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12 de junio de 2011

Héroes de cabecera. Keith Haring (XXI)

Haring tenía aire de pajarito asustado. Tímido y audaz, escondía detrás de sus gafotas redondas un magnífico artista multimedia.
Un día yendo en el metro, vi un panel vacío, subí a la calle y compré una caja de tizas blancas, volví e hice un dibujo en el panel”.
La tiza se deslizaba con facilidad sobre la pizarra negra, dejando muestras de su arte en el subterráneo entre la Quinta y la Sexta.
Keith Haring, conquistó New York sin pasar por las galerías de Arte.

Pintó niños radiantes, serpientes, corazones, átomos, mujeres embarazadas, estrellas, ordenadores y Manhattan se rindió a sus pies. Atípico e imaginativo logró con sus dibujos, reflejar los acontecimientos que sacudían una sociedad que enloquecía con la música de los Sex Pistols o Iggy Pop. Nació en el 1958 en Reading, una pequeña población de Pensilvania y se consideraba un producto de la era espacial. No tardó en coquetear con el movimiento hippy, aficionarse al alcohol y las drogas y se convirtió en el numero 1 de los seguidores de Grateful Dead, acompañándoles en sus giras y subsistiendo vendiendo en sus conciertos camisetas que el mismo diseñaba y estampaba.


A los 20 años descubre el arte abstracto, estudia obsesivamente la obra de Pollock y Schnabel, interesándose por los graffitis rotulados con aerosoles en las paredes del Soho y las tapias y vagones del metro. Ángel Ortiz, famoso graffiero, descubre e invita a Haring a pintar estatuas de yeso de Miguel Ángel, llenándolas de arabescos  y colores fluorescentes. A partir de este momento su travesura se convierte en un trabajo reconocido internacionalmente.
Los medios son su principal fuente de inspiración. Ha visto a los jóvenes oponerse a la guerra del Vietnam, ha visto las muertes de Kennedy y Hendrix. Su vocabulario es la imagen, inventa una vida paralela a través de sus caricaturas y las llena de colores y de paso pinta más de 30 metros del muro de Berlín. "El arte debería liberar el alma, excitar la imaginación, animar a la gente a a ser mejor e ir más lejos" y acuña el tema: ”Cubriremos la tierra”.


Haring, tenía el aire de un pajarito, como los que hay por las calles de cualquier ciudad, nunca molestan, cantan regular, respiran del tubo de escape de los coches y cuando mueren, los coches no los echa de menos.
El 16 de febrero de 1990, a punto de cumplir los 32 años, murió victima del Sida.