Mostrando entradas con la etiqueta Pavarotti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pavarotti. Mostrar todas las entradas

28 de febrero de 2009

...Héroes de cabecera (VIII) Luciano Pavarotti

“Nunca habrá otra voz como la de Pavarotti” puntualizaba la mujer con la que compartió nodriza, con la que jugó de niño y creció y a la que acompañó con éxito en infinidad de Operas por los mejores teatros del Mundo, Mirella Freni lo quería como a un hermano y él presumía de esa amistad y añadía divertido, “He hecho de todo con Mirella, menos el Amor”

Mucho había llovido desde aquella primera “Bohème” en Abril del ‘61 en el teatro de Regio Emilia donde ambos iniciaron su andadura operística o aquel primer estreno en el 68 de La Traviata con Freni en La Scala, donde un joven y fornido Pavarotti la rescató del acoso de los periodistas que la asediaban sin piedad al terminar la representación: “Nana, (le dijo) trae la maleta que te llevo a casa”
Dos horas después dormían en sus respectivas camas en Módena.

De niño nunca tubo dudas respecto a su futuro, él quería ser futbolista profesional, no estaba mal, para venir como venía de padre panadero y madre cigarrera, aunque a pesar de todo, su madre no dudó en convencerle para que estudiara magisterio, fue docente durante dos años hasta que empezó a tomar lecciones de canto.

Pavarotti, creció grande en todos los aspectos, generoso con su voz y con su vida, feliz, bromista y un auténtico mago del Show Business, en el que él era el primer admirador de si mismo, por que él era el Espectáculo mismo. Actor que aprendió a dar las gracias desde el escenario, en un gesto muy particular abriendo su gran humanidad, que se proyectaba a través de sus brazos que extendidos hacían desaparecer tras ellos los decorados.


Hay muchos momentos importantes en la vida profesional del Tenor, pero sin duda uno de los de mayor trascendencia fue el de su aparición en el Covent Garden londinense, el joven mocetón emiliano de metro noventa fue llamado para reemplazar en La Bohème al gran Giuseppe di Stéfano, el triunfo fue total, triunfo que siempre le ha agradecido al público inglés, del que aseguraba que le debía su éxito y descubrimiento.

O en Dublín, encarnando al duque de Mantua de Rigoletto, donde llamó la atención del director australiano Richard Bonynge y de su célebre mujer, la soprano Joan Sutherland, quienes le contrataron para una larga gira que supuso el despegue internacional del tenor.

En el Metropolitan Opera House de Nueva York, también en una sustitución, interpretó la ópera La fille du régiment de Gaetano Donizetti, en el aria para tenor del final del primer acto hay uno de esos listones que se deben saltar en la carrera hacia el divismo y así lo hizo, Pavarotti sacó de las profundidades de su enorme estructura corporal los nueve “do” de pecho seguidos, fue la locura, el rey del do agudo se había convertido en "Tenor de Tenores", capaz de acometer esos agudos y acariciar las frases con una contundente sonoridad y sedosa fluidez, este feliz acontecimiento se vio correspondido con una portada en el Time


En EEUU empezó a demostrar que su talento tenía acomodo no sólo en el Metropolitan, sino también en el Madison Square Garden, donde fué pionero en la popularización de este arte, llevándolo más allá de los clásicos circuitos operísticos.



Solidario, como pocos, prestaba su voz y su imagen a cualquier acontecimiento que tuviera que ver con las necesidades e injusticias latentes en el Mundo, los marginados y sobre todo los Niños.

Con este objetivo nacieron iniciativas como “Pavarotti & Friends” o la donación de una importante cantidad de dólares para la compra de un terreno en el Sur de Chile donde edificar un hogar para niños abandonados, donde construyó el Hogar “Madre Eleonora Giorgi” en la localidad de Puerto Aysén a dos mil kilómetros al sur de Santiago.

Cantó para los niños de Guatemala, de Kosovo, de Angola, de Mexicali, refugiados en Zambia o en Afganistán, compartiendo estos eventos con cantantes del Pop como Sting, Bono, Zucchero, Lou Reed, James Brown, Andrea Bocelli, Grace Jones o renombrados diseñadores de moda italianos que apoyaban los citados eventos diseñando para cada uno de ellos camisetas que serían vendidas en los conciertos, incluyendo firmas entre otras de Giorgio Armani, Dolce & Gabbana, Gianfranco Ferré, Alberta Ferreti o Versace.

Pero lo que realmente hizo subir su popularidad fueron las actuaciones junto a los tenores españoles José Carreras y Plácido Domingo, bajo el conocido nombre de "Los tres tenores". En 1990 el trío dio un concierto de gala en las Termas de Caracalla (Roma), comenzando una carrera musical conjunta que les llevaría a recorrer el mundo entero, introduciendo los clásicos de la ópera a una audiencia estimada de 800 millones de personas.

La dimensión artística y humana de Pavarotti, ha sido la de un Superstar, solo comparable en la ópera a la de Caruso o Callas.
Él contribuyó decisivamente a que el arte lírico trascendiera más allá del propio espectáculo.
Era un Tenor de voz limpia y extensa, lírico y dramático, de una sonoridad culminada con cristalinos y dulces agudos que le permitían abordar todo tipo de repertorios y gestionar su tesitura vocal con la naturalidad que daba un canto sin artificios, su color, su timbre, su modo de expresar, han sido inigualables.

En su última aparición en público que tubo lugar en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Turín en febrero de 2006
Pavarotti, no cantó en directo, el frío calante y el agudo dolor que le debatía en su particular lucha contra un cáncer que le diagnosticarían mas tarde, le obligó a utilizar una grabación y el “Nessun Dorma” voló por última vez al cielo italiano y por extensión al resto del firmamento.


Luciano Pavarotti está en posesión de muchos premios, Un Grammy, Un record Guinness, etc. pero el que realmente cuenta es el reconocimiento de haber influido en la vida de millares de niños por todo el Mundo y el respeto y admiración de todos los amantes a la Música de todos los colores.