26 de julio de 2008

...tre sbirri, una carrozza,


Cuatro años después de La Boheme, Puccini escribe su siguiente opera Tosca, el maestro cambia su actitud y compone una partitura estremecedora, vertiginosa en la que se dan por igual drama y romance y un desenlace especialmente trágico, la estructura de esta ópera es perfecta, se podría decir que en Ella nada falta y nada está demás.
Una vez mas una mujer hermosa, otra heroína Pucciniana a la que hace vivir los momentos más conmovedores que una mujer pueda desear y que una soprano pueda recrear.

Tosca no es simplemente un maravilloso melodrama lírico, sino también posee un importante fondo histórico que no se evidencia en exceso debido a las transformaciones realizadas a partir del original del primer libreto.
Al presentar una ópera como Tosca debe hacerse necesaria alusión a la corriente llamada “verismo”, la cual se caracteriza por plasmar detalles realistas de la vida común y corriente, con sus miserias y dramas, buscando efectos escénicos de fuertes impacto y recalcando a veces aspectos crueles de lo cotidiano.
De Tosca son célebres las arias de tenor “Recóndita Armonía” y “Elucevan L’estelle” y las de soprano “Vissi d’arte” en la que Floria Tosca clama al cielo por un sufrimiento que ella considera injusto, pero como en la mayoría de las Operas hay verdaderos regalos que el compositor hace a otros personajes menos protagonistas y tan importantes en el contexto de la obra como en este caso al Barítono que cierra el primer acto con un auténtico tesoro: el “Te Deum”
Conocido por “Tre sbirri, una carrozza, presto..."
Floria Tosca parte hacia la casa de Cavaradossi, pretendiendo sorprenderlo con la presunta amante, el Policía da la orden de que la persigan mientras se une hipócritamente a la procesión del Te Deum.
El Barón sumido en un recelo desmedido, pasa por alto el principio del acto religioso y no se da cuenta hasta ya avanzado el oficio de que su incontrolable pasión por Tosca le está haciendo olvidar a Dios. “Tosca, mi fai dimenticare Iddio!”
Mientras, la iglesia se llena de gente festejante. Llega el cardenal y se canta el “Te Deum”, para agradecer a Dios la victoria austriaca, ya que alejaría definitivamente Napoleón de la ciudad.
Cuatro minutos que te envuelven y te arrojan sin piedad a un apoteósico final con un escenario resplandeciente, repleto de actores y de música

                                              

La primera vez que presencié esta ópera fue en el Palacio de Festivales de Santander (20/12/00) con Alain Fondary (Scarpia) dirigido por Marco Armiliato y con escenografía de Roberto Laganá, la segunda en Torre del Lago (Lucca 17/08/02) con Ko Seng Hyoun (Scarpia) dirigido por Roberto Tolomelli y escenas de Beni Montresor , en esta última Antonia Cifrone hizo un bis del “Vissi darte” y la tercera en el Gran Teatre del Liceu (08/11/03)con Robert Hale (Scarpia) a las ordenes de Giuliano Carella y Robert Carsen (Escena)el video que ilustra este comentario pertenece a la versión cinematográfica de Benoit Jacquot con Ruggero Raimondi cono el Barón Scarpia dirigido por Antonio Pappano con los coros y orquesta de la Royal Opera House. El diálogo que mantienen, barítono, coros y orquesta en apasionante, intenso, ascendente, las amenazas y los planes del Barón se dibujan histriónicos y llenos de matices, "Qué prometedora es tu sospecha! ¡En tu corazón se anida Scarpia...! ¡Vete, Tosca!"


12 de julio de 2008

...Loco Iván, en L’Estrella Damm Lounge


Ayer estuve en un concierto de Rock, hacía muchos años que había dejado de sentir las notas arrancadas de una guitarra eléctrica, golpeando y hundiendo mi vientre.

Otras Músicas habían ocupado su lugar provocando efectos similares en emoción y vibración, quedaron atrás los años de Zappa, Page, Fripp, Mayall, May o McLaughlin, “Directos” que amueblaron mi cabeza y quizás sentaron las bases de aquello en lo que me acomodé después.

Pues bien, ayer en el Estrella Damm Lounge, en el Puerto de Valencia, terraza de copas abrazada por el agua en tres de sus cuatro caras, asistimos a un concierto eminentemente rockero, Iván Moya, líder del grupo Loco Iván (nombre tomado de la famosa “Maniobra Crazy Iván”, que enfrentó en plena guerra fría a submarinos americanos y rusos y que dio pie a un tema con el mismo título de Siniestro Total) me trasladó a un pasado de tantos directos inolvidables cargados de Vatios y Adrenalina.

Iván Moya es hijo de mis amigos Suco y Cachito (“La Cachito”, por obra y gracia de Hot Mail) Rockero activo y musa de rockeros en los 60/70

El concierto, que nos supo a poco, fue un paseo trepidante entre alguna balada y mucho Rock and Roll, con dos deliciosos homenajes a Hendrix “Little Wing” y a Clapton “Layla”

Iván, en el escenario, como otros muchos artistas se transforma, desdobla su personalidad y se abre en decenas de brazos que te atrapan, su voz justa de cantidad pero rica de tonos y matices es áspera, cruda, herida, todo lo herida que precisa para curarse con la fuente de texturas que le extrae a su Fender Stratocaster cuando la ataca con la púa.

Los bajos filtrados por el pedal dibujaban Wha–Whas al más puro estilo Electric Ladyland y las sombras líquidas de Hendrix o Amador ronronean en el fondo del escenario como emergiendo de las aguas del puerto.
Le toca el turno a Gallagher, devoción por Rori, un tema entero para él y empieza a anochecer.

Aprendiz de Sabina, autor de casi todo, acróbata del verbo y mago de las letras, (como presume en su Web)
Interpreta tema tras tema y entre slide y slide, lloran y chillan, El y su Fender.

“Un barco naufragó en una pinta de Guiness,
Una pena quedó tatuada en una dama
Siempre se pone el Sol en un mástil de Fender
Cuando Rori toca la guitarra”

God Save to Iván