31 de agosto de 2010

Repunte veraniego

De nuevo en este ordenador. Una vez quitado el polvo, blanqueadas las teclas y eliminados miles de Spams, empieza un "Nuevo Ejercicio". No ha sido un buen verano: corto e inquietante, incómodo y austero, menos mal que a última hora llegó Alejandro y lo puso todo en su sitio, bueno, mejor dicho todo fuera de su sitio.
Las caras agrias y lechosas se volvieron dulces y sonrosadas, la mirada que extraviada no encontraba el mar, se llenó de azules y verdes, los músculos entumecidos y vagos recuperaron la elasticidad al agacharse y volverse a agachar, la ropa seria e impoluta se llenó de alegres lamparones de oscuro chocolate y rojo piruleta, las visitas a los vecinos, (hasta el momento desconocidos) se multiplicaron, y conocimos al gatito marrón (que era gris) al perro grannnnnnde y a las gaviotas que se comían las galletas. Dejó de sonar Puccini, y el aire se lleno de Brujitos de Gulugús, Epis y Blases y los don diablos de Parchis.
En mi cabeza todavía resuenan como auras esparcidas frases que tintineantes me persiguen como estas: "yayo, una maz" o "la úrtima, yayo" y así una y otra vez, una y otra vez... ¿O, quizás todo fue un sueño?

24 de agosto de 2010

Un día en... Venecia




El Hotel NH Laguna Palace, está en Mestre, un distrito próximo a Venecia, fuera del circuito turístico convencional, lo que permite abandonarse en la noche con un silencio y tranquilidad reconfortante después de una jornada de ruidosos paseos entre multitudes, inevitable en cualquier época del año en Venecia.
9:00
En 15 minutos, un coche del Hotel nos traslada a Piazzale Roma, principio y fin de trayecto de todos los “Vaporettos”. La línea 1, nos lleva a la Plaza de San Marcos, un paseo por el Gran Canal, que se convierte en la primera gran experiencia de un recorrido lleno de encantos. La navegación por los canales es lenta, en claro contrapunto con la activa marcha que imponen las rutas turísticas en tierra firme por el resto del Estuario.
9:30
Casi 100 metros de altura a escalar, en uno de los dos ascensores hasta cubrir el mirador de la Torre del Campanille, coronado por la veleta dorada de un ángel y una de las vistas más impresionantes de la “Serenisima”. Una de las muchas recreaciones que justifican una larga presencia en la emblemática “Piazza”: el Palacio Ducal, la Basílica de San Marcos, la Torre del Reloj, la Biblioteca Sansoniviana o las dos columnas que te reciben, de San Marcos y San Teodoro.
12:00
Por la parte trasera del Palacio Ducal, transcurre el Río di Palazzo, desde su desembocadura en el Gran Canal, se puede admirar un bello y barroco puente cubierto, el de los Suspiros. Camino de los presos hacia su ejecución, junto con el de Rialto, son los dos puentes más famosos de Venecia.
Retrocediendo un par de manzanas, en el mismo lado del canal, esquina con la calle Vallaresso, está uno de los locales clásicos de la ciudad, Harry’s Bar, frecuentado por mitómanos, en busca de huellas de personajes universales, (Chaplin, Capote, Toscanini, y Hemingway… por supuesto) volveremos en otro momento a probar la sublime invención de su dueño Cipriani, el “Carpaccio” de ternera.

Aprovechamos que no hay muchos parroquianos y nos regalamos un “Bellini” delicioso cóctel de la casa a base de champagne y melocotón.



13:00
De regreso, el vaporetto nos acerca a la parada de “Accademia” vemos la fachada principal del palacio Venier del Leoni, desde 1949 convertido en la Fundación Peggy Guggenheim, donde esta inefable norteamericana reunió la más importante colección de obras de arte contemporáneo de Italia, el acceso es por la parte trasera, un pequeño jardín con esculturas de Moore, Giacometti, Caro, etc. y varias salas con pinturas de Picasso, Pollock, Kandiski, Mondrian, Magritte entre otros. Aprovechamos la hora y comemos en su alargada cafetería unas excelentes pastas. Entre tanta extasía de obras de arte, nos quedamos con la escultura de Marino Marini que preside la fachada del canal “El Ángelo della Citta”, sublime y provocativa.

17:00

Nos perdemos entre callejuelas estrechas y húmedas, es el laberinto más encantador del Mundo, por fin subimos los peldaños del Puente del Rialto, y asomados desde el centro, levantamos la mano, devolviendo el saludo a los navegantes que desaparecen complacidos por el gran ojo central.
A dos pasos está la Scuola Grande di San Teodoro, en el campo de San Salvatore, el concierto es a las 18’00 horas, en su interior, la orquesta “I Musici Veneziani” compuesta por una selección entre los más grandes virtuosos venecianos y ataviada con exquisitos trajes del siglo XVIII. La impecable ejecución de las Cuatro estaciones de Vivaldi, hacen de este concierto una gloriosa e inolvidable experiencia.



20:30

De nuevo en dirección al corazón de Venecia. El prestigioso hotel de lujo Bauer, se encuentra en el Campo di San Moisè, a tan sólo 5 minutos de la Plaza de San Marco y de las tiendas más elegantes de Venecia. Es caro, carísimo… pero su terraza ajardinada es mágica y accesible, ofrece a sus visitantes una magnifica vista en primera línea del Gran Canal, el ir y venir de las góndolas te sustrae mientras anochece. Un par de copas, mientras Venecia entera pasea balanceándose al ritmo de algún lejano “O Sole mío”

23:00

Vaporetto a la Plaza de Roma y taxi al NH. Con el tiempo justo, antes de que cierren la cocina del hotel, compartimos unos platos fríos con nuestros vecinos de mesa, la tripulación del vuelo de Iberia, recién llegados y en cuyas manos estaremos mañana de regreso a casa.

24:00

Buenas noches y hasta mañana.

12 de agosto de 2010

Este Jueves, Relato. Tauromaquia


Ella, también estaba enamorada de él.
Lo conoció una noche en la que sus caras se fundieron en el reflejo de una esperanza cristalina, les sorprendieron sus diferencias vitales, pero una primera conexión sentó las bases de esta relación tan abstracta y virtual.

Era antinatural, ella hasta ese momento había jugueteado con los astros y él con las vacas, pero ese instante había torcido los destinos de ambos en una dirección impensable.

Se buscaban en la noche, al reflejo de aguas salmantinas que cristalizaban sus rostros en la helada madrugada, su amor era incompleto, les faltaba tocarse, seguir con la mirada sus gestos, temblar con sus rubores. Así, con esas carencias se encontraban y así se disfrutaban.
Ella, se llamaba Catalina, él, Ojos Negros, a ella la habían bautizado para la vida, a él para la muerte, aunque se dejaba engañar, cuando le vendían un destino inmortal.
Había soñado con ser Ruiseñor, o Llama, o Lince y decidir sobre su propio destino, pero sabía que una tarde de glorias ajenas, un estoque asesino, acabaría con sus sueños.

Noble y confiado, para recibir la muerte con educación. Bravo y entregado para aumentar el caché de su asesino.
Bello y con trapío, para ilustrar una pintura cuyos rojos son los suyos propios.

...”Ese toro, enamorado de la Luna”
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Más toros y torer@s en la Monumental de Gus

7 de agosto de 2010

Un día en... San Sebastián



8’00.-Desayuno en el Hotel Villa Soro.
En 1898 Don Ramón Londaiz, construyó esta villa llamada Eguzki Soro para su hija María, con motivo de su matrimonio con Don Luis Gaytán de Ayala. Cuidadosamente rehabilitada y declarada Patrimonio Histórico de la Ciudad de San Sebastián, mantiene el estilo de principio de siglo, con unos jardines de extraordinaria belleza.

9’00.-Un taxi, nos deja en la puerta del Ayuntamiento, quedan a ambos lados, respectivamente el Boulevard y el Náutico, e iniciamos un largo paseo desde los jardines de Alberdi Eder por todo el arco de la Concha. Los primeros saludos nos lo dan los Tamarices, acercándonos sus ramas hasta acariciar nuestras cabezas.
El caminar es lento y entretenido, a la derecha la playa, con su particular visión de la isla de Santa Clara y a la izquierda las inconfundibles mansiones y palacetes que miran al Mar, dejamos el Hotel Londres y La Perla, hasta cruzar el túnel de lo Antiguo, que da paso a la playa gemela de Ondarreta.

10’00.-Llegamos al corazón de la esencia de San Sebastián, El Peine de los Vientos. Los tres aceros filtran el aire, salpicados una y otra vez por las olas que rompen en el frente del malecón, de vez en cuando las troneras escupen al cielo llamas de agua micro goteada acompañada de un profundo grito con el que el viento del cantábrico reclama su atención.

12’00.-Regreso al centro de la ciudad, con el tiempo justo para visitar la Catedral del Buen Pastor, que aunque se inauguró en 1.897, sólo lo fue 56 años más tarde, construida con sillería de piedra arenisca procedente de las canteras del monte Igueldo y dotada de importantes vidrieras de Juan Bautista Lázaro, así como varias gárgolas y pináculos.

13’30.-Decidir un sitio para comer en San Sebastián es tarea difícil, es tanta y tan buena la oferta, que siempre quedan remordimientos por los sitios que no han sido elegidos, así que, por una vez decidimos salir de la ciudad y aventurarnos en la búsqueda de una sidrería en pleno valle, a las afueras de Astigarraga. En 20 minutos nos plantamos en el camino de Petritegui. El Caserío, huele a leña y a manzanas, parece sacado de una película de Julio Meden, excelente tortilla de bacalao y buey crudo con patatas braseadas, la sidra, toda cuanto quieras te la pones tu de las barricas del llagar.


16'30.-De nuevo en el Boulevard, empezamos el asalto a la tarde en Dickens, dicen que Joaquín hace el mejor Gin-Tonic de España, eso lo sabe bien Alfredo Landa, aunque presuma de que efectivamente lo es, pero después del suyo.
Sin embargo a esa hora me inclino por su impecable Irish coffee, elaborado a la vista con un mimo indescriptible.

17’30.-Cruzamos el Río Urumea por el puente de Zurriola, en dirección al Kursaal, los dos cubos de Moneo, almacenan toda la luz del atardecer donostiarra y reflejan el cielo como cajas de espejos gigantes, la playa del barrio de Gros, abierta al Mar es lógicamente más viva que sus hermanas. 800 metros para un paseo de ida y vuelta, por lo que fueron dunas y arenales entre el río y el monte Ulía.



19’30.-Nuestra siguiente cita es la Plaza de la Constitución, auténtico ejercicio de equilibrio y orden arquitectónico, corazón de la parte vieja, curiosamente numerada en el frente de sus balcones, recordando que un día fue emplazamiento de un coso taurino, y también sede del primitivo ayuntamiento y la Biblioteca Municipal. Un descanso en alguna de sus terrazas con la mirada perdida en las farolas y los soportales es el mejor prólogo para una inmediata peregrinación en búsqueda y degustación de los famosos pintxos.

20’30.-Empieza la procesión de la banderilla y el clarete, las calles de la parte vieja están muy concurridas, entramos por el portal de la calle del Puerto y nos dejamos llevar, Martínez, Txepetxa, Goiz Argi, Gambara, A fuego negro y rematamos la faena en La cuchara de San Telmo, innovador, atento al detalle, escondido, pero de gloriosas degustaciones.

23’30.-

Buscamos el Lobby del Hotel Maria Cristina para despedir el día con un último café. Elegante, tranquilo, cómodo, espacios de densa y cuidada ornamentación. Allí mismo, pedimos un taxi que nos lleva de nuevo al descanso en el Hotel Villa Soro

24’00.-Buenas noches y hasta otro día.