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14 de junio de 2008

...Magia Rosa en Toulouse (1.972)




La primera vez que subí a un avión,
la primera vez que despegué, volé y aterricé fue en una pequeña habitación en casa de mi amigo Ramón Paredes, escuchando los últimos y en esa ocasión también los primeros discos de Pink Floyd, Chicago o el memorable Juan Salvador Gaviota de Neil Diamond, portadas que quedaban esparcidas por encima de su tablero de dibujo, mientras me contaba pormenorizadamente la experiencia que para él había supuesto aquel viaje reciente a Palma de Mallorca.

Narró con tanta vehemencia y generosidad de detalles aquel su primer vuelo, que después de semejante narración, cuando me preguntó si había subido alguna vez en un avión, todavía extasiado por la apasionada descripción aérea, contesté desde el fondo de mi perplejidad, que acababa de hacerlo en ese momento.

De niño, aprendí de mis padres a escribir cartas, a familiares primero y más tarde a los amigos, no sabría decir si era mayor la ilusión de contarles cosas que la de esperar impaciente sus respuestas, recuerdo con especial cariño un carteo mantenido durante varios veranos con mi compañero de clase Juan Martín, hasta el día, que un estúpido accidente de circulación se lo llevó para siempre.


Con primos, amigos y compañeros practiqué durante algún tiempo esta disciplina epistolar, en la que simplemente y sin pretender entrar en otro tipo de valoración servía para contarnos las cosas que cada día nos sucedían a nosotros o a nuestro alrededor.

Es obvio, pero natural señalar el intenso intercambio de cartas, postales y apuntes sobre cualquier tipo de papel, llenos de confesiones y proyectos que mantuvimos Regina y yo durante nuestro noviazgo

Pero, pasó el tiempo y perdí el hábito de escribir cartas, y por lo tanto el efecto recíproco de recibirlas, por eso, me sorprendió gratamente, que sin mediar unas notas previas, ni tan siquiera la costumbre de haberlo hecho con anterioridad, Ramón, años después de aquel viaje sin salir de su casa, me escribiera aquellos diez folios, escritos a mano, con trazos rápidos casi ilegibles, sin pausa como si los hubiera plasmado en el papel de una sola “tacada” y que transcribo literalmente:

“Notas para un amigo aficionado a la Magia Rosa”
09’35 En el Aire hacia Barcelona
10’05 En Barcelona
11’30 En marcha, la expedición se compone de tres autocares
14’00 En la frontera, al cruzarla es la 01’00
13’00 Entrando en Francia
14’30 Perpiñan, come toda la expedición, gran diversidad de gente y muchos profesionales de la información musical,
15’30 Hacia Toulouse
16’00 Todos duermen en el Autocar
19’00 Entramos en Toulouse, Nos dirigimos directamente a un lugar llamado “Parc des Sports”, faltan dos horas, paseamos y compramos algo para comer
20’00 De nuevo en la puerta de entrada, se abren las puertas del Recinto, se produce la primera avalancha de gente entre gritos y empujones, y se acentúa la vigilancia de la policía acompañada de perros que nos producen cierto asombro
20’10 El acceso y agolpamiento de gente discurre mas lentamente
20’20 Nos decidimos a entrar no sin ciertas apreturas, pero ya con
tranquilidad

El Recinto es una gran nave rectangular, totalmente metálica, piso de asfalto y ni una sola silla, esta llena hasta la mitad, sobre todo la parte central, vemos espacios transitables próximos al escenario y en los laterales que aprovechamos para acercarnos y curiosear todo el instrumental, percibí que todo estaba dispuesto, la batería sin gongs, ni triángulos, ni tampoco campanas esta pintada toda ella con paisajes nevados y olas del mar. Unas grandes columnas sonoras enmarcan el escenario y al lado una gran pantalla blanca circular

20’40 La gente sigue entrando y nos situamos en la primera mitad del recinto, la mayoría esperamos sentados en el suelo
20’55 Los técnicos aparecen y se sitúan en una plataforma central de control y grabación, son cuatro en total, conectan y prueban con los auriculares puestos. Les siguen los técnicos de iluminación que se sitúan en tres altas torres provistos de dos enormes cañones de luz en cada una de ellas, una al final y frente al escenario y las dos restantes a ambos lados, en total seis torrentes de luz que prueban en repetidas ocasiones enfocándolas hacia el techo y el público, todo parece estar bien.
21’00 El Concierto debería comenzar
21’10 El público grita
21’20 Todo sigue igual, esperamos pero la “Magia Rosa” no sale
21’25 Seguimos esperando
21’30 Se apagan las luces y entre gritos y aplausos del público se inunda el escenario de pequeñas linternas, durante diez interminables minutos y en la oscuridad se adivina muchos técnicos que conectan, prueban y afinan los innumerables instrumentos

.....Y por fin a las 21’40

Empiezan las primeras notas y todo el mundo se calla. El Concierto ha empezado
A partir de este momento pierdo el sentido del tiempo, de la incomodidad y de la temperatura ambiente.
Discurrió una primera parte para mí desconocida, compuesta bien por temas anteriores o por algo reciente, pero que yo no reconocía, acompañados por los focos de ambiente que estaban situados arriba y por detrás de ellos, suficientes para crear climas diferentes, pero con tonalidades monocromáticas.
A pesar de esa aparente austeridad, indudablemente eran Ellos.

Para finalizar la primera parte suenan unas notas al piano que reconozco como “Echoes” y el entusiasmo se manifiesta, introducido el tema, el público se suma con un silencio total como un instrumento mas en la interpretación del grupo, creando una situación irreal y fantástica, el tema tal y como avanza y aproximadamente en su mitad llega al cenit, justo cuando un torrente de humo los hace flotar sobre una nube, hasta el final en el que todos retornamos y aplaudimos.
Se encienden las luces y volvemos a la realidad, al calor y a la incomodidad.

El descanso es de media hora larga y la gente se impacienta y grita por que intuye que algo mejor nos reserva la segunda parte.

sobre el oscuro escenario, en aquella enorme pantalla redonda y blanca aparece una imagen insignificante que va creciendo a la vez que crece nuestro asombro y nuestro silencio se hace más denso, porque sospechamos que algo grande va a empezar.

Es La Luna, que sigue creciendo en un silencio que se puede oír. Se acerca a nosotros la mitad oscura, hasta ocupar toda la pantalla. El silencio se rompe con las voces y aquel desgarrador grito con el que comienza el tema “Breathe”. Las luces se abren a la máxima potencia a la vez que en la pantalla vemos frecuencias y visualizaciones multicolores. El clima esta creado.
Es entonces cuando me doy cuenta del secreto, “Ellos” no son de aquí, están mezclados mucho tiempo entre nosotros, pero no son como nosotros. Han bajado para conocernos y prepararnos con su música, educarnos poco a poco para que todo nos resulte más familiar cuando “Ellos” vengan.


Si, estoy seguro, lo que estamos oyendo no es de aquí y además empiezo a entender su lenguaje musical. Dicen que incluso en los distintos sistemas del universo seguiremos siendo hermanos, Y que para ello nos falta mucho que mejorar y superarnos en nuestras relaciones humanas, amándonos e igualándonos cada vez mas, superarnos también técnicamente pero sin olvidar a la Madre Naturaleza, Y, así otras muchas cosas iba entendiendo relacionadas con el bien y el mal. Y, así dentro de aquel gran prisma de color, me quede frío al ir descubriendo y descifrando todas estas ideas que su música me revelaba.

¿Seres de otro planeta?Fantástico.

La música sigue tras la gran fantasía conseguida con ”Breathe”, los dibujos en la pantalla empiezan a complicarse, mientras que los cañones de luz cruzan todo el cielo del recinto que permanece oscuro.

De repente, dos aviones volando desde cada uno de los rincones del fondo, salen y se cruzan en el centro de su trayectoria en busca del rincón opuesto, a la vez que son seguidos por los focos y al llegar al final se producen dos grandes explosiones de luz y sonido acompañadas por las que se suceden a su vez en la pantalla, música e imagines que son inmensas explosiones y grandes llamaradas con las que finaliza “On The Run” todo ello por supuesto entre el delirio de la multitud.

Nos despierta un concierto de relojes que irrumpe en el ultimo rumor del tema anterior y estos, los relojes en la gran pantalla, redonda y blanca, saltan, suben, bajan, ruedan y están en orbita, “Time” va trascurriendo como el tiempo mismo que pasa irremediablemente.
Los temas se van sucediendo y siguen, además un riguroso orden, le toca el turno a “The Great Gig In The Sky”, se incorporan nuevos músicos en el escenario, son el saxofonista Dick Parry y las voces de Doris Troy y Leslie Duncan que le hacen los coros. El tema sigue cuando en la pantalla aparece un Papa dando la bendición e inmediatamente una cruz que se quema, acaba la canción con las desgarradoras voces de las dos Backing Vocals de color.

En ese momento algo nuevo se me estaba descubriendo. Vi las tinieblas, algo oscuro, profundo, insondable, misterioso y oculto, “Ellos" se convertían ante mis ojos en seres horribles y rojos, Su Música me descubría todo lo contrario que antes, La Maldad.

¿Demonios?Aterrador.

Con este último pensamiento comienza a sonar la Caja Registradora, un sonido cuadrafónico, perfecto, durante su ejecución se suceden imágenes relacionadas con todo lo que puede conseguirse con el “Money” A continuación “Us and Them” de una gran belleza y armonía contrastando con imagines de todo tipo, pero en todas ellas con un factor común: todo se rompe y se destroza con golpes brutales
Estamos entrando en la última fase eminentemente musical y melódica, y siguiendo el orden, se suceden “Any Colour You Like” y “Brian Damage” esta última acompañada en la pantalla con la aparición de curiosas imagines de Jefes de Estado y Presidentes del Mundo, incluido el francés V. Giscard D’estaing y excluido el nuestro, con curioso trucos en los ojos y manos que los ridiculizan provocando en el público reacciones contrapuestas.

Y entramos en el autentico final de una gran Obra, es el “Eclipse” interpretado magistralmente mientras todos sentimos que el Sueño se nos acaba.
La Luna vuelve a aparecer y esta vez alejándose hasta hacerse insignificante y con ella el final apoteósico, en una mezcla de aplausos, silbidos y gritos del público.

El Concierto ha terminado.
Pedimos “otra” con la esperanza de vernos beneficiados por algún bis, pero enseguida nos damos cuenta que la “Magia Rosa” no iba a volver a salir y así, fuimos despertando y saliendo al tiempo que retornaban las luces del Parc des Sports, los recordé hacía tan solo un instante a los cuatro en el escenario, ahora vacío y así es como los vi:

Waters. Es la profundidad, los grandes espacios difuminados en el Cielo.
Gilmoure. Es la auténtica especialidad, como grandes órbitas cambiantes
o como estrellas fugaces.
Wright. Es la mayor musicalidad, todo el universo.
Mason. El es el perfecto acompañamiento que llena todo el resto, como un conjunto de estrellas y sus constelaciones.

Los cuatro juntos son unos Magos, y ensimismado en estos pensamientos, mientras salíamos miré al techo de la enorme nave metálica y tuve la sorpresa de un nuevo descubrimiento, vi, como por todo su espacio superior todavía quedaban ondas sonoras y vibraciones de color que iban de un lado para otro, así como un sonido que de una manera muy tenue todavía se podía percibir.
Salimos al exterior y por la calle ocurría lo mismo, mezclados con el aire, sonidos y colores se esparcían por toda la ciudad formando inexplicables dibujos, también en el interior del autobús, al subir percibí este gran baile de fantasía multicolor, que seguramente habían penetrado por todos los rincones y resquicios del vehículo.
¿Magos?Maravilloso
Esperando para salir, tengo grandes dudas sobre “Ellos” y lo que he presenciado, y de todo lo que he imaginado me quedo con esto último:
Magos... unos auténticos Magos de la Música.

Lo cierto es que pude verlos y grabarlos en mi más preciada registradora.
Esta será una cinta que pasaré muchas veces y que me acompañara hasta el final.

Ramón