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16 de noviembre de 2014

Los domingos, Limpieza General: "Relato en Construcción" Aireando viejos relatos


   Me paré delante del gran edificio y entré, no podía demorar por más tiempo mi incertidumbre. En aquellas cinco plantas estaba la inspiración que necesitaba para empezar, la fuerza para continuar y la magia para terminar.
   Delante del ascensor dudé de nuevo, pero cuando se abrió de par en par, sentí una atracción hacia su interior inevitable. Estaba solo y mi imagen se reflejaba en cientos de yoes en su paredes acristaladas. El elevador se puso en marcha y ascendió sin más ordenes que las de mi deseo. Unos segundos y se detuvo anunciando a través de una metálica voz:

   -¡Planta primera! Argumentos, Temas, Propuestas. -Cerré los ojos y sentí como los cuentos más inauditos se recolocaban en mi estantería mental. Siguió subiendo-.
  -¡Planta segunda! Personajes, Chicos, Chicas, Niños, Animales. -Elegí rápido, para esa historia de Amor con dos me bastaba-.
   -¡Planta tercera! Seducciones, Pasiones, Desengaños. -De la estantería que enfrentaba a la cabina, cogí el calor, el estremecimiento y dos cuerpos húmedos. Ascendiendo me sentí lleno, feliz y estimulado. De nuevo la voz de diamante me apremió-
  -¡Planta cuarta! Localizaciones, Montañas, Ríos, Hoteles, incluso Ascensores. -Me di cuenta que la oferta de las sucesivas plantas estaba directamente relacionada con mi historia. Llegaba al final, la Planta Quinta me proporcionaría ese deseado desenlace, ese mágico remate, que dejaría un agradable sabor a vainilla y una nebulosa de tonos rubíes.
   -¡Planta Quinta! Sociedad General de Autores... son 500 por el tema, 1,000 por la chica, 800 por el chico, 700 por la pasión; total 3.000... el ascensor, lo pone la casa.


    

28 de septiembre de 2014

Los Domingos... Limpieza General: "El paraguas que quería ser flor" (Aireando viejos relatos)


     Se abría demasiado pronto y eso le obsesionaba. Acostumbrado a esa inmediatez que en su día le pareció tan eficaz, hoy unas lluvias después, más bien le molestaba. Quería disfrutar de ese movimiento tan instantáneo hasta entonces y convertirlo en un viaje lento, casi imperceptible; mas que abrirse de golpe, lo que quería era crecer despacio.

     Recordó un reloj en un campanario y comprobó el paso del tiempo sin que éste exteriorizase sus movimientos; de pronto era las doce y mas tarde la una, y por más que fijase la vista en las negras y puntiagudas saetas era incapaz de detectar el más mínimo movimiento.

     Así querría ser él, un paraguas que pasará de estar cerrado a abierto sutilmente, pasearse por todos y cada uno de los diámetros que dibujase su circunferencia de una forma tan pausada que sólo la ausencia total de lluvia evidenciase su absoluta apertura.

     Comentando estos pormenores con su amiga la Sombrilla, reparó en la alegre ornamentación de la que ésta hacia gala, cubierta con un estampado repleto de rosas, tulipanes y orquídeas, como si de una cretona inglesa se tratarse e hipnotizado por tanta belleza, decidió que a partir de ese momento sería Flor y hacerse adulta en silencio, lentamente.

     Una Flor que naciera de un bastón de madera noble y barnizado y creciese escondida detrás de los rayos de acero hasta llenarlo todo con su color y perfume, protegiendo a su vez, de una lluvia que ya empezaba a arreciar.
  

21 de septiembre de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Hoy pinto" (Aireando viejos relatos)


Hoy no escribo, hoy tengo que pintar.

Mi aventura con los pinceles comienza de buena mañana. Hago cola en la puerta del Centro Comercial, la tienda de pinturas está a punto de abrir, intuyo que somos más de uno los que hemos decidido terminar las vacaciones con el repaso de ese paño de pared que ya amarillea en una parte del Salón.

Mi turno es el 7, pánico me dan las listas que exhiben los colegas que están delante de mí. Mientras tanto repaso el contenido de mi pedido, no quiero olvidarme de nada; en casa se han reído cuando he sentenciado: -Eso, lo pinto yo en un santiamén, ¡y sin ensuciar!  a ver… con una brocha y pintura en cantidad tengo más que suficiente.
 
-¡El Siete!
-Yo… buenos días, verá, quería pintar unas paredes de mi casa, unos 40 m2. más o menos.
-¿De que color?
-Blanca, pero no ese blanco inmaculado que parece leche, algo más sentido, creo que se llama blanco roto.
-Mire, le sacaré una carta de colores y elige Ud. y le anticipo que los colores de mezcla llevan un recargo… ¿Vale?
-Vale.
-¿Algo más, señor?
-Si, un rodillo de esos de palo largo, es la primera vez que pinto en casa…  ¿Que me aconseja UD?
-Aconsejar, aconsejar, este de fibra sintética le irá bien, pero no será suficiente, deberá llevarse también una brocha para recortar las esquinas y un pincel mas pequeño por si tiene que aproximarse a las placas de la luz; algo de masilla, una bolsa de medio kilo será suficiente. Lija, le aconsejo de dos medidas diferentes, una normal y otra con alfombrilla para lo fino. La cubeta para mojar el rodillo, no pretenderá meterlo directamente en el bote, pues no le cabría. Cinta de papel,  habrá previsto proteger los zócalos y molduras de las puertas, ¿no?
-Bueno, yo, si, si claro, cinta y lo que haga falta.
-Ya puestos, le hará falta una paleta para la masilla, de acero mejor y así la puede utilizar más veces. Unos guantes de goma, no sabe como se ponen las manos de pintura y esta gorra de Procolor, que es regalo de la Casa.

La cara de idiota me iba aumentando hasta límites insoportables, la cola tras de mí se multiplicaba y no podía evitar al irónico vendedor, y mi rubor por el total desconocimiento del medio.

-Veamos, la pintura… blanco sentido me ha dicho, le aconsejo esta, es una cosa intermedia entre el blanco y arena, le da un tono así como café con leche, ¿qué dice?
-La verdad, prefiero más que de en tonos grises.
-Ah, entonces la B-148, esta se la llevan mucho. Satinada le quedará mejor, y ecológica que todos tenemos que poner nuestro granito… 40 m2. dice, yo le pondría 1 bote de 10 kilos y si le sobra algo, la puede guardar para retoques el día de mañana, ¿qué le parece?
-Bien (que quería que me pareciese, estaba loco por salir de allí)

Cargo las bolsas y el bote en el portamaletas y en contra de lo previsto me dirijo rápida e inexcusablemente a la playa, creo que lo de pintar lo dejaré para mañana...

13 de septiembre de 2014

Los Domingos... Limpieza general. Mi nombre es LG. (Aireando viejos relatos)


     Mi nombre es LG, mi apellido Windows, de lo que podéis deducir que pertenezco a una familia y a un momento donde la ficción y la realidad se confunden.
     Tengo un cuerpo equilibrado, altura y peso estables, mientras que mis pulsaciones y tensión son más cambiantes. Mi cabeza es ancha y plana y tiene matices y opciones de color e intensidad. En general diría que este cuerpo que Microsoft me ha dado es proporcionado y me encuentro a gusto en él.
     Funciono mediante los impulsos que generan en mi pecho las caricias de unas manos prestadas que pertenecen a un ser extraño y deforme. Sin embargo y a pesar de esas diferencias, me he acostumbrado a su presencia y con el tiempo he llegado a la conclusión, de que él me necesita más a mi, que yo a él. 
     Este complejo Ser, tiene un comportamiento de lo mas curioso, se emociona, ríe, llora, gime, grita, patalea, susurra, canta y todo ello aparentemente solo delante de mis virtuales narices.

     Os cuento, que una vez lo vi alegrarse hasta la locura cuando le destapé un mensaje que decía: “Sirva el presente correo para comunicarle que su Proyecto ha sido seleccionado entre otros 50 para la realización del Museo de la Naturaleza en la ciudad de Paris”
     Que otra vez lo vi llorar de amargura, cuando recibió un adjunto que decía: “Estimado señor lamentamos comunicarle que después de las pruebas pertinentes le confirmamos que ese tumor que le detectamos en su día, es irremediablemente maligno”
     Otra vez también, escribía y escribía participando en un debate sobre letras, textos, libros y cosas parecidas, detecté por la temperatura de mis teclas que el intercambio de opiniones era acalorado y apasionante.
     Os cuento, que alguna vez me he resfriado y mi cara se ha quedado totalmente negra, inmersa en la más absoluta de las oscuridades y este ser tan especialmente raro, me ha curado y cuidado hasta recuperar mi habitual luminosidad y colorido.

     Ahora, os cuento que ya soy mayor y ha llegado mi hora, creo que mis “Enter” están contados y un joven LG ocupará mi sitio. Porque él, (el raro) no debe, no puede y no quiere estar sin Internet.


7 de septiembre de 2014

Los domingos, Limpieza General. "La Dama que inventó la Noche" (Aireando viejos relatos)


     Al joven Aristarco le perturbaba la noche, no entendía el cambio a ese gris oscuro, casi negro, tan diferente al del día, tan claro y luminoso al que se había acostumbrado y asumía como natural, no así la noche que suponía para él, (consumando curioso) un verdadero quebradero de cabeza.
     Le inquietaban los fenómenos que aunque aparentemente normales, no terminaba de entender y para los que aseguraba habría alguna explicación.

Repasaba diariamente el proceso de oscurecimiento al tiempo que se producía, en una secuencia casi exacta o al menos eso parecía indicarle su particular medición del tiempo, e  intrigado presenciaba el transito pausado que el estado de absoluta claridad daba paso irremediablemente a la más enigmática de las sombras.
     Pensó que algo tendría que ver en esa secuencial forma de manifestarse, por un lado el espacio que habitaba y por otro su relación con esa bola amarilla de visión casi insoportable de cegadora luminosidad, conocía por sus maestros que el nombre del uno y la otra eran: Tierra y Sol.

     Aristarco, todavía no era experto en cálculos matemáticos, ni siquiera pensaba que su aplicación le resolvería el problema, pero algo tendría que ver la distancia entre ambos, su forma, (conocía la del Sol), incluso sus movimientos, si es que estos existían. Ensimismado en estos devaneos astronómicos, le venció una vez más el cansancio y con él, un sueño reparador que más tarde y con la claridad del día le devolvería a sus cábalas de mago aficionado.

     Soñó con una dama, atractiva como no había conocido hasta entonces, rubia platino vestida de azabache y un rostro limpio y reflectante como el agua de los estanques de su natal Samos, envuelta en un halo de estrellas, misteriosa y hechicera le confesó que se llamaba Luna y que era la pieza del rompecabezas que él tan ansiadamente buscaba, el tercer ángulo de ese triángulo rectángulo del que él sólo había dibujado una hipotenusa.

     Despertó todavía en sombras manteniendo aún la revelación en su somnolienta inconsciencia, miró al cielo y allí estaba ella, la Dama, el tercer ángulo que daba origen a los dos catetos. Al instante, en su capacidad para formular, lo supo: “El no era el ombligo del universo, sólo era un planeta girando alrededor del Rey Sol”

31 de agosto de 2014

Los domingos... Limpieza General: "Cartas de Amor" (Aireando viejos relatos)



     En el desván de su Abuelo, Alex, encontró un disco de jazz, dos cuentos de Gloria Fuertes y unas botas de fútbol con la puntera pelada de tanto dar a las piedras.

     Un día, el Abuelo, serio y circunspecto le prometió: “Todo esto, será para ti” y como si le hubiera hecho el regalo de su vida, solemne, cerró el viejo baúl de roble americano. El Abuelo, se fue… en Paz, y hoy aquella promesa revoloteaba como una bandada de palomas sobre la tapa malherida del carcomido contenedor.
     Entre cuentos y tebeos, entradas de conciertos y facturas de restaurantes, asomó un hatillo de sobres amarillentos, uno de ellos, con el sello robado, contenía una cuartilla manchada con una estilográfica de la época:
     “Madrid, 7 de Octubre de 1.963… Querido Alfredo: Encantadora me parece la carta que recibí hace apenas unas horas. Desde este verano presentía una especial amistad entre nosotros, pero hasta leer tu escrito no he sentido lo que realmente significas para mi, te contesto a vuelta de correo, nerviosa, ilusionada, feliz y con un lío tan grande que seguro necesitaré…”

     Asomó, otro sobre, azul pálido con las aristas erosionadas por la historia, folios de letra atropellada, con trazos juveniles de un Bic de colores:
     “Valencia, 13 de Julio de 1.960… Alfredo, hoy te he visto pasar por delante de casa, regresabas del Colegio. ¿Sabes? espero todas las tardes que bajes del tranvía y te acompaño con la mirada hasta perderte en la mitad de la calle, deseo que llegue el Domingo y jugar a las prendas, para que al depositarlas en tus manos, acaricie con mis dedos…”

     De aquel manojo de recuerdos con aromas confundidos y aspecto apolillado, cayó uno cuadrado, nuevo, blanco inmaculado, con un círculo transparente en el centro que reconocí de inmediato, abrí el único archivo de Word que contenía y leí:
     “París, 9 de Enero de 2.008… A veces me gustaría morirme, de tan bien, de tan plena, de tan respirar hondo y sentir que el aire entra en los rincones de mi cuerpo y de mi mente, aún en los más oscuros y recónditos..."

     Verdes hoja seca, rojos desvaídos, blancos sepia, los sobres se sucedían, uno tras otro con un suspiro de Amor en su interior. El Abuelo, de nuevo, revoloteaba salpicando con sus alas sobre el rancio olor de aquel viejo baúl de roble americano.

10 de agosto de 2014

Los domingos... Limpieza General. "La noche". Aireando viejos relatos.


     Que larga es la noche…

     Estoy frente a este teclado de letras blancas, las yemas de mis dedos reposan inquietas sin saber qué hacer, por dónde empezar, necesito una frase, (ni siquiera una frase) un articulo determinado, un pronombre personal o un nombre común, una idea, una inquietud que me estremezca y me ponga en marcha.

     Que larga es la noche y que sombría la ausencia, levanto la mirada y recorro en un travelling de 180 grados buscando esa imagen que me despierte de mi letargo, veo con avidez fotos y objetos y les grito que me cuenten sus sueños, sus vivencias, hoy no es su noche, ni la mía, me detengo en la ventana y llueve.

     Que larga es la noche, por favor, sólo un “La” para entonar y todo será más fácil, me distrae la Radio, se mezclan y me confunden los “Mis”, los “Res” y los “Fas” suena la música, ella y yo solos en la madrugada. Qué barbaridad, si sólo es un relato de no más de 300 palabras.

     Que larga es la noche y amanece, los primeros brillos de un Sol que todavía no despunta, el cristal se empaña y las gotas de lluvia resbalan haciendo un surco que acaba en el marco inferior de la corredera. Miro la foto de Juana, uruguaya de Melo, niña y pastora de letras reunidas, descalzos sus pies y vestida su mirada, miro en el fondo de sus pupilas y leo:”Llueve, espera, no duermas, estate atento a lo que dice el viento y a lo que dice el agua que golpea con sus dedos menudos en los vidrios.Cómo estará de alegre el trigo, amante. Espera, no te duermas. Escuchemos el ritmo de la lluvia. Apoya entre mis senos tu frente taciturna.”

     La Noche… que larga es la noche.

3 de agosto de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Una mesa" (Aireando viejos relatos)


     Una mesa, como mi padre.
De mayor, quiero ser mesa como mi padre, no una de esas extensibles o articuladas, ¡no! quiero ser de una pieza, grande y maciza.
     Sólo soy un pino, no importa, seré la mesa más fuerte de cuantas se hayan fabricado, con los abuelos presidiendo los extremos, sonriendo cómplices por habérsela comprado a Quimet, el ebanista de la Plaza.
     Recuerdo aquella que se hizo él para su casa, de vieja delataba en su piel todo su pasado. La mesa del Quimet y la Colometa era su historia. Su superficie, que ella lustraba cada sábado, era un mar de cicatrices por cuyas rendijas, ensimismada, pasaba las horas arañando las migas de pan que habían quedado varadas en su fondo.

     Hay un largo camino, desde Valsain, allá en la Sierra, hasta la carpintería de Quimet. Es ley de vida, ya tengo los poros abiertos y mi piel es clara como la paja pálida con sombras rosadas.
    Huelo a fresco y no me importará oler a cola como huelen los mayores, primero húmeda, lechosa, luego seca y escondida.
Mientras tanto, imagino cómo me gustaría salir en la foto, la tapa grande rosada por el rubor, los cantos romos como una peseta. Sujeta a cuatro patas firmes, que me eleven al cielo, con dos cajones a ambos lados para guardar barras de pan y servilletas a cuadros recién planchadas.

    ¿A qué viene todo esto? Estoy en la cola, la cola de la sierra, mi sueño está al llegar, que más se puede pedir, que ser una mesa como mi Padre.

27 de julio de 2014

Los domingos... Limpieza General. Aireando viejos relatos. "Dos Ventanas"


A diario, me asomo al exterior a través de dos ventanas, respiro y suspiro en cada una de ellas. La más grande, con dos inmensas hojas de cristal, me transporta a una realidad cotidiana.
Recreo la mirada, y mi ensimismamiento es compartido por palomas, gorriones, helechos y un laurel, y siempre por un cielo tan variado como los gustos; hoy por ejemplo está gris plomizo, serio y circunspecto, pero me gusta.

Cuando amanece y se gasta la madrugada, me repito: “Hoy, puede ser un buen día. Confiado, me lo creo, Cuando anochece, todavía con los últimos rayos del sol, pego la nariz al cristal y repaso lentamente los misterios de las horas vividas, y veo esconderse la luz por mi derecha. Entonces, solo, en esa soledad consentida me dejo seducir por el pautado ronroneo de las palomas.

La otra ventana, sigue a continuación. Ésta, mucho más pequeña y de una sola hoja de tacto líquido me lleva a un mundo virtual, que cada vez lo es menos, y converso con ella, o mejor dicho, a través de ella. Es rara esa perspectiva bidimensional, pero te acostumbras y descubres lo cerca que está todo: los conocimientos, la amistad, la compañía, incluso la decepción, el enfado o la alegría, y sobre todo, uno mismo, que creía conocerse y no lo está lo suficiente. Desde ambas, contemplas las estrellas y en ambas te refugias, tomas fuerza, y si buscas la belleza terminas por encontrarla.
No son dos calles, ni dos plazas, ni dos alamedas, ni tan siquiera dos rincones de estilo románico con sendas fuentes de chorritos interminables de agua. Es sólo, que a ellas llego con la punta de mis dedos.


Y ahora, a seguir la secuencia, que mañana cuando abra los ojos, de nuevo me alimentaré de aromas y ronroneos y de un cielo disfrazado de lo que él quiera, que para algo es Amo y Señor de nuestro destino, aunque el mío, esté unido a esta fría silla de ruedas.

13 de julio de 2014

Los domingos... Limpieza general: "El Efecto Mariposa" (Aireando viejos relatos)


Simonne, despachaba documentos que le llegaban con la firma impresa. Doblaba, encartaba y enviaba con la misma apatía con la que más tarde, en casa, releía un libro o veía la película de siempre. Esperaba un milagro que no se producía, su vida pasaba y nada especial sucedía a su alrededor, era incapaz de propiciar el más mínimo suceso que desestabilizase su comodidad y le confirmase que todavía era capaz de remover sentimientos o albergar expectativas en un presente que se preveía demasiado anodino.

En un Meridiano diferente, Jean Paul hacía balance pero el resultado no le gustaba. De vuelta a casa intentaba recordar su actividad del día: un traje torpemente vendido, dos camisas de color inadecuado, una corbata pasada de moda. Él nunca quiso vender ropa en un gran almacén, ni siquiera quiso vender nada, sólo sobrevivía acomodado.

Alguna mariposa aleteó en algún oasis perdido a igual distancia de ambos, y que casualmente era la misma que los separaba entre sí. El efecto tuvo su reacción sacudiendo ese triángulo equilátero que se formó con vértices en tres lugares diferentes del mundo.

Fue en la ducha, donde Simonne paró el tiempo, se detuvo ante un Stop con espuma de gel vistiendo su desnudo cuerpo, vibraron los azulejos y levitó su alma por encima del nivel de la cenefa de corazones verdes. En ese punto adivinó un horizonte desconocido, una sacudida golpeó su alma dormida y supo qué hacer.

Antes de llegar a casa, donde sólo le esperaba el silencio y su conciencia, Jean Paul tomaba unas pintas en el Pub del centro comercial, su memoria se suspendió en el aire y se vio niño, un niño que quería ser muchas cosas de mayor y que nunca fue. Extendió sus manos y alcanzó lugares inalcanzables, situaciones y personajes que esperaban al otro lado de su Áurea, comprendió que había bebido y también que estaba sacrificando su vida, sólo le quedaba la decisión de dar la vuelta, rebobinar y partir de un punto y aparte.

Simonne se lo propuso y lo consiguió. A costa de alguna copa de vino de más y algún "hacer el amor" de menos, acabo tomando un avión y se fue lejos. Decidió que para comenzar lo mejor era algún pueblo perdido, tan anodino como ella, tan necesitado de vida como ella, tan abierto a dar bienvenidas, como ella. Así las cosas, encontró que en esa Posada Rural a las afueras de aquel lejano pueblecito necesitaban una camarera, su experiencia previa ya le validaba: años de atender hijos, marido y perro.

El tren que conducía a Jean Paul a ninguna parte, salió temprano. Atrás dejo su cinta de medir mangas, camales y cinturas. Su tiza de marcar largos de pantalón, fuese donde fuese no la necesitaría. Antes de salir regaló la mitad de su armario, es lo que tiene trabajar en la moda, cada día vas vestido de domingo. Para esta nueva etapa le valía su vieja mochila de piel. El Súper Tren devoraba paisajes, lagos, llanuras, los pueblos quedaban desenfocados al paso de aquella máquina de la que si no bajaba pronto daría la vuelta al mundo y lo devolvería al punto de partida, tenía que reaccionar y elegir un destino… ¿por qué no, la siguiente parada?

Simonne comenzaba a sonreír, yendo de aquí para allá, viendo caras nuevas, con un patrón agradable con quien podía conversar, contarle de su tierra, tan querida, tan herida, no de muerte total, solo en estado de coma. A los pocos días empezó a cruzarse con una sombra, una cara nueva. Un empleado también recién llegado de aspecto taciturno y de porte agradable, que en otro momento pudo ser un arrogante conquistador. Supo por su patrón que el recién llegado se llamaba Jean Paul, era el maletero del turno de la tarde.
Se espiaban, se escondían, se ignoraban, hasta que el tiempo y las ganas hicieron evidente su recíproca atención, la vida se les llenó de colores y tomaron el rosa tenue del despertar del amor y el rojo naranja de la atracción y el deseo. Y una noche de luna, de día franco y de franquezas mutuas decidieron darse la oportunidad de hacerse felices por primera vez.

Esto lo sé, porque me lo contó el Patrón, no se mucho más de ellos, porque mi estancia en aquella alejada posada, llegó a su fin junto con mis días de descanso, pero creo que a ellos la vida no les dio tregua por un tiempo, tanto que se olvidaron de volar encontrando en la habitación del fondo, detrás de la cocina, un paso siguiente a su mayoría de edad.


(Relato escrito a cuatro manos con Casss) 

6 de julio de 2014

Los domingos... Limpieza general: Mascagni. (Aireando viejos relatos)


Los Corleone mueren con Mascagni de fondo.

    He visto por enésima vez, la tercera entrega de “El Padrino” y por enésima vez he deseado inconscientemente que llegaran las escenas finales del desenlace en el teatro Massimo de Palermo, justo donde el veterano Carmine Coppola recoge en minutos concentrados la esencia de la Opera de Pietro Mascagni: Cavallería Rusticana dentro de un paquete de temas sicilianos, una tarantela y una mazurka, claras melodías folklóricas que ambientan las estancia de Michael en Sicilia.


    Un día, Pietro Mascagni, puso el ojo sobre una página de la revista Il Teatro Illustrato en la que se daba la noticia de la tercera convocatoria de un concurso de óperas de corta duración, promovido por la Editorial Sanzogno y dirigido a jóvenes compositores con un premio en dinero y la inmediata puesta en escena de las que lograran los tres primeros lugares. El plazo de entrega estaba cercano y el tiempo escaseaba.

    El compositor buscó con ansiedad un punto de partida y fue un antiguo compañero de colegio, Giovanni Targioni-Tozzetti, quien le propuso el argumento de Cavallería Rusticana, una obra teatral ambientada en Sicilia y centrada en una historia de celos que culminaba en un duelo mortal. Para adelantar el trabajo, le escribían el libreto a trozos y se los enviaban por carta, algunas veces incluso en tarjetas postales.  Mascagni componía la música a medida que el texto le llegaba. Sin embargo, en el último instante, cuando ya la obra estaba acabada, el compositor se desanimó, convencido de que nunca ganaría el concurso. Según algún historiador, fue su mujer la que envió a escondidas la partitura de Cavallería Rusticana al jurado.



Vídeo subido por Kolatián.

29 de junio de 2014

Los domingos... Limpieza general. Tosca. (Aireando viejos relatos)

    
    Tre sbirri, una carrozza,

    Cuatro años después de La Boheme, Puccini escribe su siguiente ópera, Tosca. El maestro cambia su actitud y compone una partitura estremecedora, vertiginosa en la que se dan por igual drama y romance y un desenlace especialmente trágico. La estructura de esta ópera es perfecta, se podría decir que en ella nada falta y nada está de más. Otra vez una heroína Pucciniana a la que hace vivir los momentos más conmovedores que una mujer pueda desear y que una soprano pueda recrear.

    Tosca no es simplemente un maravilloso melodrama lírico, sino también posee un importante fondo histórico que no se evidencia en exceso debido a las transformaciones realizadas a partir del original del primer libreto.  Al presentar una ópera como Tosca debe hacerse necesaria alusión a la corriente llamada “verismo”, la cual se caracteriza por plasmar detalles realistas de la vida común y corriente, con sus miserias y dramas, buscando efectos escénicos de fuertes impacto y recalcando a veces aspectos crueles de lo cotidiano.
   
    De Tosca son célebres las arias de tenor “Recóndita Armonía” y “Elucevan L’estelle” y las de soprano “Vissi d’arte” en la que Floria Tosca clama al cielo por un sufrimiento que ella considera injusto, pero como en la mayoría de las óperas hay verdaderos regalos que el compositor hace a otros personajes menos protagonistas y tan importantes en el contexto de la obra como en este caso al barítono que cierra el primer acto con un auténtico tesoro: el “Te Deum”
    Conocido por “Tre sbirri, una carrozza, presto..." Floria Tosca parte hacia la casa de Cavaradossi, pretendiendo sorprenderlo con la presunta amante, el Policía da la orden de que la persigan mientras se une hipócritamente a la procesión del Te Deum.
    El Barón sumido en un recelo desmedido, pasa por alto el principio del acto religioso y no se da cuenta hasta ya avanzado el oficio de que su incontrolable pasión por Tosca le está haciendo olvidar a Dios: ¡Tosca, mi fai dimenticare Iddio!
Mientras, la iglesia se llena de gente festejante. Llega el cardenal y se canta el “Te Deum”, para agradecer a Dios la victoria austriaca, ya que alejaría definitivamente Napoleón de la ciudad.    Cuatro minutos que te envuelven y te arrojan sin piedad a un apoteósico final con un escenario resplandeciente, repleto de actores y de música.

    El video que ilustra este comentario pertenece a la versión cinematográfica de Benoit Jacquot con Ruggero Raimondi cono el Barón Scarpia dirigido por Antonio Pappano con los coros y orquesta de la Royal Opera House. El diálogo que mantienen, coros, barítono y orquesta en apasionante, intenso, ascendente. Las amenazas y los planes del Barón se dibujan histriónicos y llenos de matices: "Qué prometedora es tu sospecha! ¡En tu corazón se anida Scarpia...! ¡Vete, Tosca!"



Vídeo $ubido por EternalCount

22 de junio de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Tú y Yo" (Aireando viejos relatos)



Tú, geométricamente adaptable.

Porque lo cóncavo y convexo se complementan.
Porque el agua y el aceite, a veces se mezclan.
Porque el blanco y el negro, forman un gris intenso.
Porque la noche se une con la mañana.
Porque los Meridianos juntan Polos opuestos.
Porque los Hemisferios, se alternan para darnos a la vez, la belleza de las diferentes estaciones.
Porque me completo contigo, que me completas.
Porque sin ti no soy… yo tan rebelde siempre.

Yo, Poliédrico trascendental

Me descubrí en este cuadrado.
Me miro en él y me veo, espontáneamente perfilado, aparentemente hermético, dentro y fuera, inaccesible pero vacío para recibir y alojar en su interior todo lo que venga, ordenándolo. Apurando los milímetros de una superficie que adivino.
Acerco el carro de mi vida y vuelco emociones, pasiones, traiciones, gente y más gente que empuja y codea por situarse en el centro. Otros, los menos, seres queridos a los que no quiero perder de vista y amigos que sólo desean estar, aunque sea en cuclillas en una de las cuatro esquinas de esos cuatro ángulos imperfectos, que se ensanchan poco a poco hasta parecer reventar.
Pero desconozco su altura, si la tiene, largo por ancho… ¿por alto?
De nuevo otro carro esta vez con kilos de textos, enciclopedias, libretas, lápices, billetes de avión arrugados por el miedo, la factura húmeda de un hotel de Venecia, una impagable colección de vinilos, pelotas, balones, camisetas con el numero 3 y muchas deportivas blancas destrozadas por los buscados y sucesivos encuentros con la tierra y los contrarios.
¡Si, el cuadrado tiene altura!  ¿Será un cubo? 
Desde una nube lo miro de reojo. Me obsesionan las formas, el orden, todo tiene que encajar.

El último carro arroja al interior del cuadrado millones de mariposas, que completan millones de huecos hasta conseguir una tercera dimensión, la de la cara limpia, perfecta, definida, esa cara que se nos queda cuando vemos a Dios.
De pronto todo es una densa y maravillosa penumbra… penumbra… penumbra.
Parece la tapa, esa sombra alargada… ¡Es la tapa!


15 de junio de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Ambos dos" Aireando viejos relatos.


No se conocían, apenas habían intercambiado alguna mirada a lo lejos.
Aquella lluviosa mañana, al coincidir como otras tantas a la entrada del parvulario cruzaron de nuevo sus formales saludos.
El director les había emplazado junto a otros padres, a una informal reunión para plantear algo relacionado con los niños.
Al salir, la lluvia arreciaba. La mañana se oscureció y el viento dificultaba los movimientos sobre la mojada acera.
Ella, caminando con cautela, inició el viaje de vuelta a casa. A los pocos metros una voz que ya le era familiar y desde el interior de un Fiat blanco le invitó a subir; en circunstancias normales se lo habría pensado, pero la lluvia le empapaba hasta límites insoportables.

A aquella, le siguieron 14 mañanas de miradas detenidas y cómplices saludos. La 15, les sorprendió en la cafetería de enfrente con unos zumos y un croissant con mermelada de frambuesa.
-Y tú, ¿a qué te dedicas?
-Soy piloto de coches.
Ante la sorpresa de ella, intento explicar que sobre todo, no era una profesión de locos, sino todo lo contrario, metódica, calculada, de reacciones controladas y maduras:
-Si para ganar una carrera debes entrar en una curva a 200 y lo haces a 199, la pierdes. Si en cambio lo haces a 201 te sales.
-¿Y tú? háblame de ti.
Ella cambió el gesto, detuvo el tiempo y con mueca de resignación comenzó a contar.
-“He ido creciendo, he ido ganando y perdiendo, y a veces creo que me dejaron sola.  Me siento útil, porque creo que soy necesitada, pero sin embargo, estoy sola al momento de compartir, de discernir, de disfrutar. Pero si por ahí me ves, apriétame la mano con fuerza, quédate un rato compartiendo un café, quizá alguna sonrisa te regale y te la cuelgues en la boca, y algún cosquilleo logre que te recorra el cuerpo, aunque dure un instante, una chispa, un relámpago, y después… nada más.

La 16, no fue de mañana. Ella le invitó a ese café en un Bar cerca de casa. El piloto de coches se estremeció, forzó una sonrisa y le dijo:
-No debo tomar café, pero un día es un día, bien merece la pena ese instante, el del cosquilleo y el de la sonrisa.

Se hizo tarde y se vieron sorprendidos, esta vez por la noche. Juntos, con dos copas de brandy en la mano, se estrenaban con roces intencionados, espontáneos pero deseados, y de nuevo sincerándose como escudo para evitar lo que ambos estaban deseando.
Ella añadió:
-Vivo al costado del camino, siempre de costado, contemplo el tiempo pasar y miro mi vida, esta vida que me tocó como "un largo y tortuoso camino". Mi pobre corazón, lastimado solloza un canto triste de amor, el cisne muere, es el último acto.
El, tardó en reaccionar, ya era tarde y habían repetido de copas, comedido, inalterable, sin perder la compostura le contestó:
-Muy triste amiga, pero es tu derecho, casi una obligación intentarlo para dar una nueva oportunidad a ÍCARO.
Ella, jugaba a lo mismo pero de diferente forma, impetuosa, quinceañera, alocada, le cogió la mano y se la llevó a los labios y le susurro.
-El día que amarte duela más que ser feliz, me iré…

En la Gramola del Bar sonó: “Voy a perder la cabeza por tu amor…”
Él, dejo caer la suya sobre el hombro de ella. El pausado ritmo del tema de Bumbury atenazó todos sus sentidos y quedó magnetizado por lo áspero y sugerente de su texto, los giros sobre sí mismos eran interminables, casi inexistentes, el contacto de su mejilla con la suave curva del cuello de ella, les transportaba a un estado de paz sobrenatural.

Eran un solo cuerpo que estaba a punto de perder la cabeza.

                                

Relato escrito en 2008 a cuatro manos con Casss

1 de junio de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Un Día en... La Toscana" (Aireando viejos relatos)


8’00.-
El Hotel Cellai de Florencia es pequeño y refinado, donde el huésped goza de una sincera amabilidad. Situado en pleno corazón de la ciudad a un paso de sus monumentos y lugares más emblemáticos. En verano, el desayuno en la terraza es un lujo para la vista, admirando las espléndidas cúpulas de la catedral

9’00.-
Hoy, el guión nos saca fuera de la ciudad, pero no sería un día perfecto si no visitásemos antes el David. La Gallería dell'Accademia está a unos minutos, hemos tenido la precaución de sacar las entradas por Internet y el acceso es inmediato. Caminas hacia Él dejando Prisioneros y Esclavos a derecha e izquierda, con la mirada fija en el mármol blanco vas llenándote de belleza y emoción, hasta rendirte a sus pies.

10’00.-
Nuestro primer destino es Pistoia, pero no perdemos la oportunidad de detenernos unos minutos en Prato, la ciudad se ha convertido en el principal centro italiano de lo que se llama la “moda pronto” cientos de outlets, saldando resto de colecciones de las mejores firmas del textil italiano, fabricadas en los muchos polígonos que rodean la ciudad.

11’00.-
De Pistoia, es el pintor y escultor Marino Marini, sus series de caballos, con jinetes o sin ellos, son de una belleza poética y a la vez de una expresión trágica que te dejan paralizado. La visita al Centro de Documentación del artista, ubicado en el Palacio del Tau, la contemplación de sus esculturas, aguafuertes, cientos de dibujos dedicados especialmente a la figura del caballo, la famosa escultura y su maqueta en barro original del rostro de Igor Stravinsky, su taller privado, que habitualmente permanece cerrado al público y que tuvimos la suerte y el privilegio de presenciar, un espacio escénico entrañable para la Obra del mas famoso escultor contemporáneo pistoiese.

13’00.-
A pocos kilómetros al sur, a la sombra de los Apeninos está Vinci, algo más que una aldea, cuna de Leonardo, sin comercio ni industria aparente, y en el corazón de sus callejuelas una de las enotecas más recomendables de la Toscana, la Antica Cantina Di Bacco de Bianconi Giuliano, restaurante de cuatro mesas y una barra pequeña, pero con una carta casera deliciosa y una bodega increíble.



15’00.-
Reposando la excelente comida, buscamos de nuevo la Autovía de Florencia al Mar, tan sólo 50 minutos y entramos en Lucca, magnifico tesoro arquitectónico de calles milenarias. Iglesias que esconden o enseñan valiosísimas manifestaciones artísticas y culturales, torres que se elevan por encima del cielo luccense, plazas grandes y pequeñas y en especial la del Anfiteatro construida sobre el interior y ruinas del viejo coliseo romano, quedando el espacio oval de la arena como una bella y entretenida zona peatonal, ubicándose en su perímetro atractivas terrazas y comercios con productos autóctonos toscanos.

16'00.-
Antes de abandonar Lucca, visitamos la casa natal de Puccini, ahora Museo de testimonios personales: Mobiliario, vestuario y otras pertenencias de la familia, bocetos o simples escritos amistosos. Cartas a su mujer Elvira, a su hijo Antonio y a su editor Ricordi, mostrando su preocupación por el desenlace o situación de algunos de sus trabajos, así como innumerables partituras autografiadas, entre las que destacan las de la “Messa a Cuatri Voci”, “Capriccio Sinfónico” o “Turandot”.

17’30.-
A la salida de Lucca, en el viejo camino a Pisa está “Villa La Principesa”, residencia que lo fue de Elisa Bonaparte, Duquesa de Lucca. Hoy elegante lugar de descanso, donde pasar un momento entre sus cuidadísimos jardines.

19’00.-
Torre del Lago, es una localidad del municipio de Viareggio, a poca distancia de Lucca, todos los años se celebra el Festival Puccini en el Teatro All’aperto, junto al magnifico Lago Massaciuccoli. A dos pasos y frente a la casa-mausoleo del maestro está el restaurante El Chalet del Lago. Una cena rápida antes de la Opera, en una de las mesas de la terraza, delicioso el pulpo con crema de patatas y los filetes de rodaballo.

20’30.-
El maestro Tolomelli es puntual y las primeras notas sitúan al pintor Cavaradossi frente al lienzo de la Madonna en el altar mayor de Sant’Andrea della Valle, su Recóndita Armonía nos estremece y esa emoción nos acompañará en el viaje de regreso a Florencia.

                               


25 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Balú" (Aireando viejos relatos)


     Balú, era un pequeño Pub. Tan pequeño que a veces para bailar, había que retirar los cuatro sillones que tenía en el pasillo que daba a los baños. El ambiente era tan íntimo y familiar que solo con frecuentarlo reconocías al resto de los parroquianos, incluso echabas de menos a los ausentes.
Su propietario, José, era el hilo conductor que relacionaba clientes y acontecimientos, como un maestro de ceremonias multidisciplinar que igual preparaba un contundente Dry Martíni, que pinchaba la música más adecuada para cada momento.
Visita tras visita y como si lo hubiéramos pactado los mismos asientos, de esta forma, la música, las copas, los aperitivos, los asientos y José se repetían casi de memoria, día tras día.

El local que abría como bar desde primera hora de la mañana, mantenía una actividad razonable y ordenada en horas de desayunos y aperitivo, pero era al anochecer cuando el local se vestía con un lúdico atractivo que invitaba a esconderse entre los estampados de las cretonas que forraban sus paredes. La iluminación competía tímidamente con la noche creando un ambiente de claroscuros, y la música que se oía hasta bien entrada la noche se paseaba lentamente entre Baladas y Clásicos del Swing.
Jose, desde un más que premeditado control se dejaba querer, solo para los momentos de mayor aglomeración a altas horas de la madrugada buscaba ayuda, mientras tanto él se bastaba para atender con una memoria y eficacia inusual a todos los clientes.
Quizá no era su intención, pero tal y como avanzaba la noche, la elección de la música iba adquiriendo más protagonismo y los temas que hasta ese momento solo habían fondeado el murmullo de nuestras tertulias nos contagiaba de un ritmo que nos levantaba de nuestros asientos.


     No recuerdo cuándo fue la primera vez, ni quien la inició, pero sí recuerdo la canción “Lobo hombre en París” El tema de La Unión y nuestro deseo reprimido por un falso pudor que por otra parte estábamos dispuestos a obviar, propició que a partir de ese momento el diminuto Local de encuentros y tertulias, cada noche se convirtiera en la Sala de Baile mas trepidante y cuarentona de la Ciudad, todos bailábamos con todos, según venia el “tempo” lento o rápido y José con todas, hasta que el amanecer nos sorprendía a través de los ventanales de aquel entrañable local.

                        

18 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. "New York" (Aireando viejos relatos)


     Oí decir que el lema que preside la vida en esta frenética ciudad es “Ride the Wave” algo así como: “Cabalgar en la cresta de la Ola”. Una forma de entender y personalizar un estilo de vivir lo cotidiano. 
     Pero aún siendo cierto, New York no sería la gran ciudad que es, si no proporcionase otras alternativas diametralmente opuestas en las que la tranquilidad, el ocio sosegado, la contemplación y el descanso compartido, no fueran estímulos placenteros y reconfortantes. Prueba de ello son algunos ejemplos como los paseos a primera hora por Central Park. Una dilatada visión del Skyline desde el Brooklyn Heights Promenade. Una lectura corta en el Walt Witman Park o incluso un reencuentro con la paz y el silencio asistiendo a la Solemne “Celebration of the Lord’s Pasión” con el “Miserere mei Deus” de Allegri o el “O vos omnes” de Casals en la Holy Family Church.


 
   Así la estancia en la Ciudad se convierte indistintamente en una Película a veces de Acción, a veces Romántica o de Aventuras, cuyo argumento vamos hilvanando de principio a fin y que nunca nos deja indiferentes.
     Las Galerías de Arte Alternativo del West Village, las tiendas de Moda, Mobiliario o Iluminación de vanguardia del SOHO tienen el máximo exponente en el New Museum of Contemporary Art en el vecino Nolita, sin olvidar la gran vaca sagrada de lo alternativo y transgresor que es la Bienal en el Whitney Museum of American Art, edificio de Marcel Breuer e icono de hormigón de la Madison Avenue, así como el sugerente y sutil The Naguchi Museum con su jardín de esculturas en Queens.

     Manhattan es casi una Isla cuyo perímetro está dibujado por interminables puertos, de esta forma el estuario marino que forma el río Hudson, tiene presencia constante en la vida de la Gran Manzana. Volar por encima del río, es  volar por encima de ella caminando de Sur a Norte por el Puente de Brooklyn, dejando atrás el elegante y cinematográfico barrio de Brooklyn Heights y visionando las espectaculares panorámicas de la ciudad a través de los mil metros de tarima de teca.


La cultura en New York tiene muchas caras, disfrazarse y disfrutar con algunas de ellas supone un recorrido inevitable por la música y los musicales, recorrido que tiene infinitos contenidos.
   Suenan las primeras notas de La Traviata, el Metropolitan Opera es una perfecta caja de resonancia, la batuta de Armiliato marca el compás en el interior de nuestro corazón y con los ojos cerrados nos dejamos llevar ante una de las más hermosas obras verdianas, el resto de la ópera es un suspiro arropado por la escenografía del siempre excedido Zeffirelli.
     En el Daryl Roth Theatre, antes de poder pensar, sientes el pánico emocional, se rompen todas las barreras de comunicación convencionales y se participa de una fiesta de colisiones rítmicas. La Ingravidez en todos los sentidos. "Fuerza Bruta" te estalla en todo el cuerpo, en tránsito permanente de una ceremonia sin precedentes.
     
(Publicado el 31/03/2008)

11 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. "París" (Aireando viejos relatos)


     Paseaba por el Pont de L’alma, -pasear, por los puentes que son abrazados a su paso por el Sena, es entender a nivel del agua la historia y percibir los diferentes paisajes que han configurado esta maravillosa Ciudad- decía, que paseaba, y reparé con sorpresa en la total inexistencia de los recuerdos con los que habitualmente los nostálgicos homenajeaban a “Lady Di” y que cubrían el contorno de la réplica de la Antorcha de la Libertad que existe al principio del puente, el Ayuntamiento ha decidido cortar de raíz estas manifestaciones de cariño que le dedicaban a la Princesa de Gales, ahora la base del monumento está llena de incontables y sucios restos de cinta adhesiva.
     Se oyen sirenas, en París, siempre se oyen sirenas.
     El Pont Neuf, es íntimo y sensual, quizás uno de los de “ojos” laterales de ribera transitable más largos y profundos. París entero pasea por ellos, 100 m2. De sombra que habrán presenciado 100 millones de apasionados besos y otras tantas declaraciones de Amor.
     Otra vez, más sirenas, “La Ciudad de las Luces” tampoco descansa.

     38 segundos, tarda el ascensor más rápido de Europa en elevarte al cielo de Paris, desde el piso 56 de la Torre Montparnasse la panorámica de la ciudad es un espectáculo inenarrable, en un duelo particular con la Torre Eiffel a la que se enfrenta con descaro, y compartiendo ambas esa singular y magnifica vista de la ciudad. Por la noche desde las grandes cristaleras del Restaurante, se adivina el sinuoso Sena dibujado por las luciérnagas que son los Bateaux-Mouches en su lúdico recorrido fluvial.
     
     Reinventar la historia en el Barrio Latino es tarea fácil, recordar los relatos de Cortázar, Vargas Llosa o Hemingway, es andar de café en café, de plaza en plaza hasta los jardines de Luxemburgo y más tarde al anochecer prolongar el paseo hasta el boulevard Saint-Germain, entrar en el Café de Flore, acariciar los cantos erosionados de las mesas desgastados por horas de descanso o ardientes tertulias de apasionados genios. Después, cruzar el Boulevard y cenar en la Brasserie Lipp, buscar tu imagen reflejada en los enormes y envejecidos espejos, codo con codo con tu vecino de mesa, dando buena cuenta ambos del codillo con col agria que hiciese las delicias de la “niña mala” de Don Mario.
     De nuevo, las sirenas, me sacan del ensimismamiento de tanto recuerdo revivido.

        

Vídeo subido por: DimitriKireyev

4 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. (Aireando viejos relatos)


"Día de la Madre"

El tren conocido como “Alcazareño” tenía prevista su llegada a las 21.15. Se le conocía por ese nombre, porque la estación de partida era Alcázar de San Juan en la provincia de Ciudad Real. Su salida era de madrugada y el recorrido por tierras castellano-manchegas, hasta entrar en la provincia levantina era lento, parando en estaciones de segundo orden para recoger viajeros con destino a Albacete y Valencia.

Amparín, regresaba como en otras tantas ocasiones, sentada en un banco de madera corrido y cargada de cajas, bolsas y paquetes, tantas que parecía imposible que ella sola hubiera podido subirlas y distribuirlas por los desnudos anaqueles de aquel incomodo vagón de tercera. Eran tiempos, que, aunque distantes de la posguerra, la precariedad y escasez con la que se vivía obligaba a agudizar el ingenio de la gente para tener una supervivencia digna.

Amparín, trabajaba en La Fábrica de Vidrio, y adquiría lotes de piezas defectuosas, que una vez empaquetadas en cantidad razonable, llevaba a su pueblo donde las cambiaba por uvas, lentejas, huevos, tomates y pimientos, y piezas de tocino procedentes de la última matanza de los marranos de su primo Joaquín. Tenía una extraordinaria capacidad para el sacrificio y el esfuerzo que suponía semejante tarea. Aquí, en su casa, siempre había un sitio para cualquier conocido, familiar o no, que necesitara en una visita ocasional, una cama donde descansar o un plato con el que recuperar fuerzas.



Amparín murió hace años, su cuerpo le cobró intereses por una intensa, esforzada y emocionante vida. Su última mirada, que la fue seguro, no sólo para mí, sino para todas las personas a las que ha querido, fue una mirada seductora y cómplice. Una luz que inundaba en toda su extensión.

Entre aquellos primeros viajes y ese último y definitivo, Amparín vivió con una intensidad propia de las personas que como ella poseían las virtudes y los defectos de ancestrales Reyes: La Templanza, El Equilibrio y La Ecuanimidad, todo ello envuelto en un papel de regalo que fue su propia vida.
Y por no dejar de ser al mismo tiempo, como cualquier Rey, lo mortal y vulnerable que era, sufrió y nos hizo sufrir también, especialmente cuando mi padre murió, porque durante algún tiempo ella murió con Él, y su luz se apagó, y le pudo el drama del que ella tantas vez después saldría airosa, la involuntariedad de quien de pronto sin querer se siente solo. De quien sin pedir se ve obligado a recomponer una situación impensable, no calculada, la ausencia definitiva de tu otro yo, que eres tú y que no acabas de entender.

Por más que lo he intentado, no he sabido encontrar una canción que me identificara o trasladara a algún momento vivido con ella. Por supuesto que le gustaba la música, pero nunca había demostrado preferencia por ninguna en especial.
En el último viaje que hicimos juntos al hospital, sonaban en el coche fragmentos de Rigoletto, le dediqué una de las más bellas arias jamás compuestas. La deje sonar hasta el final, y después de un breve silencio me dijo:
-“No entiendo de Ópera, pero esta canción que has puesto, me ha parecido preciosa”