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1 de septiembre de 2013

Los Domingos, vamos de Museos... Jorge Oteiza - Alzuza - Navarra (10)


El Museo Oteiza, alberga la colección personal del reconocido escultor nacido en Orio en 1908. Compuesta por 1.650 esculturas, 2.000 piezas de su laboratorio experimental, además de una extensa presencia de dibujos y collages.

El edificio, emplazado en el entorno rural de la localidad Navarra de Alzuza, a 9 kilómetros de Pamplona, es obra del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, que ha proyectado un gran cubo de hormigón rojizo, que acoge la colección del escultor e integra la vivienda ocupada por Oteiza durante dos décadas.


Su ejecución representa el reencuentro definitivo del legado del escultor vasco con el testimonio último del arquitecto madrileño. Amigos y colaboradores en diversos proyectos desde mediados del siglo XX, son dos autores fundamentales en la evolución de la escultura y la arquitectura contemporáneas.

   


2 de agosto de 2008

...Un tesoro en Alzuza


Conocí a Jorge Oteiza, un mediodía de Abril de 1.988 en un Asador de Zarautz.
Conocido de uno de mis acompañantes, saludó y departió con nosotros durante unos minutos antes y después de la comida, exteriorizando en todo momento su personalidad vehemente y radical en lo referente a las cosas y gentes de Euskadi y apasionada y profunda en la visión de su trabajo.
Oteiza murió en San Sebastián el 9 de Abril de 2.003. Recientemente visité, por primera vez su Casa Museo en Alzuza (Navarra)

El Museo Oteiza obra del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, que ha proyectado un gran cubo de hormigón rojizo, integra la vivienda ocupada por el matrimonio Oteiza durante dos décadas y la colección personal del escultor.

La colección que custodia el Museo cuenta con 1.690 esculturas, 800 dibujos, 2.000 estudios del laboratorio de tizas, cerca de 5.000 libros procedentes de su biblioteca personal, además de su extensa hemeroteca y sus innumerables escritos.



El Museo está específicamente creado para acoger las investigaciones experimentales de Oteiza y la significación espiritual y metafísica de su creación. Su ejecución representa el reencuentro definitivo del legado del escultor con el testimonio último de Sáenz de Oiza, dos autores fundamentales en la evolución de la escultura y la arquitectura contemporáneas, amigos y colaboradores en diversos proyectos.

La experimentación estética de Oteiza está basada en la desocupación de las formas y el vaciamiento de sus esculturas que son iconos sobre los que hay que girar como un satélite.
Cuantas más vueltas demos mas descubrimos su variedad dentro de la unidad.
Entonces se descubre que cada pieza –tan simple en apariencia- contiene infinitas piezas, tantas como puntos de vista, como ojos que miran, como luces que las ilumina.

La visita a la Casa-Taller de Jorge Oteiza extiende el discurso expositivo del Museo hasta un escenario vital esencial en la biografía del artista.
Oteiza y su mujer Itziar se instalaron en esta casa abandonada de Alzuza en 1975 y lo convirtieron en su vivienda, centro de trabajo y refugio.
Gran Premio Internacional de Escultura de la IV Bienal de São Paulo de 1957, es coautor del mundialmente conocido Friso de los Apóstoles (1953) de la Basílica de Aranzazu en Guipúzcoa.
Esta colosal construcción, obra del citado Sáenz de Oiza es hoy en día un ejemplo singular de conjunción entre modernidad y religiosidad y aúna la presencia de Oteiza a la de los no menos notables Eduardo Chillida, Lucio Muñoz y Néstor Basterrechea.


Los retrasos en la realización de la obra debido, entre otras razones, a la desaprobación del Vaticano por su naturaleza moderna e iconoclasta, fueron continuos y no es hasta finales de la década de los sesenta que la obra puede verse concluida.

Oteiza fué, junto a Celaya y Chillida el paradigma del pragmatismo y la poesía, esencia de su lucha con los elementos y teoría que le rodeaba, idealizando al pueblo vasco como recio y espiritual, celestial y telúrico a un mismo tiempo.


Fuente consultada: Oteiza Fundazio Museoa