24 de diciembre de 2014

Este jueves, relato: Invierno


A pesar de su edad, -y de su nombre- Sigfrido no había visto nunca el invierno. Nació en primavera hace dieciocho años y su vida había trascurrido invariablemente de la primavera al verano, del verano al otoño y de éste de nuevo a la primavera.
Dieciocho años sin conocer las Navidades, las rebajas de Enero o el día de San Valentín. Su reloj temporal le permitía revivir cada nueve meses los mismos acontecimientos; lo cual por otra parte era lo normal, pues nueve fueron los meses que él recordaba desde que su papá puso la semillita en su mamá, hasta el día que vio la luz por primera vez.
Sólo conocía los tres cuartos de todo, y por supuesto desconocía el significado de las palabras Enero y Febrero. Su existencia estaba llena de misterios, de ausencias, de lagunas, incógnitas estas que potenciaban su curiosidad por las cosas.
Un día de Diciembre, creo que el veintiuno, se despertó en la parte del año equivocada, una que él desconocía, y que no era ni la primavera, ni el verano, ni tampoco el otoño, y sintió frío.   
Anduvo torpe, temeroso y perdido hasta encontrar al Sol, fijó su mirada en él, y perplejo le preguntó:
-¿Dónde estoy?

-Se llama invierno, -le contestó el Sol- y es el cuarto de vida que te has perdido; a partir de ahora tendrás una vida plena.

Pepe, nos habla de más Inviernos  

21 de diciembre de 2014

Palabra 52 de 52: Regalo.


Te quise regalar el Sol...


Este Post está dedicado a nuestra amiga Sindel
que nos ha unido en 52 palabras

18 de diciembre de 2014

Este jueves, relato: Amigos Especiales.


    Conocí al soldado Martínez en la primera fase de la instrucción. Recuerdo su entrada en el patio, fue de los primeros en llegar con la puntualidad que caracteriza a la gente del campo. Perdido, ajeno a aquella experiencia que le había arrancado de su pueblo por primera vez; saludó con un tímido movimiento de cabeza que correspondí sin demasiada trascendencia, y me dije:
    -Dios mío, a este le falta poco para cagarse en los pantalones.
    Era de mediana estatura, fibroso, tostado de brazos y cuello por el Sol del mediodía, debió de intuir en mi gesto algo más que un saludo cortés, e inconscientemente se refugió en mi entorno espacial, reclamando desde el fondo de sus ojos azules un pacto clandestino de ayuda y protección.
    En esos momentos, el soldado Martínez no era dueño de nada y sin embargo dejaba traslucir una ternura de gran intensidad. Su falta de experiencia mundana la compensaba con la belleza y obviedad del hombre que ha aprendido a vivir con el trigo, las viñas y los animales. Era así, sin proponérselo, pero yo sentí la necesidad de descubrirlo y apadrinar esa indefensión tan evidente... me gustaba.

     Los altavoces del Patio reclamaban la presencia de los nuevos reclutas llamándonos por orden alfabético: Alamar, Artiaga, Badenes, Borja, Castejón... Martínez, Marzal; en ese momento supe cómo se apellidaba y que por alguna razón el destino de las letras nos enlazaba al uno junto al otro. Al descargar nuestros petates en la misma litera cruzamos la mirada por enésima vez e intuí un rubor que era recíproco, me quedé con sus limpios y celestes ojos... nos gustábamos.
    Fueron minutos interminables para desnudarse, para vestirse; minutos en los que nos sorprendimos curioseándonos con el rabillo del ojo; minutos de controlar las manos que suicidas buscaban el roce, el aliento.
    Era otro lugar, lejos de todo, incorporándonos a un colectivo en el que el tedio, la displicencia y la angustia, amenazaban el único activo que empezábamos a poseer: amarnos. Y ese deseo podría con los presagios de los tiempos adversos que estaban por venir.

15 de diciembre de 2014

Palabra 51 de 52: Pecados


He salido a comprar más, 
pensaba que todos cabían en estas... 
¡Vuelvo enseguida!

11 de diciembre de 2014

Este jueves, relato: OVNI

Yo nací en un OVNI, -no fue idea mía-. La abducción de mi madre ya en el octavo mes de gestación y un largo viaje interplanetario me hicieron aparecer una mañana flotando en el ingrávido espacio de la cabina 7722. Un cordón umbilical de polímeros de topacio lunar sustituyó al original en el tiempo que iniciaba mis primeros años cautivo y de los que nada recuerdo. 
De ese pasado desconocido, no puedo renegar, salvo que en él fuera intencionadamente perverso. 
Hoy, adulto -creo yo- y una vez vomitado a la tierra, me debato entre la confusión y el terror de una vida de la que espero no tener nada que ver, pero con la que tengo que cargar sí o sí.
Me dijeron que no había retorno, que no había otra vez. No existe la segunda vida, salvo ésta que alojada en una inmensa cabina huele a podrido por todos sus costados. De momento es la única y no valen los conocimientos almacenados de la primera.
No sé qué hago aquí, me dejaron sin libro de instrucciones y en la encrucijada debe estar la solución, pero sólo al final del camino sabré si he estado a la altura de lo que se espera de mí.

Sueño con un nuevo encuentro en la tercera fase que me devuelva a mi placentera 7722.

8 de diciembre de 2014

Palabra 50 de 52: "Llave"


Una de ellas es la de tu corazón... espero tener suerte.

4 de diciembre de 2014

Este jueves, relato: Cartas... Cartas... Cartas...


     Valencia, Uno de Noviembre de 2014
     Querido José:
     Hace muchos años que no sé de ti… ¡Me casé! Espero que al recibo de ésta te encuentres bien, yo estoy en la gloria… te cuento: Tengo nueve hijos y estoy esperando otro para Mayo.
     María José es la mayor, se casó el pasado año, la veo poco, casi lo mismo que cuando estaba soltera, siempre ha sido “culo de mal asiento”.
     Rubén es el segundo, tiene 22, todo un carácter como su padre, y como su padre, se toma todos los privilegios.
     Marta es la siguiente, vive con un poeta melenudo desde hace años, dice que no traerá a este asqueroso mundo ningún hijo; espero que no se lo tome en serio, aunque yo creo que es ese Bécquer de pacotilla el que no vale.
     Julia y Pilar, llegaron a la vez, gemelas para todo, el mismo estilo, las mismas ambiciones, los mismos errores y el doble de disgustos.
    Elías, va a continuación, se cree único porque ha escrito un libro, como si no supiera que para mí, todos ellos son un interminable libro de aventuras.
     Benjamín es el séptimo, le llamamos así, convencidos que después de él, no vendrían más; ahora le llamamos Ben, para minimizar en lo posible el exceso de confianza, aún le cuesta asumir el trono que tuvo que ceder.
     Le sigue Luisa, toma la comunión la próxima primavera, llevará el traje de Marta, el misal de Ben, la coronita de Pilar, -o de Julia- y la cruz de su abuela, que seguimos guardando para lo que venga.
     Baby, es el último -de momento- aprende rápidamente, es un juguete para el resto y él lo sabe, se deja querer, todavía no pregunta, pero me temo que con él las respuestas van a ser más complicadas.
     Tu amiga de siempre, María.

     Roma, Uno de Diciembre de 2014.
     Querida María:
     Yo sí que estoy en la gloria, no te puedes imaginar lo que celebro no haber podido acudir aquella tarde a la cita y mandarte a mi primo Luis en mi lugar.
     Eternamente feliz, José

1 de diciembre de 2014

Palabra 49 de 52: "Sueños"



¡No quiero soñar más!
Todas mis pesadillas se cumplen.