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Mostrando entradas de julio, 2010

Este jueves, relato. Me gustaría encontrarme con...

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Lo mío, es caótico, siempre me encuentro con quien no deseo. Llevo tiempo esperando darme de bruces con mi Ángel de la Guarda, más que nada, para preguntarle: -¿Dónde te has escondido estos últimos años?- pero no hay manera, sigo sin encontrarme con él. Le busqué en la noche y me dediqué a romperla, empezaba cuando todos terminaban el día, frecuentaba discotecas, calles desiertas, descampados periféricos, Pubs y After Hours. Oí que los ángeles, con la luna, lucen de un modo especial, pero a mí sólo me deslumbraban demonias de aspecto buscón y taciturno. En la madrugada, incansable y deseando percibir alguna señal de su presencia, que aliviase mi presente o asegurase mi futuro, (el pasado, ya es irreversible), frecuentaba locales comerciales, grandes avenidas, hospitales, pero nadie respondía al patrón de Ángel que yo suponía o imaginaba, ni tan siquiera la más mínima percepción de su presencia en los alrededores de los lugares visitados. Pregunté a perros, gatitos y pajaritos, (por

Un día en... Milán

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Los primeros rayos de sol, bañan de refilón la espectacular fachada de la Stazione Centrale, sus bellos relieves se inundan de una luz dorada que los hace más notables desde la ventana de la habitación del Hotel Michelangelo 8:00 En metro desde Duque d’Aosta hasta la Piazza del Duomo, son tan sólo unos minutos, a esa hora la plaza esta poco frecuentada y su paseo se hace más agradable y provechoso, imprescindible la primera visón de la catedral desde la salida del metro, su espectacular silueta, (en Milán, todo lo que es espectacular, lo es de verdad) te sobrecoge y aplasta por su belleza y magnitud. 9:00 El cappuccino con pastas del desayuno, vale en cualquiera de las cafeterías del interior de la Gallería Vittorio Emanuele II, Milán entera pasa por esta cruz peatonal entre los escaparates de Prada, Swarovski, Gucci, Louis Vuitton y el único en el que siempre termino por entrar, la Librería Casa Ricordi, un sueño para husmear o adquirir música (especialmente opera) y libros

Corriendo, corriendo.

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Llegó tarde al autobús de las 12, era el último, asumió el contratiempo con resolución y al instante decidió que cubrirá los 6 kilómetros que le separaban de su casa con una entusiasta carrera. 6 .000 metros corriendo, corriendo, sin parar. A legre, contento, ilusionado. Primero una gran avenida, luego otra, un cruce y a la derecha, el largo boulevard. Llegó al portal de su casa, extenuado y feliz, acababa de cumplir los quince y le habían dado el primer beso de su vida. Foto de Iban Ramón

¡¡ CAMPEONES !!

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Gracias... ¡¡SELECCION!!