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6 de enero de 2013

Ventanas de Manhattan.

              

"Me gustaría acordarme de cada una de mis caminatas y de todas las ventanas a las que me he ido asomando en Manhattan"

"Hay lugares en la ciudad que uno descubre por si mismo en sus paseos solitarios y otros que le son revelados como un regalo generoso de la amistad o el amor"

Antonio Muñoz Molina

8 de diciembre de 2008

...Héroes de Cabecera (II) Jimi Hendrix


La imagen ya es legendaria:
Jimi Hendrix "sacrificaba" su guitarra en junio de 1967, en el Monterrey Pop Festival, le dió fuego con gas líquido y la hacía arder ante decenas de miles de fans destruyéndola contra el suelo y amplificadores en un éxtasis de feedbacks alucinantes.

Con el humo elevándose al Cielo por encima de sus cabezas, las manos de Hendrix en una provocación manifiesta a las leyes de la física, arrodillado, hacía el Amor con su guitarra. Le ardía el Alma y las llamas le calentaban el cuerpo, las seis cuerdas rompían a llorar y explotaban inmortalizándose en un intento de unirse al ritual del sacrificio de lo mas valioso que tenía: su Fender Stratocaster.


Su actuación estelar convirtió de golpe al músico de color en ídolo del movimiento hippie en Estados Unidos, estos en su mayoría blancos, lo consideraron la encarnación de la insurrección, la protesta y la crítica antibélica. Jimi Hendrix, un zurdo de raza negra, pasó por la historia del rock & roll como una ráfaga y logró convertirse en uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, como músico fue mas allá de todo concepto y como hombre rebasó los límites de todo lógica, tres años suficientes para una leyenda, símbolo y mito para una juventud que necesitaba identificar sus deseos reprimidos y su revolución siempre pendiente.

Are you Experienced?, Bold as Love (1967) y Electric Ladyland (1968), fueron los tres discos que grabó antes de morir.

Electric Ladyland, al igual que los dos anteriores destaca por su impronta psicodélica, su talento y genialidad, pero es en éste donde se produce la verdadera innovación, repleto de riffs hipnóticos, de wah-wahs, de distorsiones y alguna que otra jam, se plantea como un todo. Cuatro caras en dos vinilos de desbordante imaginación y de solos increíbles, desde el primer tema “Y los Dioses amaron” hasta el último “Luna, cambia las mareas” (en la cubierta vienen en orden diferente a su impresión en los vinilos) y así uno tras otro se suceden los cortes alucinantes como en una aventura por los interiores de esa mente privilegiada capaz de emocionarnos con el fraseo de su guitarra, la trompeta de Freddie Smith y el órgano de Finnigan en “Un día lluvioso llega el ensueño”. O ponernos las pilas en la electrizante versión del tema de Dylan “Desde la Atalaya” trasladándonos a una dimensión hasta ese momento desconocida, este tercer trabajo supuso la consagración definitiva de Jimi Hendrix y cierra una de las trilogías más brillantes en la historia del rock.


Electric Ladyland, se grabó en el Record Plant en el Greewnwich Village, en medio de los muchos desacuerdos entre él y su productor Chandler con el que tuvo discrepancias sobre la duración y el contenido de los temas ya que el zurdo guitarrista de Seattle defendía un estilo menos ortodoxo, menos Pop y mas Sinfónico, Ácido y Psicodélico, compaginando partes breves con larguísimas jam sessions caracterizadas por enormes espacios instrumentales, además de una notable indisciplina que Hendrix mostraba en las sesiones de grabación.

Hendrix no tenia estudios clásicos serios, sin embargo no fue impedimento para generar una musicalidad desatada, libre, casi volcánica llena de sonidos naturales, logrando "riffs" llenos de poder y fuerza, la Fender era parte de su cuerpo con la que nos dibujó infinidad de sensaciones anímicas, táctiles y auditivas.


La muerte sorprendió a Hendrix a los 27 años, el 18 de septiembre de 1970 en el departamento de su novia Monika en Notting Hill, una mezcla de somníferos y alcohol le produjo unos vómitos que le asfixiaron, una muerte casual, miserable en la más de las crueles soledades para el hombre que recorrió todo el mundo como un volcán en erupción, sólo nos queda escucharle y respetarle.