26 de junio de 2009

Sábados de Mercedes. Diario íntimo de una Nevera

Mi primer dueño se llamaba, bar “El Ganxo” apodo con el que se conocía al barrio de Ruzafa de Valencia.
Esta humilde casa de comidas, miraba de reojo, no sin cierta envidia a la monumental Iglesia de San Valero, pretenciosa y siempre engalanada para las multitudinarias fiestas locales.
Me recibieron con la alegría juvenil de la que espera un juguete regalado, algo que se puede rentabilizar sin coste alguno, nuevo, brillante, con un nombre compuesto formado por letras cursivas blancas impresas sobre un fondo rojo sangre, nombre, que creía era el mío, pero que más tarde comprobé, que sólo hacía alusión al obligado contenido, pues esas eran las condiciones de la dádiva.

Me sentía joven, limpio, inmaculado y sobre todo capaz, muy capaz de enfriar hasta la congelación las botellas de cristal que se alineaban ordenadamente en mi interior.

Mi primer contacto con la electricidad fue a 125 voltios, suficientes para ronronear hasta la extenuación, sin perturbar el descanso de los parroquianos próximos. Mi interior se familiarizó con los botellines de contenido bermellón recién llegados de Atlanta,"Coca Cola" ...creo, que les llamaban, nombre que coincidía con el que de igual trazo yo lucía a lomos de mi armadura.
Fueron tiempos de calderilla y chapas, de pajita y vasos de tubo. tiempos de fidelidad y consecuencia.

Años después, un nuevo destino me alejaba de aquel local entrañable y junto con una máquina de “petacos” y dos molinillos de café, en un intercambio de mercadería barata, pasé a formar parte de los enseres eléctricos de una nueva familia: la cocina de la Agencia de transportes, “Los Veteranos” dedicada al alquiler con conductor de furgonetas descubiertas.


El desorden y el desánimo habitaron mi interior, botellas de diferentes tamaños y contenidos, gaseosas, zarzaparrillas, vino blanco a granel, agua de cebada, café del tiempo con canela y una variada colección de latas de atún, berberechos o mejillones, mi apéndice eléctrico, se sustituyo por otro de mayor voltaje, me injertaron en la parte posterior un transformador que alteró para siempre mi sonoridad, que se volvió mas ronca y entrecortada, comprobé que ya no me mimaban como antaño.

Hoy, no sé como he podido llegar hasta aquí, pero me temo que es el final, ya no estoy enchufado, lo cual me hace pensar que ya no es para enfriar para lo que se me necesita, el texto y el rojo están descoloridos y mis puertas cerradas para siempre, el nombre de este nuevo bar es extraño, diría que pone: ....“Chatarrería”

Mas cosas sobre las neveras, en la cocina de Dorotea

23 de junio de 2009

...Mi Dalí particular. (Lluis Llongueras)



Mucho se ha escrito sobre el Genial pintor de Figueras, pero existe una relación poco conocida de éste con el peluquero catalán Lluis Llongueras de la que alguna malicia se puede contar, aunque sea a grandes rasgos: 
Todo empezó, un 24 de Septiembre de 1.961, día de la Merced cuando Dalí, acudió a la inauguración de la peluquería que Llongueras abría en la Av. General Goded (hoy, Pau Casals) en Barcelona.
Confiesa Llongueras, que antes de conocer a Dalí, su obra ya le fascinaba y su obsesión por descubrir el trabajo del pintor le acuciaba en extremo, esa tarde, Dalí le pidió un martillo con el fin de dejar su marca rompiendo una luna del escaparate de 3x2’5, a lo que el estilista se negó, argumentando que todavía las debía al cristalero, ésta a sido una decisión, que ha lamentado hasta el día de hoy, sin embargo, si le hizo caso, colocando como tirador de la puerta de entrada una caracola marina de considerable tamaño (16 x 20 cm.) que le había traído de Port Lligat y que los pescadores solían sacar de las redes.


En la primavera de ese año, en New York, Dalí decide cortarse sus bigotes en público, para ello había imaginado un Show en el que acabaría cortándoselos delante de las cámaras, pero se arrepintió y hubo que prepararle unos postizos que enroscó a su cabello, evitando de esta forma acabar con los auténticos, no obstante hubo que confeccionar un surtido de postizos para que una vez en Port Lligat decidiese la forma que definitivamente estos debían tener. A partir de ese momento la relación profesional se estrecha y los viajes del peluquero catalán a Port Lligat, se repiten con irregular frecuencia. Dalí confiaba en Llongueras, tanto que le permitía que en la mayoría de las ocasiones no fuera éste quien le cortase el pelo, sino algún empleado aventajado de la Peluquería, sin embargo con frecuencia se personaba en el Salón de Pau Casals, entreabría la puerta y desde la calle pedía a la recepcionista que llamase al Sr. Llongueras, obligándole a interrumpir su trabajo y acompañarle, ante las protestas airadas de las clientas, que el Pintor justificaba con un “Ya se harán cargo otros... ¡Vamos!” y tan sólo para acompañarle a callejear próximo a la Catedral y escuchar sus ocurrencias y comentarios del todo intrascendentes.
El Salón de Pau Casals era exclusivamente de señoras, de ahí la reserva que Dalí tenía para entrar en él en pleno trabajo, para arreglarse el pelo o probar sus extravagantes pelucas, siempre le citaba, durante sus estancias en el Hotel Ritz de Barcelona o posteriormente en el hotel Meurice de Paris.
La suite 108, con baño romano incluido, fue durante años el domicilio de Dalí en Barcelona. En el Ritz celebró ruedas de prensa, subió un caballo por las escalinatas y examinó, junto a Amanda Lear, a 20 efebos desnudos buscando al mejor modelo para pintar un San Sebastián. En el mismo Hotel apareció en un acto benéfico, que organizó Llongueras, con una capa y un cachorro de ocelote en brazos. A Dalí, le gustaba el pelo largo, en la medida que pudiese llevarse en cada momento, cortado recto de la parte trasera de la melena y nunca se tiñó las canas, como nunca dejó que nadie le tocase el bigote, que se recortaba personalmente, de forma que siempre estaba en la medida deseada, lo dirigía con agua y azúcar o jugo de dátiles maduros, el estilista recuerda que fue al primer hombre al que le puso rulos para poder darle forma al cabello, en alguna ocasión, a falta de inspiración el Pintor le pidió que le hiciera unas pelucas con el estilo de Velazquez, se las pondría mientras pintaba, pues verse con esa imagen “velazqueña” le inspiraba y le hacía pintar mejor, la idea de revestirse con pelucas al pintar o escribir le estimulaba.

A finales de los 70, Dalí, empezó a frecuentar el nuevo local “Nova Gent” para hombre y mujer de la calle Beethoven de Barcelona, su extravagancia premeditada o su inadaptación para determinadas situaciones cotidianas, le llevaba una y otra vez a utilizar de forma poco ortodoxa los lava cabezas con forma de teja, arrodillándose ante ellos y metiendo la cabeza en vez de sentarse y dejarla caer hacia atrás, como es habitual. Una y otra vez se reía de su ocurrencia repitiendo: “Sólo alguien como YO puede hacer una cosa así”

El Peluquero, le debe al Pintor, la audacia para enfrentarse al Proyecto de abrir salones por las mejores capitales de Europa, Asia y América, justificando de esta forma el hecho de que nunca le cobrara por sus servicios.
Al final de sus días, Dalí recibió a Llongueras. Este, consciente del deliberado aislamiento del Pintor tras la muerte de Gala y pensando que quizás no lo volvería a ver, se personó en Figueras para estar, suponía que por última vez junto un Genio, sin ganas de vivir, solamente el Rey, el alcalde de Barcelona y el President Pujol, habían conseguido despertar en Dalí el mínimo interés para concederles un poco de su tiempo.


Sentado en un sillón frente a una ventana que no daba a ninguna parte, triste, la piel blanquecina sin vida, la mirada perdida, llevaba un batín acolchado, el cabello larguísimo con las puntas amarillas, Dalí sólo balbuceaba al oído susurrando con monosílabos indescifrables, aguantó 25 minutos, durante los cuales Llongueras aprovecho para limpiar el color amarillento y descuidado de las puntas de los cabellos, al sacar las tijeras del bolsillo, la imagen moribunda de Dalí, gritó la única palabra entendible de toda la conversación: “Llarg”... (largo) un esfuerzo sublime del hombre que en sus últimas horas todavía le apasionaba la longitud de sus cabellos.
Oportunista, histriónico, genial, avaricioso, fetichista y egocéntrico. Así era Salvador Dalí. Uno de los artistas más cuestionados del siglo XX, dueño de una personalidad poliédrica, fue un personaje irritante para unos y fascinante para otros, e inclasificable para la mayoría.
Llongueras, conoció la muerte de Salvador Dalí, a media tarde del 23 de Enero de 1.989, recogido y emocionado en un rincón del Picolo Hotel de Ándalo en Italia.


Fuente y Fotos: "Mi Dalí particular" por Lluis Llongueras

19 de junio de 2009

Sábados Literarios de Mercedes. Testamento

Dijo que se llamaba Jacobo, pero que importa, cualquiera en sus circunstancias podría haber mentido. Su pobreza, si que era real.
Mal vestía con harapos sucios que en su día fueron un traje a medida, su edad indefinida, era la de un viejo que peinaba canas en una casposa y enredada melena blanca.

Jamás fue prudente y ahora el frío y la calle, amenazaban con negarle la vida una madrugada cualquiera. Absorto, escribía con lápiz corto en las partes no impresas de un diario de izquierdas:

“Por si acaso y para que no hayan dudas ni disputas, dejo mis pertenencias a:”

El carro de la compra que cogí prestado del “super” y que desde hace tiempo es a la vez mi armario y despensa se lo dejo a D. Juan Roig, dueño de Mercadona, (al rey, lo que es del rey).

A Pilarín, la rubia de bote de la peluquería de enfrente, le dejo esta mata de rebelde pelo que una vez fue rubio de verdad, (ella ya sabrá como teñirlo)

Estos 2’25 euros que guardo, son para el director del Banco Popular de aquí al lado. Que me abra una libreta, un plan o lo que sea (todo menos jugar en bolsa, me preocuparía perderlos)

A Maria, que me baja leche caliente y galletas con su nombre y que es mayor que yo, pero se conserva mejor, (bendita familia) le dejo la cantinela que tanto le gusta escucharme cada mañana. (ahora le puedo confesar que es “te quiero, te quiero” de Nino Bravo en una versión ininteligible)

Al Generalísimo, esté donde esté, (espero, que en los infiernos) le dejo estos trozos de metralla, que me han tenido con el cuerpo roto desde los 16 años. (hasta los que soñé, con ser un gran deportista)

A Micaela, la niña del portal 22, que nunca me ha tenido miedo, le dejo el mío, para que lo conozca y nunca lo repita, (al final te das cuenta, de que no merece la pena)

A Julio, el ciego de la esquina, le dejo este libro sin tapas, sólo para que lo abrace entre sus manos, son poemas de Marti i Pol (si, ya se que está ciego, pero que mas da, tampoco sabe catalán)

A Alfredo, ese señor serio que siempre me mira a los ojos, que no se de donde viene ni a donde va, pero que comparte conmigo ese instante de segundos cómplices, le dejo esta última mirada (le decís que con ella, me despido de todo lo bueno que he vivido en esta vida, que algo ha habido)...

Jacobo, no pudo llegar a los diez legados, el frío de esa madrugada de invierno se lo llevó para siempre.

Mas Testamentos, si te paseas por el Alambre

12 de junio de 2009

...Sábados de Mercedes, primeras cartas de Amor

En el desván de su Abuelo, Alex, encontró un disco de jazz, dos cuentos de Gloria Fuertes y unas botas de fútbol con la puntera pelada de tanto dar a las piedras.

Un día, el Abuelo, serio y circunspecto le prometió: “Todo esto, será para ti” y como si le hubiera hecho el regalo de su vida, solemne, cerró el viejo baúl de roble americano.

El Abuelo, se fué... en Paz y hoy, aquella promesa revoloteaba como una bandada de palomas sobre la tapa malherida del carcomido contenedor.

Entre cuentos y tebeos, entradas de conciertos y facturas de restaurantes, asomó un atillo de sobres amarillentos, uno de ellos, con el sello robado, contenía una cuartilla manchada con una estilográfica de la época:

“Madrid, 7 de Octubre de 1.963 ...Querido Alfredo: Encantadora me parece la carta que recibí hace apenas unas horas. Desde este verano presentía una especial amistad entre nosotros, pero hasta leer tu escrito no he sentido lo que realmente significas para mi, te contesto a vuelta de correo, nerviosa, ilusionada, feliz y con un lío tan grande que seguro necesitaré...”

Asomó, otro sobre, azul pálido con las aristas erosionadas por la historia, folios de letra atropellada, con trazos juveniles de un Bic de colores:

“Valencia, 13 de Julio de 1.960 ...Alfredo, hoy te he visto pasar por delante de casa, regresabas del Colegio. Sabes...? espero todas las tardes que bajes del tranvía y te acompaño con la mirada hasta perderte hacia mitad de la calle, deseo que llegue el Domingo y elegir que juguemos a las prendas, para que al depositarlas en tus manos, acaricie con mis dedos...”

De aquel manojo de recuerdos con aromas confundidos y aspecto apolillado, cayó uno cuadrado, nuevo, blanco inmaculado, con un círculo transparente en el centro que reconocí de inmediato, abrí el único archivo de Word que contenía y leí:
a
“Paris, 9 de Enero de 2.008 ...A veces me gustaría morirme, de tan bien, de tan plena, de tan respirar hondo y sentir que el aire entra en los rincones de mi cuerpo y de mi mente, aún en los más oscuros y recónditos. Puedo fabricar, ese sueño que me mantiene con los ojos mirando al techo en la oscuridad horas y horas, con el sólo anhelo de...”

Verdes hoja seca, rojos desvaídos, blancos sepias, los sobres se sucedían, uno tras otro con un suspiro de Amor en su interior, el Abuelo, de nuevo, revoloteaba salpicando con sus alas sobre el rancio olor de aquel viejo baúl de roble americano.

Mas cartas del primer Amor, (o de los primeros) pateando el césped de Riazor

9 de junio de 2009

...Diesco, Dentro y Fuera

Cubos, paralepípedos, planos en evolución o espacios tensionados son retos a los que a lo largo de su carrera se ha enfrentado el artista.

José Ángel Díes Caballero, “Diesco” visualiza y recrea su obra como una estructura espacial, de manera tal, que el propio espacio se convierte en objeto de creación. Así, el tamaño de su Obra, no es mas que el punto de partida de una resultante que definirá el Gran Formato o la otra Escala. Una escala donde el espectador transgrede el espacio creado y a su voluntad evoluciona y decide estar Dentro o Fuera, siendo cómplice del juego.

Diesco, nace en Valencia, estudia escultura en la Escuela de San Carlos, es catedrático de Instituto y profesor del Departamento de Escultura de la Facultad de BB. AA.

Su Obra es un intento acertado de superación de la clásica simbiosis entre el Arte y la Naturaleza, con la sola herramienta de la abstracción geométrica que se manifiesta como un común denominador de su trabajo.

Esculturas generadas no para aparcar ocupando un hueco en el espacio contenedor, sino para estructurar dicho espacio compartiéndolo con el ciudadano, que a su vez se convierte en espectador de la sorpresa.

Con Obra en Wattens (Austria), Villafames (Castellón), Valencia y Madrid, entre otros, participa en Exposiciones colectivas o individuales, Galerías, Bienales y Salones de Arte.

Hierro, madera, piedra, lo que importa es el volumen, es la idea lo que más vale, el desdoblamiento del plano en el que la yuxtaposición se aprecia con visualidad meridiana.



La gubia se quedó dormida y espera quizás despertar, puente o cortocircuito entre el artista y la materia escultórica.
Distancia entre las manos y la epidermis vegetal.
La gubia.... la madera, el metal, el dibujo, la línea.
De la gubia a la Idea.
De lo orgánico a lo mineral, Tránsito y diálogo de las manos y la materia, de la idea y el vacío.
La escultura no es desbastar la materia, sino desbastar el espacio,
rellenarlo, socavarlo, sustituirlo.

Fuente: Diesco, Dentro y Fuera

6 de junio de 2009

...Sábados de Mercedes, Cinco razones para callar

Tragó saliva y decidió que esa sería la última.
Él, le había gritado una vez más, salpicándole el alma con una desbocada ira:
“Que me calle? ..todas sois iguales, unas Putas, no entendéis mas que de palos, vuestro sitio es la cocina”


Paloma, era actriz de reparto, hoy tenía rodaje, sólo una toma con mucha carga dramática, cogió algunas cosas y salió de aquella casa, quizás, para no volver nunca mas.

Entró en situación e intentó recomponer el personaje.
“Silencio, se rueda”
La cámara, se deslizó lentamente captando la tristeza de su rostro en un largo travelling, que terminó en un desenfocado horizonte de cartón-piedra, ...Corten!! esto es todo por hoy.
Una vez en la calle, se dirigió hacia ningún sitio, la inercia de la conducción la llevó hacia una autovía en dirección al Cielo... Sonó su móvil.
“Mama, por favor, ahora no es el momento, no estoy de humor y voy conduciendo”

Recuperó el conocimiento en una cama de hospital, los goteros de suero y de plasma directos a la muñeca, le situaron en el instante de su accidente, que le había pasado?... oyó voces a su alrededor y se durmió de nuevo.

La enfermera, llamó la atención de las visitas que discutían pormenores en el pasillo:
“Silencio, Paloma necesita descansar”

En sus sueños, la actriz de reparto se veía representando diferentes personajes, ...cual de todos era ella? Pensó que podía elegir y los repasó dándoles un instante de vida, eligió ser ella misma, a partir de ahora las cosas iban a cambiar y en sueños miró a los ojos del futuro, que le dijo:
“Calla, no digas nada, deja que hable el corazón”

Otras quinientas razones o más, en el coche de caballos de “Dorotea”