de las utopías, claro que es real; porque se pueden llevar a la práctica, por eso son tan peligrosas, porque acaban siempre convirtiéndose en realidad." 


                   INSUBMÍS 

Que no hi ha res on miren els teus ulls;
que cap on tu vas, allà on vas, no t’hi espera ningú; que ets captiu de quimeres encara adolescents; que és inútil el gest del teu cor encara massa valent; que no hi haurà mans per a les teves si són buides per bondat...

Jo t’estimo així, insubmís a les armes.
Jo t’estimo així, si el coratge no et deixa sotmetre ningú.

Perquè no saps ni vols aprendre el terror.
Perquè ni sents ni creus en l’odi pera als teus projectes d’amor.
Perquè no ets la ferralla d’un robot assassí.
Perquè imagines la pau més enllà d’un mercat entre botxins.

Sempre hi ha una primavera
que ens espera, somni enllà...
Jo t’estimo així, insubmís a les armes.
Jo t’estimo així, quan el coratge no et deixa sotmetre ningú.

         

                  INSUMISO

Que nada hay donde miran tus ojos;
que hacia donde vas, allá adonde vas nadie te espera; que eres cautivo de quimeras aún adolescentes; que es inútil el gesto de tu corazón aún demasiado valiente; Que no habrá manos para las tuyas, si están vacías por bondad...

Así te amo, insumiso a las armas.
Así te amo, si el coraje no deja que sometas a nadie.

Porque ni sabes ni quieres aprender el terror;
porque no sientes ni crees en el odio para tus proyectos de amor; porque no eres la chatarra de un robot asesino; porque imaginas la paz más allá de un mercado entre verdugos.

Siempre hay una primavera
que nos espera más allá del sueño...

Así te amo, insumiso a las armas.
Así te amo, si el coraje no deja que sometas a nadie.

Letra y música: Lluís Llach

24 de diciembre de 2011

La poesia de sus ojos



A menudo, cuando llega la noche, se me lleva un hada: la belleza de sus ojos -negro intenso sobre mar blanca- siempre inciertos ante la mirada. Y así celoso voy enhebrando canciones que me acerquen a ellas. 
Pero... la poesía de sus ojos sé que no podré escribirla, todos los versos que pudiera hallar en el papel se me morirían del dolor de no ser fieles.
Pero sé que jamás me cansaré de perseguir este lenguaje amigo que me acerque a la poesía de sus ojos aunque no pueda escribirla, pero así lucharé conmigo esperando siempre un amanecer ávido de sorprender sus miradas.
                                                         


16 de marzo de 2011

Este jueves, relato. El Concierto


Conocí a Lluís Llach en un concierto en La Sociedad Coral El Micalet de Valencia, eran tiempos de “Madame” y “La Gallineta”, y se acababa de editar su tercer disco “I si canto trist”.
En a
quel primer concierto, descubrí un artista completo, sus textos eran frescos y valientes, expresados con unos registros líricos desgarradores, inusuales para un cantautor “Pop”. Textos que evidenciaban mensajes de fuerte compromiso social, y a la vez tiernos y poéticos sobre los que se construían las más bellas canciones de amor por las personas y por la naturaleza.
Asistí hace unos años a su último concierto en el Auditorium de Castellón y fue entonces, en su despedida, cuando sentí que empezaba a contabilizar emociones que serían irrecuperables y me sentí mayor.

Entre uno y otro han habido muchos más, pero recuerdo especialmente aquella noche de verano, en el Teatro Romano de Sagunto.
Era una noche parcialmente nublada, y las estrellas se dibujaban veladamente en un cielo gris oscuro, la luna se asomaba a duras penas, intermitente por el caprichoso movimiento de las nubes. Las canciones se sucedían una tras otra, y a pesar de los incómodos asientos de piedra con la hierba crecida alrededor, el tiempo, se nos escapaba entre canción y canción.

Llach inició las primeras letras de “Abril 74”,

Companys, si sabeu on dorm la lluna blanca,
digeu-li que la vull
però no puc anar a estimar-la,
que encara hi ha combat.

Compañeros, si sabéis donde duerme la luna blanca
decidle que la quiero
pero que no puedo acercarme a amarla
porque aún hay combate.


En ese momento, las nubes se abrieron y nos descubrieron una limpia imagen de la luna, un murmullo general recorrió el desnudo anfiteatro, celebrando la feliz coincidencia, la sonrisa cómplice de Llach acabó siendo una mueca agradecida, en un gesto que se perdió hacia lo alto del firmamento. Nos quedó la sensación de haber sido testigos de un instante mágico e irrepetible.

Más conciertos en el Auditorio de Vezdemarban

6 de mayo de 2009

... Feliç natalici.

Lluis Llach Grande nació en la Clínica Girona, en esta misma ciudad el 7 de Mayo de 1.948,

A riesgo de parecer demasiado convencional y predecible, este su 61 cumpleaños lo voy a convertir en un pequeño homenaje al músico que es figura indispensable en el universo de la Canción de Autor.
Empecé con él, (...El Llach que yo mas quiero) hoy, sumo y sigo con él.

Después de releer aquella entrada, me doy cuenta de algo ingrato que tienen los Blogs, las entradas de ayer no existen, su invisibilidad las hace perderse en un archivo, de fácil, pero inusual acceso, muchas de ellas podrían perfectamente subirse hoy, sin perder un ápice de frescura y actualidad, (otras, evidentemente, no) no es sólo una cuestión de actualidad sino también de orden cronológico

Asistí al concierto de despedida de Llach en la Comunidad Valenciana en el Auditori de Castelló. (2/3/07) Por primera y única vez al terminar sentí que la vida se me empezaba a escapar entre los dedos y que momentos, que hasta entonces eran habituales, dejaban de serlo y nunca más se repetirían, cosas de la edad, supongo.
Superada aquella tontería, recupero el pulso normal, piso tierra firme y me recreo en los acontecimientos que me acercaron a este provocador de entusiasmos y con el que he ido mas lejos de lo que nunca hubiera imaginado, su compromiso cívico y porqué no, su capacidad creativa lo elevaron a símbolo de una generación.

Lluis Llach es un comunicador nato, hijo de un tiempo de cambios y luchas, celoso de su soledad y férreo defensor de su vida privada, pero también es un buscador de palabras bellas y directas de poetas lúcidos, lobo de Mar y animal de escenario, trovador de profundas y hermosas melodías y firme anunciador de que si queremos todo es posible y todo está por hacer.

A pesar de su merecido descanso, su presencia sigue sintiéndose en nuestro día a día y su Sur sigue siendo Valencia, su Norte no acaba en los Pirineos y en medio, el Mar con dos trozos de tierra a ambos lados llenos de gente amiga y frente a todos, aquel que de niño pasaba las noches escuchando en Radio Andorra a Piaf, Brasens o Brel y que se enamoró perdidamente de la Música.





Su preocupación por el momento de la retirada no fue nueva. Hace ya 25 años escribió “Amor particular”. En la estrofa final, decía: "Que passaran els anys i vindrà l'adéu, com així ha de ser, i em pregunto si trobaré el gest correcte, si sabré acostumar-me a la teva absència..."

“Que pasarán los años y llegará el adiós, como así ha de ser, y me pregunto si encontraré el gesto correcto, y sabré acostumbrarme a tu ausencia”

A Llach siempre le quedará algo por decir y a nosotros algo por disfrutar.

Feliz cumpleaños Lluis.

19 de enero de 2008

El ángel de Roda de Ter


Miquel Martí i Pol, murió en Vic el 11 de Noviembre de 2.003. Su legado poético, denso, trascendente y popular nos quedó para nuestro enriquecimiento personal y colectivo. Gran amigo y colaborador incondicional de Lluis Llach, le proporcionó material para musicar 23 canciones, 23 tesoros de los que dejamos este magnifico botón
La voz sobria, reflexiva y redonda de Josep Mª Flotats inicia las primeras notas leídas de este poema que es un canto a la esperanza y una reafirmación de lo auténtic
o sobre las mediocridades displicentes, que disfrazadas de lastimosos convencionalismos nos acompañan con demasiada frecuencia.


Ahora mismo enhebro esta aguja, con hilo de un propósito que callo y empiezo a remendar.
De los prodigios que insignes taumaturgos anunciaron ninguno se ha cumplido, y pasa el tiempo.
De nada a poco, cara al viento siempre, que camino de angustia y de silencios. Mejor saber que estamos donde estamos, fijar los pies en tierra y proclamarnos herederos de un tiempo de renuncias en el que el ruido ahoga las palabras y la vida en espejos deformados.
De nada valen quejas ni añoranzas, ni la melancolía displicente puesta como jersey o por corbata al salir a la calle. Poseemos apenas el espacio de la historia concreta que nos toca, y un minúsculo lugar para vivirla.
Nuevamente pongámonos en pie y que nuestra voz solemnemente y clara vuelva a oírse.
Que todos puedan escuchar quienes somos.
Y al final, que se vista cada uno como bien le parezca y a la calle.
Que todo esta por hacer y todo es posible.

                       

24 de noviembre de 2007

El Llach que más me gusta.


Lluis Llach es mi músico de cabecera. Me ha acompañado en la segunda mitad de mi vida, lo he disfrutado en mis mejores momentos y lo he utilizado para recomponerme en los peores. Sigue siendo una referencia estimulante de la que no quiero prescindir. La presencia de su música ha sido una constante en lo bueno y en lo menos bueno, me gusta el Llach letrista, pero me apasiona el Llach músico.
Lo conocí una noche en un concierto en “La Sociedad Coral El Micalet” de Valencia, eran tiempos de “Madame” y “La Gallineta”, se acababa de editar su tercer disco “I si canto trist”.Asistí, con mi amigo Ramón Paredes y su jefe D. Salvador Mir. -30 años después D. Salvador sigue siendo su jefe, pero hace tiempo que para nosotros es sencillamente Salvador-.Aquella primera noche, Salvador llamó mi atención, por su aspecto pulcro y de porte elegante, trajeado y con corbata, el pelo cortado a navaja, aterrizado no sé por que extraña razón, entre aquella panda de “rojos” con barba, incluidos Ramón y yo, que aunque con cierta disposición a la protesta estábamos mas por “Com un abre NU” que por “La Estaca”.
Aquella noche descubrí un artista completo, sus textos eran frescos y valientes, expresados con unos registros líricos desgarradores, inusuales para un cantautor “Pop”. Textos que evidenciaban mensajes de fuerte compromiso social, y a la vez tiernos y poéticos sobre los que se construían las más bellas canciones de amor por las personas y por la naturaleza.
Huelga decir que a partir de ese momento, nos convertimos en incondicionales de la Obra de Llach, comprando sus discos y asistiendo a sus conciertos. Ramón me ha vuelto a acompañar en otras ocasiones, pero mi entusiasmo por el cantautor ampurdanés, ha hecho que también quisiera compartir esta fiesta de música y sensibilidad que son sus conciertos, con otras dos personas, Regina que me acompaña siempre y José Badenes que lo hace con frecuencia.
Recuerdo especialmente, un concierto al que asistimos una noche de verano, en el Teatro Romano de Sagunto, antes de la más que correcta intervención de los arquitectos Grassi y Portaceli, actualizando rigurosa y adecuadamente el Foro Saguntino. Aquella era una noche parcialmente nublada, las estrellas se dibujaban veladamente en un cielo gris oscuro. La luna se adivinaba tapada por el caprichoso movimiento de las nubes, con un aforo inusualmente reducido, casi familiar, la Comunión de Llach con el auditorio se consolidaba mágicamente tal y como avanzaba la noche, las canciones se sucedían una tras otra, y a pesar de los incómodos asientos de piedra con la hierba crecida alrededor, el tiempo, se nos escapaba entre canción y canción, justo en el comienzo de “Abril 74” las nubes se abrieron y nos descubrieron una inmaculada imagen de la luna, un murmullo general recorrió el desnudo anfiteatro celebrando la feliz coincidencia, la sonrisa cómplice de Llach acabo siendo una mueca agradecida, en un gesto que se perdió hacía lo alto del firmamento. Nos quedó la sensación de haber sido testigos de un momento mágico e irrepetible.