31 de agosto de 2014

Los domingos... Limpieza General: "Cartas de Amor" (Aireando viejos relatos)



     En el desván de su Abuelo, Alex, encontró un disco de jazz, dos cuentos de Gloria Fuertes y unas botas de fútbol con la puntera pelada de tanto dar a las piedras.

     Un día, el Abuelo, serio y circunspecto le prometió: “Todo esto, será para ti” y como si le hubiera hecho el regalo de su vida, solemne, cerró el viejo baúl de roble americano. El Abuelo, se fue… en Paz, y hoy aquella promesa revoloteaba como una bandada de palomas sobre la tapa malherida del carcomido contenedor.
     Entre cuentos y tebeos, entradas de conciertos y facturas de restaurantes, asomó un hatillo de sobres amarillentos, uno de ellos, con el sello robado, contenía una cuartilla manchada con una estilográfica de la época:
     “Madrid, 7 de Octubre de 1.963… Querido Alfredo: Encantadora me parece la carta que recibí hace apenas unas horas. Desde este verano presentía una especial amistad entre nosotros, pero hasta leer tu escrito no he sentido lo que realmente significas para mi, te contesto a vuelta de correo, nerviosa, ilusionada, feliz y con un lío tan grande que seguro necesitaré…”

     Asomó, otro sobre, azul pálido con las aristas erosionadas por la historia, folios de letra atropellada, con trazos juveniles de un Bic de colores:
     “Valencia, 13 de Julio de 1.960… Alfredo, hoy te he visto pasar por delante de casa, regresabas del Colegio. ¿Sabes? espero todas las tardes que bajes del tranvía y te acompaño con la mirada hasta perderte en la mitad de la calle, deseo que llegue el Domingo y jugar a las prendas, para que al depositarlas en tus manos, acaricie con mis dedos…”

     De aquel manojo de recuerdos con aromas confundidos y aspecto apolillado, cayó uno cuadrado, nuevo, blanco inmaculado, con un círculo transparente en el centro que reconocí de inmediato, abrí el único archivo de Word que contenía y leí:
     “París, 9 de Enero de 2.008… A veces me gustaría morirme, de tan bien, de tan plena, de tan respirar hondo y sentir que el aire entra en los rincones de mi cuerpo y de mi mente, aún en los más oscuros y recónditos..."

     Verdes hoja seca, rojos desvaídos, blancos sepia, los sobres se sucedían, uno tras otro con un suspiro de Amor en su interior. El Abuelo, de nuevo, revoloteaba salpicando con sus alas sobre el rancio olor de aquel viejo baúl de roble americano.

27 de agosto de 2014

Este jueves, relato: "Robos"

     
     “Robar o no robar…” He ahí la cuestión.

     En la madurez, la pasión revive con las mismas dudas con las que ya temblábamos en la juventud.
     El corazón está ahí, al alcance de la mano, sólo hay que alargarla y robarlo. Parece frívolo y lo es; esa pasión por lo ajeno es nuestra aliada, pero también es un sentimiento muy tramposo.
     Al primer corazón robado, le acompaña una virginidad que justifica la exaltación, y a esta virginidad rota (porque se rompe), ya saturada se la adereza con nuevas joyas por sustraer. Y de nuevo es el robo de otros corazones el reto de nuestra incontrolada actividad. Es un juego de muchos, de unos contra otros; por lo que no estamos exentos de padecer el despiadado robo del nuestro, por descuideros ladrones de voluntades.

     En la madurez, la pasión ha girado sobre sí misma y resucita de nuevo. Aquel gesto multicolor es ahora una paleta de vivos grises, y sin embargo sigue siendo pasión. Han pasado años y el robo tiene más alevosía y nocturnidad. El corazón es más frágil, el sentimiento más tibio, el estremecimiento menos electrizante y, peligroso el riesgo por venganza.

     Pero no puedo evitarlo… ¡sigo siendo un ladrón! 

Más robatorios en La Brisa de Venus 

25 de agosto de 2014

Palabras 34 y 35 de 52: "Mundo" "Lluvia"


Llueven ranas y el Mundo se anega. La Iglesia asegura que es castigo de Dios y el pueblo pide perdón.  Se inundan las conciencias, pero ya es demasiado tarde. 
Solo se salva La Curia y La Casta escondidos en el interior de un lujoso y enorme preservativo.

¡Aleluya, Aleluya! 
Demos gracias al Señor.

24 de agosto de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Se Alquila" (Aireando viejos relatos)


     El cartel anunciaba la disponibilidad de la vivienda junto a un teléfono de contacto.

     Estaba yo, recién llegado a la Ciudad y mis días en la Pensión no tenían ningún futuro, necesitaba una casa con aspecto de Casa, con prestaciones de Casa, con un Baño para compartir con quien yo quisiera, con varias habitaciones o al menos una, en la que recrearme hasta tarde, sin que nadie me llamase a la puerta invitándome a bailar al ritmo de una aspiradora. Pero sobre todo, con una Sala donde elegir mis tiempos, mi distancia y mi compañía.

     Intuía que esa nueva casa había algo escondido entre aquellas paredes, había percibido un aura luminosa, que sin saber que era, me había seducido al momento. Una vez instalado, descubrí que aquella ilusión consumada, era la luz del Sol que entraba sin pedir permiso por aquella ventana casi desnuda, con tan sólo un camisón de gasa gris plata. Deseé conocer la visión maravillosa, que aquel agujero rectangular me brindaría del mundo exterior, imaginé paisajes, amores secretos, cuitas inventadas desde la oscuridad de mi anonimato, todos los colores de una vida, cuya efervescencia se adivinaba al otro lado de aquella ventana.

     Al principio no quise asomarme, reservaba el feliz descubrimiento para un momento más pleno. 
Una vez desempaquetado, ordenados los libros, y colgados en el armario los pantalones sin doblar. Ubicados los alimentos en la Nevera, las verduras bajo, las bebidas arriba y en medio el variado laterío que sería la base de mi sustento diario, elegí música para la ocasión… en el reproductor sonaba  “Stairway To Heaven” de los Zeppelin.

     Me acerqué entonces al rectángulo rebosante de luz. Mi curiosidad y expectación aumentaban por segundos. Despacio, separé el visillo de gasa gris plata y mi vista se perdió en un horizonte delimitado por las copas de una gran arboleda y más cerca, entre un continuado ronroneo de palomas, un amplio espacio con el pavimento de gravilla lavada y un cartel en el patio interior que decía: “Manicomio Provincial”.


21 de agosto de 2014

Este jueves, relato. "La Foto de mi Vida"


Tres, que son una.
 Tres, que son dos. 
Una tras otra, como si tal cosa, como si no hubieran pasado horas. El fotógrafo siempre Yo. Las fotografiadas siempre Ellas. ¿Fijación gratuita? ¿Manía enfermiza?
Inspiración fácil y accesible.
Tres fotografías que han sido estas y podrían haber sido otras. Sin embargo nunca lo fotografiado adquiere tanta importancia cuando el hecho de fotografiar esconde perpetuar los sentimientos, esos que delatan preferencias ciegas e incuestionables. Porque el Amor, es ciego e incuestionable.




17 de agosto de 2014

Convocatoria "Juevera"


Convocatoria para el jueves 21 de Agosto de 2014: “La Foto de mi Vida” 
Muchas son las fotos que pueden ilustrar momentos especiales de nuestra vida. Fotos de nosotros, de familiares, de amigos, de lugares. Fotos en grupo o en solitario. Fotos en sepia que iluminan nuestro pasado, o en color que delatan nuestro presente.
Cuéntanos esa historia que motivó la foto o lo que te sugiere al verla de nuevo.
Dale forma de relato y llévanos a ese instante en el que tu corazón quedó escondido tras la emulsión de esa película de Kodak.
Sólo una condición, para hacerlo más fácil debes utilizar en el texto estas cuatro palabras: Fotografía, fotografiar, fotografiado, fotógrafo.

Se breve, publica a partir del jueves y comunícalo en este mismo Post con un enlace directo. La foto la pones TÚ.


13 de agosto de 2014

Este jueves, relato: "Virus"



     Cándido, con una mirada disimulada barre al resto de los pacientes con los que comparte espera. Es un recorrido de periscopio, lento, observador, a un solo nivel. Él es el capitán y ellos los buques enemigos. Es discreto, no se hace ver y valora sus posibilidades. Cuenta mentalmente los que supone que van delante de él, y los odia por eso.
     A veces la mirada se cruza y la curiosidad es recíproca. No deja de ser un oponente más. Cándido está deseando que por los altavoces suene su nombre antes que el de los demás, tal vez el médico se equivoque y se salte alguno.


     A los pocos minutos, la escena se repite, toma conciencia de la situación y piensa que ese enemigo no lo es tal, sólo un aliado de la desgracia, una fuente de información con la que no desea establecer más vínculos que los necesarios. Sólo comparte con ellos la propiedad de ese maldito virus que lo tiene aterrado. 
     Mira ahora de otra forma, no le importa esperar; el silencio lo ha unido a esos desconocidos con los que sin querer comparte el miedo. 
    

11 de agosto de 2014

Palabra 33 de 52: "Espejos"


No todo está perdido, si te siento a través del cristal que refleja el cristal.
No todo está perdido, si te asomas de puntillas y te alcanzo a ver.


10 de agosto de 2014

Los domingos... Limpieza General. "La noche". Aireando viejos relatos.


     Que larga es la noche…

     Estoy frente a este teclado de letras blancas, las yemas de mis dedos reposan inquietas sin saber qué hacer, por dónde empezar, necesito una frase, (ni siquiera una frase) un articulo determinado, un pronombre personal o un nombre común, una idea, una inquietud que me estremezca y me ponga en marcha.

     Que larga es la noche y que sombría la ausencia, levanto la mirada y recorro en un travelling de 180 grados buscando esa imagen que me despierte de mi letargo, veo con avidez fotos y objetos y les grito que me cuenten sus sueños, sus vivencias, hoy no es su noche, ni la mía, me detengo en la ventana y llueve.

     Que larga es la noche, por favor, sólo un “La” para entonar y todo será más fácil, me distrae la Radio, se mezclan y me confunden los “Mis”, los “Res” y los “Fas” suena la música, ella y yo solos en la madrugada. Qué barbaridad, si sólo es un relato de no más de 300 palabras.

     Que larga es la noche y amanece, los primeros brillos de un Sol que todavía no despunta, el cristal se empaña y las gotas de lluvia resbalan haciendo un surco que acaba en el marco inferior de la corredera. Miro la foto de Juana, uruguaya de Melo, niña y pastora de letras reunidas, descalzos sus pies y vestida su mirada, miro en el fondo de sus pupilas y leo:”Llueve, espera, no duermas, estate atento a lo que dice el viento y a lo que dice el agua que golpea con sus dedos menudos en los vidrios.Cómo estará de alegre el trigo, amante. Espera, no te duermas. Escuchemos el ritmo de la lluvia. Apoya entre mis senos tu frente taciturna.”

     La Noche… que larga es la noche.

7 de agosto de 2014

Este jueves, relato: Párrafos incluidos.

     
     "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo" 

     Pensó, que este era otro tipo de hielo, el que paraliza los sentidos, detiene el tiempo y eterniza las dudas
     -¿Por qué yo, y por qué ahora? Se preguntaba el coronel. Tantos riesgos pasados, tantas batallas peleadas, tantos flirteos con la muerte salvados. Hubiera preferido mil veces morir de manos del enemigo conocido, que de la mezquina mano de este amigo desconocido-
     Pero ya era tarde. Sus recuerdos y su mirada se perdieron entre los pedregales que delimitaban el paredón y la borrosa fila que formaban sus ejecutores. Sintió en su cuerpo el frío de la piedra y en su corazón la ausencia de su amada. 
      Aquel hielo de entonces le heló el alma de ahora, y sin pretenderlo, su espíritu se despidió con un hilo de voz dirigido a aquella gélida pared de mampostería:


    "¿Existe ese Aleph en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz"

Evidente mi principio y final: García Márquez: "Cien Años..." y Borges: "El Aleph"

5 de agosto de 2014

Palabra 32 de 52: "Corazón"


Corazón de madera:
Cortado con mimo. Tallado. 
Lijado. Pulido. Barnizado.
Esconde otro Corazón.

3 de agosto de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Una mesa" (Aireando viejos relatos)


     Una mesa, como mi padre.
De mayor, quiero ser mesa como mi padre, no una de esas extensibles o articuladas, ¡no! quiero ser de una pieza, grande y maciza.
     Sólo soy un pino, no importa, seré la mesa más fuerte de cuantas se hayan fabricado, con los abuelos presidiendo los extremos, sonriendo cómplices por habérsela comprado a Quimet, el ebanista de la Plaza.
     Recuerdo aquella que se hizo él para su casa, de vieja delataba en su piel todo su pasado. La mesa del Quimet y la Colometa era su historia. Su superficie, que ella lustraba cada sábado, era un mar de cicatrices por cuyas rendijas, ensimismada, pasaba las horas arañando las migas de pan que habían quedado varadas en su fondo.

     Hay un largo camino, desde Valsain, allá en la Sierra, hasta la carpintería de Quimet. Es ley de vida, ya tengo los poros abiertos y mi piel es clara como la paja pálida con sombras rosadas.
    Huelo a fresco y no me importará oler a cola como huelen los mayores, primero húmeda, lechosa, luego seca y escondida.
Mientras tanto, imagino cómo me gustaría salir en la foto, la tapa grande rosada por el rubor, los cantos romos como una peseta. Sujeta a cuatro patas firmes, que me eleven al cielo, con dos cajones a ambos lados para guardar barras de pan y servilletas a cuadros recién planchadas.

    ¿A qué viene todo esto? Estoy en la cola, la cola de la sierra, mi sueño está al llegar, que más se puede pedir, que ser una mesa como mi Padre.