6 de octubre de 2016

Este jueves, relato: Hospitales


Los blogs son como la bitácora de a bordo en la que, a veces, cuentas todo lo acontecido en este barco que es tu vida y de la que uno es capitán y grumete al mismo tiempo.
Al menos esa fue la intención inicial. Pero este diario de plasmar en «intimidad» lo cotidiano, al final, se convierte en una arbitraria aportación de mensajes, reivindicaciones, informaciones de carácter general, relatos de ficción y algún que otro cuento en el que nos dibujamos de espalda para disimular, cuando no para engañar.
Hoy siento la necesidad, o al menos el gusto, de contar una experiencia que me ha dejado totalmente descolocado.
Esta tarde he estado en Urgencias, en el Hospital La Fe de Valencia. No, en el nuevo  no, en el viejo, el de siempre. Ese en el que acudíamos muy a pesar nuestro acompañando a alguno de nuestros hijos con una brecha en la cabeza o siendo acompañados por alguno de ellos, porque se nos había disparado la tensión. Ese en el que dábamos mil vueltas para aparcar el coche y que al final lo dejábamos encima de la acera. Ese en el que la cola de admisiones daba casi una vuelta al pabellón central. Ese en el que esperabas de pie horas y horas hasta que pillabas una silla donde pasar más horas y horas esperando con ansiedad creciente un chirriante altavoz que te señalara con el dedo diciéndote: «familiares de...»  Ese en el que sabías a qué hora entrabas, pero no a la que saldrías: Expedientado. Visitado. Radiografiado. Diagnosticado y recetado en no menos de cuatro horas. Ese en el que ahora, aparcas a la primera, no haces cola, te atienden enseguida y, enseguida, te mandan expedientado, visitado, radiografiado, diagnosticado y recetado en media hora.

No es tan mala la soledad del corredor de fondo, cuando las cosas suceden en silencio apacible, con celeridad y eficacia y sobre todo cuando te aseguran que lo tuyo, no es un desplazamiento de la prótesis de la cadera —como temías—, sino una ligera impotencia funcional, que se soluciona con unos días de reposo.

17 comentarios:

  1. Hola Alfredo: has hecho un excelente radiografia de la situación que se vive en los pasillos de urgencias de un viejo hospital colapsado. Diaganóstico: ir al hospital nuevo. Receta: no pisar ningún centro salvo casos mucha necesidad y urgencia. Saludos jueveros!!!

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  2. Por suerte no he tenido que pisar demasiados hospitales pero me parece terrible que encima de estar enfermo tengas que soportar ese tipo de incomodidades.Me alegro mucho de que no haya sido nada y de que el nuevo hospital funcione como deberían hacerlo todos!
    Un beso

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  3. A veces es más el susto que lo que te pasa de verdad. El caso es que las horas que te pasas allí se hacen eternas, y te pones mala de tanto esperar. Bueno, así funcionan los hospitales públicos, que le vamos a hacer.
    Un abrazo

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  4. Yo creo que uno se pone peor de estar tanto tiempo en el Hospital, porque hasta que te atienden te da tiempo a curarte solo.

    Un beso.

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  5. Pues eso, a reposar para quedar como una rosa de las del abecedario.
    La sensación que cuentas la he vivido en las últimas visitas al 12 de octubre, acompañando a mi Nano, salvo una vez, en la que esperamos hacinados casi dos horas al análisis de sngre.
    Eso sí, como eterno acompañante te certifico que la calidad de los desayunos ha bajado una barbaridad de los hospitales viejos a los nuevos.
    Arazos.

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  6. Una situación que todos hemos vivido alguna vez, las esperas, las demoras y todo eso sumado a la ansiedad de querer sentirnos mejor y que nos digan que no es nada grave. A veces los hospitales están rebasados de pacientes y escasos de profesionales, pero doy fe de que al menos en el que yo trabajo, ellos hacen todo lo que pueden.
    Me alegra que ahora se haya aliviado la espera en ese lugar, eso relaja más a los pacientes.
    Un abrazo.

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  7. En un caso y en otro, cuanto más lejos estés de ellos. mejor.
    Un abrazo

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  8. Reconozco la gran diferencia de los hospitales antiguos a los de ahora, pero el tiempo de espera aqui en Girona si ha sufrido cambios ha sido para peor. Deseo que te recuperes pronto,besos.

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  9. Reconozco la gran diferencia de los hospitales antiguos a los de ahora, pero el tiempo de espera aqui en Girona si ha sufrido cambios ha sido para peor. Deseo que te recuperes pronto,besos.

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  10. Difícil trance el de estar internado esperando diagnóstico y tratamiento. Peor aun si las carencias del lugar agudizan nuestro estado de indefencion y dependencia. Buen relato de denuncia. Un abrazo

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  11. Difícil trance el de estar internado esperando diagnóstico y tratamiento. Peor aun si las carencias del lugar agudizan nuestro estado de indefencion y dependencia. Buen relato de denuncia. Un abrazo

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  12. Muy bien narrado tu relato sobre cómo funcionaba el sistema en el viejo hospital. La tecnología de ahora les ha permitido ser más rápidos y efectivos.
    Saludos

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  13. Muy bien narrado tu relato sobre cómo funcionaba el sistema en el viejo hospital. La tecnología de ahora les ha permitido ser más rápidos y efectivos.
    Saludos

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  14. Todo cambia y a veces para bien... Otras, ¡virgencita que me quede como estoy!
    No me gustan nada.

    Besos grandes. Feliz semana.

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  15. Has detallado a la perfección las vicisitudes que nos azotan cuando tenemos la necesidad de acudir a las urgencias hospitalarias. Celebro que no haya sido nada de importancia.
    Un fuerte abrazo.

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  16. Que bueno que el párrafo final hace entender que al menos en tu caso, el ir a un hospital ya no es traumatico...porque aqui, la verdad es que cada dia estamos peor..no es solo aguantar el tiempo para que te atiendan sino que luego que pasas debes esperar para que te hagan una lista de lo que debes ir a comprar porque ellos no tienen..y luego en la farmacia te dicen que de eso o aquello no hay...o sea que muchas veces te regresas a tu casa y te acuestas a ver si se te pasa...ojala que se pueda lograr tener algo como eso que has descrito..besoss..

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  17. Viejos o nuevos... colapsados o menos... preferiría no tener que pisarlos nunca.

    Un beso.

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