20 de mayo de 2020

Este jueves, relato: Suspiros en blanco y negro.


Suspiros en blanco y negro [Margaritas*]

Me quiere, no me quiere…
La conozco, la tanteo, me gusta, me aproximo; primero con timidez y luego con determinación. No hay reparos, un beso descubierto es consustancial con la situación. Las manos que primero se rozan, acaban juntas y apretadas, no importa dónde.
Me quiere, no me quiere…
Las caricias trascienden a la claridad del día y los besos se consumen a plena luz del sol o a plena sombra de la luna. Los abrazos se dan y se reciben bajo la lluvia, bajo un puente o bajo el cielo abierto. El vértigo, el miedo, la presión tienen demasiada presencia. Una vida buscando algo tan sublime, tan apasionante y cuando la fortuna te lo regala, lo tenemos que esconder. Quiero hablar de ti, necesito hablar de ti. Deseo contar lo que siento cuando te leo, cuando me lees.
Me quiere, no me quiere…
Me gustaría exteriorizar mi felicidad después de compartir miradas. Se nota tu luz en mis ojos, en mi sonrisa. Presumir de la amistad, ponerle cara a tu cariño y nombre al mío. Compartir un café mirándonos a los ojos, sin que nos avergoncemos por una culpa mal entendida.
Me quiere, no me quiere…
Me repito frente al espejo con esta flor en mis manos que descuenta pétalos entre mis dedos. El suelo crece tal y como las lígulas, desprendidas, caen amontonándose sobre las baldosas de gres.
Salgo a caminar esperando la mañana. Llego hasta el campo y me siento en la hierba, mientras los vencejos me observaban con desconfianza hasta que comprenden mi total indefensión. Absorto, lejano, perdido en el amanecer, la descubro. Adivino una música serena por la paz de su oscilación. La persigo con la mirada. Me gustaría acompañarla, tomarla de la mano e invitarla a caminar por el prado. Pero la duda me paraliza:
Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere... 



11 comentarios:

  1. Hola Alfredo.
    Es curioso como muchas veces nos asalta ésa duda paralizando nuestra acción...nuestra causa y efecto...
    Ahora me asalta la duda...tendré que hacerme con el libro para saber si "me quiere o no me quiere?"

    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Alfredo la imagen es preciosa y el texto lo embellece mucho más , quien no ha cogido a lo largo de su vida una margarita y ha hecho lo mismo que tu has escrito ..Precioso y tierno .
    Un abrazo .

    ResponderEliminar
  3. Precioso cómo lo has descrito.
    Todos en alguna etapa de nuestra vida hemos establecido ese diálogo con la margarita.
    Me ha gustado mucho.
    No sabía lo de tu libro "abacedario de las flores"

    ResponderEliminar
  4. Me encanta que personas que conozco tengan en su cabeza proyectos como el tuyo y,algunos, incluso ya en mercado. Mi más sincera enhorabuena pero recuerda que dicen que las margaritas nunca dicen no :-9)
    Gracias por mostrarnos un cachito de tu libro.

    Y ¿qué más da que no te quiera? Odiarte seguro que no y si no te quiere como quisieras que te quisiera, nadie dice que no te quiera a su manera, así que hay que dejar de deshojar la margarita y echarse a correr para alcanzarla.

    Un beso enorme y mucha suerte y ánimo con tu proyecto.

    ResponderEliminar
  5. Ahhh las dudas, los miedos, las confusiones, las culpas... cuánto atan, cuánto prohíben, cuanto coartan!...y las margaritas, con sus pétalos torturados, pobres, intentando ayudarnos a dilucidar!...muchas gracias por sumarte, Alfredo! Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  6. Me has recordado hace años cuando cogia margaritas las deshojaba diciendo me quiere no me quiere. Muy bueno tu planteo.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Esas margaritas, reales inventadas, que nos remueven el tiempo de que, en efecto, jugábamos a predecir un sí o un no. Muy lindo post.

    Un abrazo y feliz tarde

    ResponderEliminar
  8. Recordaba tu relato del Abecedario de las flores, este especialmente porque tiene esa ternura sutil que da la inseguridad cuando se quiere. Me sigue pareciendo un relato tierno como la margarita. Besos.

    ResponderEliminar
  9. Hay ocasiones en las que yo también prefiero el beneficio de la duda. Así de valiente soy!
    Preciosa prosa poética, sublime.
    Bss.

    ResponderEliminar
  10. La duda, esa que tanto nos duele y más si se trata del amor. Bello relato. Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  11. Me gustan tanto las margaritas, que nunca he querido deshojarlas... me quedo con la duda.
    Me encantó.

    Un beso.

    ResponderEliminar