16 de febrero de 2020

Este jueves, relato. Cierre de convocatoria



    Finalizamos la convocatoria de relatos correspondiente al jueves 13 de febrero: «Sucedió en el bus» y damos paso a la conducción para este próximo jueves a nuestro amigo Juan Carlos [¿Y qué te cuento?] al que le deseamos una feliz conducción. Gracias a todos los participantes.
    Os dejo un segundo relato que no quise que se quedara en el tintero. Espero que os guste como un «hasta pronto»:

     Título: «Mi paseo diario»

Ocupo mi asiento y quedo sumido en la más total de las abstracciones. Sentado, impaciente con vecinos impacientes. Fiel a la espera, con la mente perdida y los ojos distraídos en  piruetas ajenas espero el paso del tiempo.
Mi único hábito es sobrevivir cada día subido en un bus de la EMT para viajar por este, mi mundo. Porque, la obsesión con los viajes por la ciudad no es un hábito, es algo más, casi todo lo demás, es mi vida. Mi pose es la de un apacible observador. Es la cara de la gente que observo en paz, pero sin beatitud. Capaz de vivir la soledad intensamente, sin llegar a pensar en nada. Detenido en el asiento desde donde veo pasar, dentro, a los viajeros que esperan o apuran su bajada, y fuera, el paso de la ciudad.
Casi a diario subo al bus descubriendo lugares que me parecen nuevos. Me acosan en la mente las visualizaciones, repetidas cientos de veces, de las mismas calles, avenidas y plazas. 
    Asomado a la ventanilla me dejo llevar y de forma aleatoria elijo los transbordos para regresar a las tres o cuatro horas, puntual, a la comida del mediodía. A veces paso las horas dando paseos en direcciones por completo arbitrarias y en cada una de ellas utilizo, regularmente, el mismo bus de regreso al punto de partida. 
La fortuna me acompaña, y el bus —el que sea— pasa una y otra vez por las mismas avenidas o plazas, como si viajase describiendo un círculo alrededor de un objetivo concreto.
No me importa repetir itinerarios. Improviso, cambio de uno a otro hasta que los conozca a la perfección. Veo desde las ventanillas todo lo que espero ver. Recorridos curiosos descubriendo edificios que pasan fugaces delante de mí hasta que se pierden a mis espaldas. Direcciones por completo casuales, y en cada una de ellas acabo sorprendiéndome de adónde he ido a parar, cambiando con precisión al bus de vuelta para, en sentido contrario, al fin, regresar a casa donde me espera la recompensa: La paz por el paseo ilustrado.

13 de febrero de 2020

Este jueves, relato: Sucedió en el bus.



Hoy comienzo mi paseo en la parada próxima a mi casa. Cogeré el 92. He quedado con un amigo para desayunar —un capuchino y media tostada de pan con aceite—. Hablaremos de literatura, novelas y autores. Necesito tranquilidad y la soledad necesaria para interiorizar el argumentario más adecuado. Ando hacia la parada y veo un bus saliendo. Espero que no sea el mío… ¡Es el mío! Mierda, ¡el 92! ¿No podía haber sido otro? Me resigno y espero sentado.
—Caballero, ¿para ir a la calle Turia? —me pregunta con decisión una anciana que, como yo, acaba de llegar a la parada.
—No sé, señora —le miento—. Es la primera vez que cojo el autobús.
—Sí, ese que sale al río por el puente de piedra.
—Sé dónde está la calle, pero no sé qué autobús pasa por allí —le vuelvo a mentir.
—Sí, uno rojo, el 70 o 71, no sé, tal vez el 72… ¿no le suena?
—No, no me suena, señora, y todos son rojos.
—Todos no, hay unos que son amarillos.
—Esos, señora, son los que van a los pueblos y no paran aquí.
—Pues mi nieta dice… —pierde el hilo y vuelve a la carga— ¿Usted cuál va a coger?
—Yo, el 92.
—Y ese, ¿no es amarillo?    
—No, ya le he dicho que todos son rojos.
—Perdone caballero, pero a cierta edad confundimos los colores… Sabe, voy a ver a mi nieto que ha venido de viaje… y…, dice usted que aquí no paran los amarillos, porque la semana pasada… ¿o fue la anterior? Por casualidad no conocerá a mi nieto? Toca el clarinete, un día salió en la televisión… seguro que lo conoce.
—No sé, no creo.
—Sí, aquel programa de bandas que se llamaba… ¿Cómo se llamaba? Bueno… ¡llámese «equis»! Yo ahora vengo del médico. ¿Conoce al doctor Ortiz?  Es muy bueno, como médico y como persona, antes trabajaba con su hijo pero le salió rockero, de esos del pelo largo que no se les entiende nada. En mis tiempos… ¿Conoce a Antonio Machín?
—No señora —miento una vez más—, me suena, pero no…
Aturdido, no me percato de la llegada de mi autobús
—¡Mierda, he vuelto a perder el 92!


Este jueves, relato: Sucedió en el bus. Participantes


Participan con sus cuentos de autobuses:
















9 de febrero de 2020

Convocatoria para el jueves, 13 de febrero de 2020


Título: «Sucedió en el Bus».

¡Hola a tod@s!
Después de unos meses en «cocheras», me lanzo a proponer y coordinar una nueva convocatoria, la del próximo jueves, 13 de febrero de 2020
En esta ocasión vamos a afilar los lápices y recrearnos en aquella realidad o ficción que nos sugiera un viaje en el autobús público. Desde los minutos de espera en la parada compartiendo, impacientes, su llegada, hasta cualquier experiencia que hayamos padecido, disfrutado o que nos gustaría vivir viajando en él: 
Ese vecino de asiento que no para de contar batallitas, ese conductor violento que frena y acelera soliviantando al personal, ese secuestro por unos terroristas reclamando un dinero que la compañía no está dispuesta a pagar, esos gritos al hablar por el móvil, esa cabezada que pegas medio dormido y te pasas de parada... En fin, texto que acompañaréis, si os apetece, con la foto de la portada o alguna otra que adjunto.

A partir del miércoles podéis dejar aquí los enlaces de vuestra participación.

Y recordar, 350 palabras más o menos.
Feliz fin de semana.







  

4 de enero de 2020

«Masa». Mucho de César Vallejo para comenzar el año.



Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo:
"¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver… ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver… ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando:
"¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver… ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos, con un ruego común:
"¡Quédate, hermano!"
Pero el cadáver… ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra le rodearon;
les vió el cadáver triste, emocionado; incorporose lentamente, abrazó al primer hombre; echose a andar...

[Foto de Ibán Ramón]

25 de diciembre de 2019

0 para Navidad... «Feliz Navidad» [8]


Feliz Navidad... 
Feliz Navidad...
Feliz Navidad... 
Próspero año y felicidad.
I wanna wish you a Merry Christmas
I wanna wish you a Merry Christmas.

24 de diciembre de 2019

1 para Navidad... «Noche de paz» [7]



Noche de paz, noche de amor,
Todo duerme en derredor.
Entre sus astros que esparcen su luz
Bella anunciando al niñito Jesús
Brilla la estrella de paz

23 de diciembre de 2019

2 para Navidad... «Ven a mi casa...» [6]



Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.
Por eso y muchas cosas más,
ven a mi casa esta Navidad.


22 de diciembre de 2019

3 para Navidad... «Pero mira como beben los peces en el río» [5]


Pero mira como beben los peces en el río,
pero mira como beben por ver al Dios nacido.
Beben y beben y vuelven a beber,
los peces en el río
por ver a Dios nacer.

21 de diciembre de 2019

4 para Navidad... «Ay, del Chiquirritín» [4]



Ay, del Chiquirritín,
Chiquirriquitín,
metidito entre pajas;
ay, del Chiquirritín
Chiquirriquitín,
queridito del alma.