26 de marzo de 2011

Jacques Costeau. Hymn nº. 13 (y último)



Oficial de la Marina, oceonógrafo, inventor, cineasta, académico, realizador de cientos de documentales sobre la fauna y la flora marítima, ecologista celebérrimo y uno de los hombres más famosos de Francia. Nadie ha hecho tanto por los océanos.
El fotógrafo tuvo que perseguirle durante años para que posara unos minutos. Es huraño, avaro y autoritario, pero al mar no le importan esas minucias.


Saint-André de Cubzac, Francia, 1910 - París, 1997.


21 de marzo de 2011

Admirable Japón


Destaco este texto del crítico Carlos Boyero, entre la mucha basura de este fin de semana.

"En Japón, el otro foco de las casi siempre horrorosas noticias del mundo, abundan las imágenes admirables, el temple y la civilización de una forma de ser que los occidentales consideramos enigmática.
Los que tienen que convivir con el pánico no han perdido los modales. No hay pillajes ni atropellos. Desechan la ley selvática del sálvese quien pueda, la dignidad es transparente, la gente decide por voluntad propia y responsabilidad cívica dejar Tokio a oscuras para ahorrar energía.

Una anciana confiesa sin ostentación que lo ha perdido todo en el tsunami, pero añade con sonrisa sabia que, al menos, ha conseguido traerse a sí misma. Es conmovedor. También alentador".

Carlos Boyero, para El País

16 de marzo de 2011

Este jueves, relato. El Concierto


Conocí a Lluís Llach en un concierto en La Sociedad Coral El Micalet de Valencia, eran tiempos de “Madame” y “La Gallineta”, y se acababa de editar su tercer disco “I si canto trist”.
En a
quel primer concierto, descubrí un artista completo, sus textos eran frescos y valientes, expresados con unos registros líricos desgarradores, inusuales para un cantautor “Pop”. Textos que evidenciaban mensajes de fuerte compromiso social, y a la vez tiernos y poéticos sobre los que se construían las más bellas canciones de amor por las personas y por la naturaleza.
Asistí hace unos años a su último concierto en el Auditorium de Castellón y fue entonces, en su despedida, cuando sentí que empezaba a contabilizar emociones que serían irrecuperables y me sentí mayor.

Entre uno y otro han habido muchos más, pero recuerdo especialmente aquella noche de verano, en el Teatro Romano de Sagunto.
Era una noche parcialmente nublada, y las estrellas se dibujaban veladamente en un cielo gris oscuro, la luna se asomaba a duras penas, intermitente por el caprichoso movimiento de las nubes. Las canciones se sucedían una tras otra, y a pesar de los incómodos asientos de piedra con la hierba crecida alrededor, el tiempo, se nos escapaba entre canción y canción.

Llach inició las primeras letras de “Abril 74”,

Companys, si sabeu on dorm la lluna blanca,
digeu-li que la vull
però no puc anar a estimar-la,
que encara hi ha combat.

Compañeros, si sabéis donde duerme la luna blanca
decidle que la quiero
pero que no puedo acercarme a amarla
porque aún hay combate.


En ese momento, las nubes se abrieron y nos descubrieron una limpia imagen de la luna, un murmullo general recorrió el desnudo anfiteatro, celebrando la feliz coincidencia, la sonrisa cómplice de Llach acabó siendo una mueca agradecida, en un gesto que se perdió hacia lo alto del firmamento. Nos quedó la sensación de haber sido testigos de un instante mágico e irrepetible.

Más conciertos en el Auditorio de Vezdemarban

14 de marzo de 2011

Antoni Tàpies. Hymn nº 12


El fotógrafo traza un triángulo de revolucionarios del arte del siglo XX: Picasso, Miró, Tàpies. Fue amigo de Picasso y admira a Tápies.
El pintor-escultor de los materiales burdos y las formas limpias, hipercrítico y obsesivo con los símbolos, posee una "mirada distinta" que permite verlo todo "de otra forma".
Él mismo ha declarado que "saber pintar no es saber copiar lo que ven lo ojos, ésa es una actitud escolar".


Barcelona, 1923 - 2012


9 de marzo de 2011

Este jueves, relato. Ellas


A ellas, las desheredadas. (Homenaje remasterizado)

El Mundo de María es el Mundo de las Piernas, como el de los niños pero totalmente ausente, no levanta la mirada del suelo, sentada, acomoda su delgado y enfermizo cuerpo en un hueco de la fachada entre el Supermercado y el Banco y todo su horizonte es el que dibujan los zapatos de los transeúntes recortados en la profundidad de la acera.

María es una Mendigo que arrastra su condición vagabundeando en busca de una esquina soleada y se abandona recostada en el suelo al abrigo de los tenues rayos de sol, que le permiten sobrevivir en el helado y duro pavimento en este comienzo de primavera frío y ventoso. Todo su vestuario es una sucesión de harapos, uno encima de otro... ella, es su propio armario

Solitaria en su esquina tibiamente iluminada, contrastaba su tremenda e inmóvil soledad manifestándose más cruel si cabe en medio del denso deambular general.

Pero, ¿qué tiene María que la diferencie del resto de los desfavorecidos que consumen sus noches destechados o envueltos en húmedas hojas de cartón?.
Poco, muy poco. Sólo sus ojos limpios y tranquilos, su mirada perdida pero placentera, su aparente ausencia de hambre y sufrimiento, su quietud que parece ignorar todo aquello que se mueva por arriba de los 30 cm.

María es una adolescente, pero es difícil acertar su edad, su cuerpo aunque de piel joven es lánguido y blanquecino, su mirada triste y vacía, su corta melena despeinada o mas bien sin peinar no ayudan a adivinarle primaveras.
¿Donde esta su adolescencia?, ¿Con quién habrá consumido esos primeros años que quizás sean los únicos?.

Le pedí una foto para ilustrar este comentario, con un gesto cansino me insinuó que no, le ofrecí dinero y apartó su mirada volviéndola de nuevo hacia el suelo, fijándola sobre el secuencial dibujo con el que las baldosas forman el pavimento, pensé que en lo que respecta a este asunto, María, no tenía precio, quise ver su alma más cristalina, el rincón de si misma menos deteriorado por la droga, el alcohol, el hambre, o vaya Usted a saber.

...Por cierto, a pesar de que se lo pregunté María nunca me dijo su nombre.

7 de marzo de 2011

Que vivan las Mujeres.

100 años haciendo historia.
8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer.
             

                       

Foto: Iban Ramón
video subido por DaroCat

2 de marzo de 2011

Este jueves, relato. La primavera, la sangre altera.


Matías tenía 80 años.

80 primaveras de las que no recordaba ninguna, aunque tenía una idea aproximada de lo que eran. Su mayor y único entretenimiento era dejarse llevar secuencia tras secuencia por las imágenes de su Sony de 42 pulgadas, dibujando en su memoria el instante irrepetible de un presente, con textura de plasma "Crystal Gloos" de color negro intenso.

Consumidor de imágenes subjetivas, intentaba sin conseguirlo retener figuras maravillosas que cristalizaban en su memoria dejando un poso agradable. Las mujeres que cruzaban pasillos, solas y en grupo, siempre alegres a pesar de ir cargadas de bolsas hasta desaparecer tras ellas. Los niños correteando con sus camisas de colores claros y luminosos. Los hombres presumiendo de ropa deportiva, simulando con poses inventadas un gesto subliminal.

Matías, controlaba la situación, su televisor TDT combinaba estética y grandes prestaciones, tecnología “Motión Plus” que mejoraba el sonido, permitiéndole oír con una claridad extrema las últimas noticias de una encuesta sobre sexualidad en la tercera edad: ¿Cómo calificaría Ud. su vida sexual? -preguntaba una joven recién licenciada en ciencias de la información.- ¿Muy satisfactoria, satisfactoria, insatisfactoria o muy insatisfactoria?- Matías miró por la ventana y recordó en un instante las primaveras olvidadas.

Con su mando en la mano, jugó de nuevo a buscar el canal de los colores en alta definición. Un centro nervioso con un sistema audio Dolby y una red Ethernet, que convertía ese televisor en una pasarela a la tecnología multimedia. Sin pretenderlo acertó con su momento preferido. Se abandonó en el fondo de su butaca y con los ojos vidriosos pudo leer entre triángulos verdes: ...“Es primavera en el Corte Inglés”.

Más mariposas revoloteando en el jardín de Gus