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15 de febrero de 2015

Colometa.


                                                 



"Cuando alguna vez había oído: esta persona es de corcho, no sabía qué querían decir. Para mí, el corcho era un tapón. Si no entraba en la botella, después de haberla destapado, lo estrechaba con un cuchillo como si hiciera punta a un lápiz. Y el corcho crujía. Y costaba de cortar porque no era ni duro ni blando. Y al final entendí qué querían decir cuando decían que esta persona es de corcho... porque, de corcho, lo era yo. No porque fuera de corcho si no porque me tuve que hacer de corcho. Y el corazón de nieve. Me tuve que hacer de corcho para seguir adelante, porque si en lugar de ser de corcho con el corazón de nieve, hubiera sido, como antes, de carne que cuando te pellizcas te hace daño, no habría podido pasar por un puente tan alto y tan estrecho y tan largo".

Mercè Rodoreda  (Biografía)
La Plaza del Diamante (Capítulo I - TVE)

19 de diciembre de 2012

Este jueves, relato. "Mi Plaza"



“Cuando llegamos a la plaza ya tocaban los músicos. El techo estaba adornado con flores y cadenetas de papel de todos los colores”


Son fiestas en el barrio de Gracia.
La veo entrar en la Plaza moviéndose al ritmo del pasodoble. Con las manos, Natalia dibuja corazones en el aire, siguiendo con la mirada la yema de sus dedos que se balancean abajo y arriba. Se acerca a los músicos y pegada a las esparragueras que hacen de barandilla espera a que en la rifa rifen cafeteras.
    -¿Bailamos?
    -No sé.
    -Es igual, yo sé mucho y te enseñaré.

Los chiquillos echaban petardos por las esquinas de la Plaza, mientras aquel apuesto y descarado muchacho le aseguraba que en un año sería su señora y que bailarían el ramo en la Plaza del Diamante.
    -Gira, gira Colometa
    -Me llamo Natalia.
    -Tú sólo puedes tener un nombre: Colometa.


He estado en esa plaza muchas veces, y sentado en uno de sus bancos con los ojos cerrados he imaginado esa escena esperando que los músicos enfunden sus instrumentos, y una vez  vacía y con todo el mundo en sus casas, verlos bailar un vals de puntas en la Plaza del Diamante.

¿Y aún me preguntas por qué la Plaza del Diamante?