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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Francis Bacon. Hymn nº 4

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El pintor de la carne y el dolor, huraño, bebedor y pendenciero. Con una vida plagada de leyendas más o menos escabrosas. Las imágenes fueron captadas en Londres unos meses antes de que el artista muriera en Madrid, en 1992. Todos los negativos habían quedado guardados en un cajón, por pudor. En esa sesión los dos habían hablado mucho de la muerte. Dublín 28/10/1909 - Madrid 28/04/1992

Ernest Lluch

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Eran las 10 de la mañana, Iñaki Gabilondo dirigía el programa con más audiencia de la radiodifusión española, “Hoy por Hoy” de la cadena SER. Dolorosamente emocionado hizo una pausa para rendir un especial homenaje a su amigo Ernest Lluch y presentó la que según él, era el aria favorita del catedrático catalán. O mio babbino caro (Gianni Schicchi), sonó llenando el más absoluto de los silencios y la canción de Lauretta quedó unida para siempre a la memoria de Ernest Lluch . Esta semana se han cumplido 10 años de su asesinato a manos de ETA. Fue un intelectual valorado, un político respetado, escritor comunicador, profesor, parlamentario, ministro socialista, rector de universidad y hombre extraordinariamente sencillo. La Plaza del Diamante , le recuerda con cariño mientras escuchamos la música de Puccini. Documentación: http://www.fundacioernestlluch.org/

Este Jueves, Relato. Las partes traseras

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La he visto de lejos y he acelerado el paso hasta quedar detrás de ella, a tan sólo unos centímetros del perfume de su pelo. Acomodo mi andar al ritmo del suyo, su paseo es lento y a su espalda recibo en secuenciales giros de viento, el olor de su cuerpo. Su largo cabello se extiende y se recoge, dejando al descubierto un cuello desnudo, y me sorprendo lanzando al aire besos imaginarios que se alojan en su blanca piel. La espalda se dibuja suave, simétrica, marcando las vértebras en los puntos en los que presiona el sujetador, ese que desabrocho con la mirada, dejando sus hombros al descubierto, calientes y húmedos. Se para y me paro, mis dedos se escapan en busca de su espalda que recorro a distancia de norte a sur, y el escalofrío... es mío. De nuevo caminando, en un ligero movimiento de cadera su falda marca sus redondos glúteos, suaves, nidos de ternura y placer, deseos parcelados al alcance de los ojos. No sé cuanto más soportaré mi prudencia, quizás un paseo más, como el de la

Este Jueves, Relato. Relaciones paternofiliales

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Tengo 9 hijos. Rubén es el mayor, se casó hace dos años, le veo poco, casi lo mismo que cuando estaba soltero, entonces al menos intercambiábamos algún “buenos días” al cruzarnos en el baño. Ahora en cambio, mi espuma y loción de afeitar, me duran una eternidad. Oscar tiene 22, todo un carácter, como su madre, y como su madre goza del privilegio del descaro, ya no le valen mis viejas batallas y para las nuevas, tengo que ponerme al día... no sé si merece la pena. Marta es la siguiente, vive con un poeta melenudo desde hace años, dice que no traerá a este asqueroso mundo ningún hijo, espero que no se le pase el arroz. Aunque yo creo que, es ese Bécquer de pacotilla el que no vale. Se cree única y original porque ha escrito un libro, como si no supiera que para mí, todos y cada uno mis hijos son un interminable libro de aventuras. Julia y Pilar, llegaron a la vez, gemelas para todo, el mismo estilo, las mismas ambiciones, los mismos errores, el doble de satisfacciones y el doble de

Este Jueves, Relato. Las Redes Sociales (Revisión)

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El Sol entraba en su habitación dibujando los vacíos secuenciales de la persiana que, entreabierta, se obstinaba en asumir un rol que no le correspondía. Aleph dejó de prestar atención a esa sombra de claroscuros y con un leve giro de cabeza, intentó concentrar la atención en el fondo de su pantalla. Este acto inconsciente, el de desconectar de lo cotidiano y conectarse a una realidad virtual, fue un reflejo mecánico ausente de memoria, casi como un atardecer, un momento de paso, sin dolor, sin felicidad, con total ausencia de datos. Abducido por la pantalla, Aleph, imaginó una historia de ficción, sin nombres, ni apellidos, una emoción nacida y ubicada en este sistema de comunicación tan sofisticado que es la Red de Redes y en la que uno es un Dios, un animal, un dibujo animado, un ojo escondido en un fondo de pantalla o simplemente una silueta gris sobre fondo gris. Y así, en este estado catatónico, le habló a la pantalla: “Mi nombre es I.P. 134.32.106.42”. Las máquinas

El cuarto caballo, es Blanco

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Si ella, no recuerda esta historia es normal, está muerta. No muerta de vivir, sino muerta de ser. La última vez que miró a Luis le dijo: -no te preocupes, me tomé el antabus-, a lo que él respondió: -Eso, no es la solución, tan sólo es una herramienta más-. Pero Paula, en un engañoso alarde de autosuficiencia, murmuró entre blasfemias, que aquello estaba controlado. El pegajoso verano, con sus lentos y bochornosos días, la obligó a modificar sus pautas de comportamiento. El día pasó a ser un largo sesteo, dedicado exclusivamente al descanso de un maltrecho cuerpo y a imaginar estímulos para un alma que cada vez le pertenecía menos. La noche, la convirtió en un peligroso espectáculo. Bastardos de todo tipo, se daban cita en oscuros antros en medio de una vorágine de sexo, drogas y alcohol. De madrugada, descompuesta, regresaba a casa sin intención alguna, simplemente arrastrada por una inercia intuitiva que la ponía en su cama sin que recordase detalles del camino recorrido. Aquel

Dalai Lama. Hymn nº3

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Tenzin Gyatso, XIV Dalai Lama, esperaba audiencia con el papa Juan Pablo II, mientras el fotógrafo agotaba su tiempo para el reportaje, éste, angustiado se lo hizo notar.  La respuesta del Dalai fue firme y humilde: "Ahora estoy con Ud. Cuando termine de atenderle, iré a ver al Papa y le pediré disculpas". En 1.989 recibió el Premio Nobel de la Paz.   Taktser, El Tibet, 1935