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18 de junio de 2011

TOSCA



Última representación de Tosca en el Palau de les Arts de Valencia.
Ya se han escrito crónicas más autorizadas que detallan a la perfección las representaciones anteriores. Véanse los Post de Maac, Titus o Atticus.

Tosca es el drama en su más cruda intensidad o al menos lo fue cuando salió de la pluma de Sardou. Hoy, que desdramatizar es un valor añadido, podría parecernos un tanto trasnochada, sin embargo, su música sigue teniendo una calidad dramática inigualable.

La Tosca del Palau, fue una clara demostración de lo que se puede disfrutar con una ópera, a pesar de que alguna de las cuatro patas de esa silla cojeara sensiblemente.
La ópera perfecta es aquella que nos llega flotando en un cohesionado equilibrio de musicalidad e interpretación, soportado en un espacio escénico coherente. No importa, si es barroco, minimalista, clásico, costumbrista o conceptual.
Y en el Palau tenemos una vacuna que contrarresta los efectos negativos de estas veleidades y es, un regalo que por la gracia de los euros nos cayó del cielo y que se llama Orquesta de la Comunidad  Valenciana, creada por Lorin Maazel y dirigida en esta ocasión por Zubin Mehta.

El resto ayudó obviamente. Jorge de León hizo un Cavaradossi valiente, descarado con los agudos, regalándonos un "E lucevan le stelle" que levantó al personal. Bryan Terfel rubricó un Te Deum grandioso, que nos dejó clavados en la butaca, olvidándonos de que era la hora del cava. Oksana Dyka casi perfecta, le faltó enfadarse más con su destino y con el propio Scarpia.

No sabría como definir la escenografía de esta Tosca del Palau, pero las he visto mejores en algún "aproposit" fallero. En este punto, lamento ser tan cautivo de mi profesión, que me hipoteca hasta la intolerancia. El trabajo de la arquitecto Isabelle Partiot, no es una puesta en escena barata, como se la justifica en diferentes foros, aludiendo a la crisis económica que padecemos. Es más bien una escenografía pobre. Barata fue, la Traviata de Willy Decker en Salzburgo, la Butterfly de Lindsay Kemp en Santander o la Carmen de Saura en el propio Palau.

A la vista de los elementos utilizados, sus movimientos, el audiovisual del principio y final y ese monolito horizontal de cartón piedra, que es a la vez mesa y bajada al metro, uno piensa que hay cierto mensaje ecléctico, o una tímida intención de conceptualizar el drama, pero todo se queda en un guiño fallido.
Otra parte de la pata coja fue el vestuario, o a éste (ordinario y tradicional) le faltaba una buena dosis de decorados a lo Zeffirelli o a esa puesta en escena mixta (o sin definir) le faltaba ropa de calle.


Pero insisto, lo que queda es un agradable sabor de haber vivido otra noche mágica con un Puccini que te aplasta de principio a fin, dejándote pegado al asiento, esperando que por una única vez, las balas que acaban con Mario, esta vez (también en el libreto) sean de salvas y éste se levante para marchar con Floria con esa pasión pucciniana que nunca muere.

25 de noviembre de 2008

...Tosca frente a Mimi

Empezó el frio de verdad, y esto empieza a oler a Navidad, dejo caer este post para hacer boca.

El País Semanal, publicó este artículo de Terenci Moix, en las Navidades del ’93,

“La nochebuena me sorprendió en Nueva York, escuchando La Bohéme.
Parece ser que el Metropolitan la programa cada año para estas fiestas.
No deja de ser una costumbre lógica.
En una noche como ésta se le apagó la candela a la pobre Mimí, pretexto ideal para colarse en la buhardilla de cualquier poeta exaltado. No necesitó muchos pretextos Zeffirelli para organizar uno de esos montajes legendarios, que llevan encandilando al público desde hace casi quince años. La apoteosis del segundo acto, con el mayor lucimiento posible de figurantes invadiendo las calles de París, mantiene intacta su capacidad de asombro.

Siempre nos ha gustado que en la Opera las cosas sean más grandes que en la vida. Y en esta Nochebuena, Opera y Vida se juntaron, pues al salir del Met, nevaba sobre Nueva York, exactamente igual que nieva sobre la estropeada salud de Mimí en los desoladores espacios del segundo acto. Fantástico compromiso entre lo real y lo soñado. Opera, fuera de la ópera, en resumen.

Completé mis fiestas del modo más Pucinniano posible, con otra de sus heroínas; la que es sin duda mi favorita.

Me refiero a la tempestuosa Floria Tosca.
Hace ya años que Montserrat Caballé enriqueció mi videoteca con una copia de su actuación en Tokio, durante una célebre gira del Covent Garden por el Lejano Oriente. El otro nombre invitado era José Carreras, en su momento ideal para ser un Caravadosi irreprochable.


Cantante bella misma en la ficción, la signora Floria ofrece posibilidades de dramatismo como casi ninguna otra de las grandes reinas del repertorio. En la grabación a que aludo reaparece el nombre de Zeffirelli, pues suya era la puesta en escena en aquel evento excepcional, con antecedentes que no lo eran menos.


En realidad se trataba de la puesta en escena para María Callas en el mismo Covent Garden. Acertó de pleno “il signor Franco”, cosa que no siempre le ocurre, para mi gusto.

Es tan decorativista ese Señor, que un florero puede ser más importante que los propios intérpretes. Por fortuna la ciudad de Roma tiene más fuerza que las veleidades de cualquier decadentista. En sus ruinas, la decadencia adquiere un sentido histórico.
El poder pontificio representado por Scarpia es demasiado bestial como para que no acabe aplastándonos como una losa en forma de “Te Deum”. Zeffirelli acertó al darle forma magnificando la omnipotencia del barroco romano, pero es en la terraza del Castel Sant’Angelo donde tiene lugar la escena que, a mi juicio, define mejor el carácter de Floria Tosca: cuando ésta enseña a Mario como a de fingir la muerte por fusilamiento.


Hasta aquí hemos visto una heroína atormentada por los celos, humillada por la persecución de Scarpia, horrorizada por el dolor de ver torturado a su amante, y en fin, engrandecida por el asesinato del déspota. Pero en la terraza del Castel Sant’Angelo aparece la actriz, la popolana que llega a confundir la vida real con el teatro.
Ante la torpeza de Mario para interpretar la farsa propuesta, ella parece enorgullecerse al decir: “Con escénica ciencia, yo sabría el movimiento” Y su amante pintor, pero manierista al fin y al cabo, acaba por entender el juego exclamando: “Come la Tosca in teatro”.

Floria Tosca es una de mis personajes favoritos y al aclararlo creo hacer una declaración sobre mi propio carácter. En la ópera prefiero siempre a las heroínas apasionadas, mucho mejor si presentan alguna doblez. Una Amneris o una Éboli me apasionan como no lo consigue Mimí, cuya tuberculosis gana, por otro lado, tantas voluntades. Esta pobrecita resulta ideal para unas excelentes navidades blancas. Muere al disolverse la nieve. Floria Tosca por el contrario, inspira noches de tormenta y tardes de siroco sobre las piedras milenarias de Roma. Inspira la pasión en su estado más puro.
Lo que nunca muere como decían los folletines de antes.”


26 de julio de 2008

...tre sbirri, una carrozza,


Cuatro años después de La Boheme, Puccini escribe su siguiente opera Tosca, el maestro cambia su actitud y compone una partitura estremecedora, vertiginosa en la que se dan por igual drama y romance y un desenlace especialmente trágico, la estructura de esta ópera es perfecta, se podría decir que en Ella nada falta y nada está demás.
Una vez mas una mujer hermosa, otra heroína Pucciniana a la que hace vivir los momentos más conmovedores que una mujer pueda desear y que una soprano pueda recrear.

Tosca no es simplemente un maravilloso melodrama lírico, sino también posee un importante fondo histórico que no se evidencia en exceso debido a las transformaciones realizadas a partir del original del primer libreto.
Al presentar una ópera como Tosca debe hacerse necesaria alusión a la corriente llamada “verismo”, la cual se caracteriza por plasmar detalles realistas de la vida común y corriente, con sus miserias y dramas, buscando efectos escénicos de fuertes impacto y recalcando a veces aspectos crueles de lo cotidiano.
De Tosca son célebres las arias de tenor “Recóndita Armonía” y “Elucevan L’estelle” y las de soprano “Vissi d’arte” en la que Floria Tosca clama al cielo por un sufrimiento que ella considera injusto, pero como en la mayoría de las Operas hay verdaderos regalos que el compositor hace a otros personajes menos protagonistas y tan importantes en el contexto de la obra como en este caso al Barítono que cierra el primer acto con un auténtico tesoro: el “Te Deum”
Conocido por “Tre sbirri, una carrozza, presto..."
Floria Tosca parte hacia la casa de Cavaradossi, pretendiendo sorprenderlo con la presunta amante, el Policía da la orden de que la persigan mientras se une hipócritamente a la procesión del Te Deum.
El Barón sumido en un recelo desmedido, pasa por alto el principio del acto religioso y no se da cuenta hasta ya avanzado el oficio de que su incontrolable pasión por Tosca le está haciendo olvidar a Dios. “Tosca, mi fai dimenticare Iddio!”
Mientras, la iglesia se llena de gente festejante. Llega el cardenal y se canta el “Te Deum”, para agradecer a Dios la victoria austriaca, ya que alejaría definitivamente Napoleón de la ciudad.
Cuatro minutos que te envuelven y te arrojan sin piedad a un apoteósico final con un escenario resplandeciente, repleto de actores y de música

                                              

La primera vez que presencié esta ópera fue en el Palacio de Festivales de Santander (20/12/00) con Alain Fondary (Scarpia) dirigido por Marco Armiliato y con escenografía de Roberto Laganá, la segunda en Torre del Lago (Lucca 17/08/02) con Ko Seng Hyoun (Scarpia) dirigido por Roberto Tolomelli y escenas de Beni Montresor , en esta última Antonia Cifrone hizo un bis del “Vissi darte” y la tercera en el Gran Teatre del Liceu (08/11/03)con Robert Hale (Scarpia) a las ordenes de Giuliano Carella y Robert Carsen (Escena)el video que ilustra este comentario pertenece a la versión cinematográfica de Benoit Jacquot con Ruggero Raimondi cono el Barón Scarpia dirigido por Antonio Pappano con los coros y orquesta de la Royal Opera House. El diálogo que mantienen, barítono, coros y orquesta en apasionante, intenso, ascendente, las amenazas y los planes del Barón se dibujan histriónicos y llenos de matices, "Qué prometedora es tu sospecha! ¡En tu corazón se anida Scarpia...! ¡Vete, Tosca!"