30 de enero de 2011

Gerard Depardieu. Hymn nº8


La sensibilidad de un cuerpo brutal, la capacidad de infundir miedo y ternura al mismo tiempo, la versatilidad llevada al límite.
Hijo de peón agrario y sin apenas estudios, su vida ejemplifica el triunfo de la vocación y el talento.
"Sus ojos son puro fuego", dice el fotógrafo.
Depardieu goza de un reconocimiento mundial como actor y de la dicha de beber el vino de sus propios viñedos.


Chateauroux, Francia, 1948


27 de enero de 2011

Este jueves, relato. Imagen disparadora de Musas


No es una situación alarmante. Tan sólo el resultado de un hecho progresista por el que debemos sentirnos orgullosos.
Nos hemos manifestado, hemos caminado codo con codo ondeando banderas de libertad, reivindicando en voz alta exigencias a las que tenemos derecho, elevando al cielo carteles con manos blancas más elocuentes que nuestros propios gritos.
Hemos compartido pancartas con lemas concisos, contundentes y fáciles de entender, todos juntos al paso.

La marcha a veces pausada, ha conectado las miradas de activistas soñadores con las de testigos indiferentes. Ojos, que terminan siendo cómplices de elocuentes expectativas.
La evolución, el avance y la denuncia, han enraizado con las conciencias más receptivas. Las raíces de la base, ya hace tiempo que huelen a tierra húmeda y fértil. Ahora después del reposo, sólo cabe esperar la consumación de un deseo, uno de los muchos exigidos y depositados en este contenedor de deseos por manufacturar que es el Planeta.

El futuro más próximo será como esta calle, de caos organizado, con la postura excitante, pero no dramática. Gentes comprometidas que deshacen el orden de sus filas guerreras, para diluirse en la esperanza de una cima conquistada.

Al fondo el Arco, pétreo y callado, testigo de victorias a medias, presencia una más.
Ni siquiera recuerda aquella que fue la excusa para su inmortalidad.

Otros relatos en casa de Gus

22 de enero de 2011

Amueblando el Hábitat.


Tienes hasta el 11 de marzo de 2012 para acercarte al Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, y visitar esta exposición.

Con el patrocinio de AIDIMA y la autoría del Proyecto de los diseñadores Vicente Carrasco y Xemi Romany se presenta esta muestra de la realidad de un sector tecnológicamente avanzado, que proporciona una vida más saludable y confortable al consumidor mediante la fabricación de productos innovadores, de alta calidad y diseño.

El espacio expositivo ofrece un recorrido por un ciclo de alianzas hombre-naturaleza:  La biodiversidad del bosque, la sostenibilidad medioambiental y trabajo de la madera y por último, el mobiliario y el hábitat para la calidad de vida.

Partiendo de tres conceptos fundamentales: La madera como material que ha acompañado al ser humano desde siempre, los materiales de futuro y la importancia del sector del mueble y el hábitat.

La madera fue el material que hizo posible el gran desarrollo de la construcción civil y naviera del siglo de oro de Valencia.

En el interior de las Atarazanas ubicadas en el puerto, sus espaciosas naves protegían cubiertas con grandes vigas de madera, el trabajo de construcción de los barcos, encargados de transportar y distribuir los más diversos productos a través del Mediterráneo. Productos que, junto a la alta calidad de su trabajo artesanal, ofrecían como valor añadido una creatividad artística, un carácter formal que supo configurar un lenguaje propio.

Esta doble condición de excelencia de sus productos es el motivo de la elección de Valencia como sede inicial de esta exposición.


19 de enero de 2011

¿Nos importa lo que pasa fuera de nuestras fronteras?


-¿El jurado, tiene ya su veredicto?-

-Si Señoría, lo tenemos... en el caso del Hombre contra el Mundo, declaramos al Mundo culpable de todos los cargos.-

-Una vez oída la decisión del jurado, este tribunal condena al Mundo a desaparecer como tal, reinventándose a si mismo de forma y manera que se adopten de inmediato las medidas correctoras necesarias para garantizar un Mundo sin guerras, ni odio, ni violencia.
Evitar definitivamente la destrucción de ciudades y casas, el asesinato de personas y la devastación de la naturaleza.
Eliminar las agresiones, masacres y demás crímenes perpetrados desde la impunidad que da el poder en todas sus variables.
Acabar con el éxodo de poblaciones civiles en cualquier parte del planeta, así como las represiones o “limpiezas” por motivos de etnia, raza o color.
Este nuevo Mundo nacerá sin mentalidad patriarcal, fomentando objetivos comunes que alimenten valores pacifistas y de igualdad…

Rashid Fathy, despertó herido de muerte bajo los escombros de su escuela. Tenía 14 años y la bomba le había sorprendido en plena lectura del Corán, textos que le enseñaban el modelo de vida que debía seguir. Intentó incorporarse, pero no pudo, su cuerpo no respondía a las ordenes que su escasa consciencia le mandaba.
Le perturbaba la inmovilidad, le asfixiaba la presión que las retorcidas patas de un pupitre hacían sobre su pecho, le incomodaba la humedad del río de sangre que encharcaba su espalda, pero sobre todo le asustaba la razón por la que despertaba de un sueño tan utópico, sabiendo que sería el último.

No tenía edad para arrepentirse, pero se le escapaba la vida apenado por la falta de compromiso y coherencia de los que si la tenían.
Una luz blanca le cegó en medio de la oscuridad y de nuevo el sueño, el abandono, la inconsciencia, la ausencia...

...pero que mierda estoy escribiendo, me fluyen estas chorradas con la única intención de gustar a los demás, cuando sé que ni mañana, ni pasado, ni al otro, nadie ¡¡absolutamente nadie!! va a hacer nada por arreglar este Puto Mundo, que se ríe a mandíbula batiente de todos los ilusos como nosotros.

Relatos más serios en el Blog de Gustavo.

15 de enero de 2011

Kenzaburu Oé. Hymn nº 7


 El Premio Nobel de Literatura en 1994, le reconocíó como símbolo de revuelta contra el horror atómico de Hiroshima y Nagasaki.
Pacifista, vinculado a la nueva izquierda, rebelde contra los formalismos del lenguaje, su obra identifica a su hijo Hikari, nacido en 1963 con una deficiencia craneal, como símbolo de una juventud japonesa culturalmente desheredada por la derrota imperial de 1945


Shikoku, Japón, 1935


12 de enero de 2011

Este jueves, Relato. Historias calentitas


A esas horas, la Bodeguita del Medio estaba llena de parroquianos y turistas llegados al calor de la música de Compay o Silvio, melodías que dibujaban el fondo musical de las vidas allí estacionadas.
Me abrí paso entre son y son hasta alcanzar una segunda fila de la barra, imposible avanzar más.
Las nubes blancas de los habanos próximos se reflejaban en el fondo del gastado cristal que contenía mi tercer mojito. Permanecí inmóvil, aprisionado entre cuerpos calientes y desinhibidos que parecían estar aparcados allí para la eternidad.

Ella quedó a mi espalda, hombro con hombro, su voz sonaba suave y próxima, la tibieza de sus palabras me llegaba como una caricia que resbalaba en mi nuca colándose a través de mi desnudo cuello.
Su presencia en mi cuerpo estaba tan delatada y consentida como la mía en el suyo y los brazos coincidían en roces cómplices de un gozo que nuestra inmovilidad hacía interminable.
Noté su culo buscando el mío y lo acepté con un rubor complaciente que disparó la excitación de mi sexo. Intentaba disimular al ritmo del son vehemente y colosal de las lagrimas negras de Matamoros, pero nuestros cuerpos una y otra vez, se encontraban sin buscarse.

Deseé volverme y medir con los míos aquellos labios que adivinaba húmedos y bermellones, pero aquella noche era imposible dar un paso en ninguna dirección. El rocío en su piel, estremeció la mía y por un segundo nuestras manos, extraviadas en ambas espaldas se juntaron en un estudiado movimiento que al retirarse manosearon con lascivia las curvas de sendas partes traseras. Durante unos instantes su espalda se abandonó en la mía con una pasión disimulada que anunciaba una despedida inevitable.

Más tarde en mi habitación, al desnudarme me llevé a la cara la camisa que todavía mojada, olía a la pasión de un Amor que entre son y son, lo fue aquella noche.

A sugerencia de Inma más calentones en el Pub de Gus

9 de enero de 2011

Valencia... "Ciudad de otro mundo"


Extraemos este párrafo de un artículo publicado en la prensa valenciana a principios de Diciembre de 2010

“La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia ampliará su oferta para las próximas navidades, con una programación especial para toda la familia. En Navidad habrá espectáculos infantiles, la Escuela de Navidad del Oceanogràfic y un mercadillo navideño”.

A priori, la noticia tiene muy buena pinta... ¿y por qué no?
El espacio escénico se presta para este tipo de eventos y damos por hecho que el buen gusto y el control de las instalaciones se aplicará y supervisará como es habitual y preceptivo desde las juntas locales municipales.

¡¡Pues no!!. En el caso del “Mercadillo Navideño”, el buen gusto, la instalación y su supervisión han brillado por su ausencia, consintiendo que este “Mercadillo” se convierta en un basurero maloliente y peligroso.

Juzguen ustedes por si mismos, ante este magnífico reportaje del fotógrafo valenciano Paco Alberola y pregúntense si este espacio representativo del más puro diseño de Santiago Calatrava, merece un tratamiento tan vejatorio e irresponsable.

¿Es acaso esto, lo que se quiere promocionar de la ciudad en un entorno tan  peculiar y representativo de la modernidad Valenciana?
¿Quién ha documentado, autorizado y supervisado semejante despropósito?


Como dice muy bien el slogan publicitario "ESTA CIUDAD ES OTRO MUNDO”












5 de enero de 2011

Este jueves, Relato. Los reyes Magos


Husmear en la infancia es un ejercicio saludable, pero también peligroso.

Conocí la existencia de los Magos de Oriente, supongo que como cualquier niño, justo en el momento en el que aprendí a decir sus nombres.
Primero fue eso tan ambiguo que son los Reyes Magos, pero hasta que no los memoricé e identifique por sus nombres, no los ubiqué ni en el tiempo ni en el contexto y definitivamente supe que eran tres, no aprendí a emocionarme con todo lo que su llegada suponía.

No se quien es Papa Noel... (ni me interesa), pero el hecho de que los Reyes Magos fuesen tres, tampoco me suponía ninguna ventaja y siempre me pregunté: -¿por qué siendo tres, sólo me traen una cosa, y casi nunca la que les pido en la carta?-
Incluso en alguna ocasión, tan sólo un juguete que compartía con mi hermano. Como aquel año, que apareció debajo de la cama el “Fuerte Apache” con dos carteles que decían: -Los soldados son para José Luis y los indios para Alfredín-.
Bueno, ni que decir tiene que mi hermano además de los soldados se quedó con el fuerte y yo estuve acampando a los indios un mes en el pasillo.

No esperaba encontrar juguetes de cristal como decía la canción de Peter Pan: “Si acaso quieres volar...” pero los soñaba y no podía creer en tanta injusticia. Al año siguiente, quise seguir de cerca y escondido la llegada del cortejo real. Sólo y en la oscuridad de la noche permanecí atento a la más mínima señal de ruidos de camellos o el rozar de las túnicas, era la oportunidad para reivindicar un reparto más generoso y consecuente con el contenido de mi petición epistolar.

Me pudo el cansancio y los nervios. Amanecí dormido en el sillón del Salón con los gritos de mi hermano invitándome a desenvolver paquetes... si, ¡paquetes!, esta vez en plural. Una pequeña locura, cajas esparcidas por el suelo y suspendidas en el aire adornadas con globos de colores.
Hoy sigo convencido, que mi presencia aquella noche en el Salón de mi casa, fue determinante para que los Magos se mostraran más generosos que en otras ocasiones.

Aunque ahora que lo pienso, nunca recordé cuales fueron en realidad los juguetes de aquella noche de interminables sueños.

A Baltasar lo encontrareis en el portal de Gus

2 de enero de 2011

2010. La cara oculta de la Luna (Diario de un soñador)


Enero.
La conocí cuando se casó Rubén, el hijo menor de Consuelo.  Fue una boda de postín, de esas de tirar la casa por la ventana. Todo muy emotivo, la ceremonia solemne y entrañable, y el banquete exquisito y suficiente. Durante la fiesta, tropecé con el camarero, derramando sobre su vestido mi copa de champagne, azorado me multipliqué en disculpas y con la risa nerviosa busqué unas servilletas en un rápido auxilio. Su belleza y sentido del humor, me cautivaron, mientras veía que el  champagne empapando iba dando forma a un cuerpo que logró conmoverme.

Febrero.
Cuando regresé a casa, unos días después de aquel acontecimiento, revisé mis maletas, tenía que intercambiar toda mi ropa para un inmediato viaje de trabajo, detuve la mirada ante aquella camisa de lino blanco y encontré, unas casi imperceptibles manchas, resto de aquellas lágrimas de Champagne que salpicaron mi pecho.  Acaricié con la yema de mis dedos aquel trozo de tela escocesa, justo en el circulo que al secar se vuelve del color de la avena tostada, yo la veía rojo rubí.

Marzo.
Miraba por la ventana, fijo, absorto, hacia ningún sitio. Intente recopilar las frases sueltas que me dedicó aquélla lejana noche, tenía que ordenar, procesar. Deambulé por la habitación, sin prestar atención al tiempo que pasaba, agotando los minutos del margen de espera antes de mi salida de viaje.
Sus comentarios, directos y sugerentes, todavía golpeaban en mi estómago como frías burbujas, en su recuerdo, el aire fresco entró por todos los rincones de mi cuerpo.

Abril.
Tengo que llamarla por teléfono, no sé su número y no puedo pedírselo a la familia de Consuelo, levantaría más de una sospecha.
Quizás, aquel atardecer que empezó con un baño de burbujas y terminó con unos insinuados roces y tímidas caricias, sólo fue un espejismo. Su nombre y su rostro, viajaron conmigo, era todo lo seguro y tangible que poseía y una instantánea robada de algunas de las fotos de grupos que nos hicimos, que yo me he encargado de recortar aislando su cara de las del resto, como si hubiera posado únicamente para mí.

Mayo.
Su llamada me turbó, una vez mas, tomaba la iniciativa y antes que yo el de ella, consiguió mi teléfono, no la esperaba, ¿...o si? Lo cierto es que estuve torpe, apresurado, demasiado formal, no le dije nada de lo que había pensado decirle cuando la llamase y en cambio le dije todo lo que no debía,  -si, no te preocupes, yo localizo a tu primo Andrés y te doy nuevas de él, ¿y por Ahí, todo bien?  dale recuerdos a Consuelo, que no se nada de ella desde la boda, sí, te llamo, te llamo-
¡Seré Gilipollas! me dije mirando al vacío después de colgar.

Junio.
Tenía que localizar a su primo Andrés, y me dijera lo que me dijera, volar al teléfono para dar la réplica con el recado bien ejecutado.
Recordé su voz con placer, suave como el algodón, medida y pautada como un marcador de ritmos, limpia como el agua, sus palabras se formaban en su cabeza con calma, como pensando por los dos.
La oí suspirar, era la primera vez y me descolocó, mariposas, luciérnagas o dragones, noté el estomago revuelto.
¡...Hola! ¿...está ahí?

Julio.
Estimada amiga:
-Te escribo desde mi portátil, otra vez de viaje, otra vez lejos de casa, de la mía y de la tuya-. El tono de la pantalla se ensombrece, la batería se agota, el tren tiene esas cosas, seguiré mas tarde en el hotel, de momento me levanto y estiro las piernas deambulando por el pasillo del coche de preferente, el recorrido es corto, voy y vengo.
Los 220 Km./hora de velocidad que transcurren paralelos al Mediterráneo son un suave y cómodo paseo.

Agosto.
Era noche entrada, mis vacaciones llegaban a su fin, y tenía que reconocer que habían pasado mas bien sin pena ni gloria, algún amigo nuevo, alguna fiesta vieja, en fin nada que mereciese la pena, bien es cierto que yo tampoco ponía mucho de mi parte, quería descansar sobre todo, y eso me predisponía en contra de aventuras incómodas, riesgos innecesarios o desgastes emocionales de costosa reparación.
Después de varios días de descanso absoluto y una vez recuperado el tono, quise despedirme de Altea con un paseo por aquellos lugares donde siempre me había sentido tan feliz, saludar por última vez a amigos y conocidos antes de mi regreso a mi global mundo de mentiras, ruidos y contaminación, pero en el que por fortuna ansiaba encontrarla de nuevo.

Septiembre.
Repasé mentalmente sus fotos, sus escritos, los que estaban dirigidos a mí y los otros, recordé su voz, aquel paseo de madrugada por la playa en un Invierno que ya quedaba lejano.
Repasé las mías, más fotos, más escritos. En un final de verano que me daba la despedida y que presagiaba un quehacer cotidiano de similar factura al medio año ya cumplido de un deseo irreal compartido.

Octubre.
Camino acompañado con la canción de Dulce, paseos en solitario por la Marina Real del puerto, son las primeras horas de una mañana de Domingo, de un Otoño que amanece frío, golpeando con su brisa salada y fresca, despertando mis sentidos, sobre esos recuerdos instalados en mi desnuda frente.

Noviembre.
Once meses juntando voces de metal, de dibujar con lápices de grafito, bocetando, midiendo el plano de un hotel barato, donde escondernos del mundo y amarnos.

Diciembre.
Recibí una invitación a bailar, a vestir y a desvestir, a compartir un juego de adultos casi prohibido.
Y jugué, y jugamos.
Algo hemos bailado en estos 365 días (o noches), algo nos hemos vestido y desvestido, sólo tengo motivos para celebrarlo, porque esa luz, misteriosa, próxima, es la que ha iluminado, dándoles una pincelada de blanco satén a mis noches de Luna, encendiendo su cara más oculta.