27 de agosto de 2014

Este jueves, relato: "Robos"

     
     “Robar o no robar…” He ahí la cuestión.

     En la madurez, la pasión revive con las mismas dudas con las que ya temblábamos en la juventud.
     El corazón está ahí, al alcance de la mano, sólo hay que alargarla y robarlo. Parece frívolo y lo es; esa pasión por lo ajeno es nuestra aliada, pero también es un sentimiento muy tramposo.
     Al primer corazón robado, le acompaña una virginidad que justifica la exaltación, y a esta virginidad rota (porque se rompe), ya saturada se la adereza con nuevas joyas por sustraer. Y de nuevo es el robo de otros corazones el reto de nuestra incontrolada actividad. Es un juego de muchos, de unos contra otros; por lo que no estamos exentos de padecer el despiadado robo del nuestro, por descuideros ladrones de voluntades.

     En la madurez, la pasión ha girado sobre sí misma y resucita de nuevo. Aquel gesto multicolor es ahora una paleta de vivos grises, y sin embargo sigue siendo pasión. Han pasado años y el robo tiene más alevosía y nocturnidad. El corazón es más frágil, el sentimiento más tibio, el estremecimiento menos electrizante y, peligroso el riesgo por venganza.

     Pero no puedo evitarlo… ¡sigo siendo un ladrón! 

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12 comentarios:

  1. Debe estar en la esencia humana ser un ladrón del tipo que cuentas. Abrazos, amigo.

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  2. Está bien. Pero tiene un riesgo, el de que sea robado el propio corazón. Un riesgo que se aceptará, seguramente.

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  3. Es una confesión en toda regla, voy a tener que llevarte detenido :) así que vete buscando un buen abogado porque de esta no te salvas.

    Un beso

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  4. De esos robos nadie nos escapamos igual que tampoco estamos libres de no haber sido ladrones en muchas ocasiones.

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  5. Reza un dicho: ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón.
    Hay quienes roban bancos y otros corazones, siendo el último inevitable y sin ley para juzgarle. Me encanto tu relato. =)
    Saludos

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  6. Todos fuimos víctimas de estos robos, y también he de reconocer he sido ladrona. Pero es un precio a pagar por eso que llamamos pasión, amor, necesidad de ser mirados y mimados.
    Muy original y bien llevado este relato que deja pensando.
    Un abrazo.

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  7. Si robar voluntades,corazones y pasiones, fuera un delito yo creo que estariamos todos presos y durmi
    endo en chirona desde mucho tiempo atrás. Me ha gustado mucho tu relato , Un abrazo.

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  8. El robo de corazones no respeta tiempos ni edad, sexos ni urgencias, experiencias ni aprendizajes. Por suerte y por desgracia, no se ajusta a ley ni derecho.
    =)

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  9. Ese juego de seducción hasta alcanzar ser dueño del corazón deseado, no entiende de edades, quién gusta de sentir estas emociones, las busca siempre. Es lo que hay.
    Besos.

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  10. Dos refranes me vienen a la mente: El que a hierro mata a hierro muere. Y Más sabe el diablo por viejo que por diablo....
    Ya se que sabes de un buen abogado por si acaso...
    Siempre disfruto leyendote, no es novedad, pero es bueno recordartelo, no?

    besos

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  11. Que romántico por diosssss! Me gusta esa paleta de vivos grises...yo tambien tengo un arco iris caprichoso de grises.
    Un beso

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  12. En esto de los robos del corazón a veces se gana, a veces se pierde, pero siempre se aprende y se disfruta. Buen texto. Por cierto, gracias por tu comentario en mi aportación de este jueves, la verdad es que anima y motiva. ;-) un beso.

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