Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2009

La maté, porque era mía.

Imagen
Calixto Bieito , estrenó en 1999 en el Festival de Peralada, en coproducción con la Ópera Zuid de Maastrich su particular visión de la ópera Carmen de Bizet, ambientada en Ceuta en los años 70, un montaje que desde entonces, no ha vuelto a verse en España hasta el pasado Julio que lo presentó en el Teatro Auditorio de San Lorenzo del Escorial. c Según palabras del propio Bieito , insiste en que la obra de Bizet está al día y totalmente vigente. “Quizás, si acaso, haya que incidir más en el asunto de la violencia de género, mostrando un asesinato más salvaje y tal vez hoy, la ambientaría en el metro de Moscú o en San Petersburgo, donde existe un cruce de ideologías muy grande", apostilló. i Otro elemento esencial de esta propuesta la explicó Calixto Bieito con una frase: "la maté porque era mía", muy presente en la obra y que al director le hizo pensar inmediatamente en la "violencia de género", representada en la figura de Don José, "un personaje

Sorolla, arrasa en Madrid.

Imagen
Estaba cantado, después del éxito sin precedentes que obtuvo en Valencia , la exposición de la obra que Sorolla pintó para la biblioteca de The Hispanic Society of America de Nueva York , de nuevo en Madrid , a superado todas las expectativas. Una semana más de prorroga no ha sido suficiente para cubrir la demanda de entradas que en todo momento y desde su inicio el pasado 26 de mayo han estado prácticamente agotadas en sus respectivos plazos, así pues hoy domingo, D. Joaquín recoge sus bártulos y regresa a su sede en Manhattan , no sin antes regalarnos de nuevo a los Valencianos una propina de esa misma obra, mas algún extra, de nuevo en el centro Cultural Bancaja (quizás, del 12/9 al 12/10) Sorolla , no ha estado de visita en Madrid , ni siquiera de “alquilado” en el Prado, D. Joaquín tiene casa en la Capital del Reino, su obra y sus esencias domesticas y artísticas están presentes en ella, desde que en el año 1.911 el arquitecto Enrique de Repullés construyera un edificio con

Héroes de cabecera. (XI) Giuseppe Verdi

Imagen
¿Quien, no escucha la palabra “VERDI” e instintivamente le viene a la cabeza un sinfín de melodías conocidas? clásicos de la Lírica que desde hace años forman parte del repertorio popular. Mi vecina del quinto (que entre nosotros, es una fresca) entona con cierta gracia las estrofas de “La Donna e Mobile” de Rigoletto, que repite incansablemente hasta acabar con la colada del fin de semana, en mi familia no hay Nochevieja en la que no acompañemos el Final de Año con las primeras notas (no sabemos más) de “El Brindis” de la Traviata y en la tertulia gastronómica de mi amigo Ramón no dan por concluida una comida sin arrastrar con la boca esponjosa los acordes del primero al último del “Va Pensiero” de Nabucco. Tanto calor y popularidad parecen imposible que puedan emanar de este hombre pequeño, áspero, con el rostro frío, de mirada incisiva, nariz aguileña y canosa barba. Así, es como lo recuerdo en un busto de mármol que comparte junto a otros genios de la Opera en el foyer