28 de mayo de 2014

Este jueves, relato. Homónimas y Polisénicas.


     Hoy es nuestro aniversario, debería estar contento y sin embargo me embarga la ansiedad. Siento la presión como una ola traicionera que me abate sin decir ni hola.
Necesito estirar las piernas, me levanto de la mesa y me dirijo a la cocina; dentro, Jorge se pelea con una cabeza de ajos. Extrae de ella el más pequeño y agita el ajito hasta dejarlo inmaculado.
Vacilo al acercarme y mantengo la distancia, mi tos de estos días esconde un bacilo invisible que no quiero compartir. Jorge, es mi pareja, bello como un David luciendo un ensortijado velloRegreso a mi mesa y espero con semblante grave, que mi pecado no se grabe en mi mirada.

Hoy es nuestro aniversario y tengo que decirle que me he enamorado de otro.

25 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. "Balú" (Aireando viejos relatos)


     Balú, era un pequeño Pub. Tan pequeño que a veces para bailar, había que retirar los cuatro sillones que tenía en el pasillo que daba a los baños. El ambiente era tan íntimo y familiar que solo con frecuentarlo reconocías al resto de los parroquianos, incluso echabas de menos a los ausentes.
Su propietario, José, era el hilo conductor que relacionaba clientes y acontecimientos, como un maestro de ceremonias multidisciplinar que igual preparaba un contundente Dry Martíni, que pinchaba la música más adecuada para cada momento.
Visita tras visita y como si lo hubiéramos pactado los mismos asientos, de esta forma, la música, las copas, los aperitivos, los asientos y José se repetían casi de memoria, día tras día.

El local que abría como bar desde primera hora de la mañana, mantenía una actividad razonable y ordenada en horas de desayunos y aperitivo, pero era al anochecer cuando el local se vestía con un lúdico atractivo que invitaba a esconderse entre los estampados de las cretonas que forraban sus paredes. La iluminación competía tímidamente con la noche creando un ambiente de claroscuros, y la música que se oía hasta bien entrada la noche se paseaba lentamente entre Baladas y Clásicos del Swing.
Jose, desde un más que premeditado control se dejaba querer, solo para los momentos de mayor aglomeración a altas horas de la madrugada buscaba ayuda, mientras tanto él se bastaba para atender con una memoria y eficacia inusual a todos los clientes.
Quizá no era su intención, pero tal y como avanzaba la noche, la elección de la música iba adquiriendo más protagonismo y los temas que hasta ese momento solo habían fondeado el murmullo de nuestras tertulias nos contagiaba de un ritmo que nos levantaba de nuestros asientos.


     No recuerdo cuándo fue la primera vez, ni quien la inició, pero sí recuerdo la canción “Lobo hombre en París” El tema de La Unión y nuestro deseo reprimido por un falso pudor que por otra parte estábamos dispuestos a obviar, propició que a partir de ese momento el diminuto Local de encuentros y tertulias, cada noche se convirtiera en la Sala de Baile mas trepidante y cuarentona de la Ciudad, todos bailábamos con todos, según venia el “tempo” lento o rápido y José con todas, hasta que el amanecer nos sorprendía a través de los ventanales de aquel entrañable local.

                        

22 de mayo de 2014

Este, jueves relato. Me perdí en la Noche


La noche... que larga es la noche.

No era la primera vez. Aquella noche me perdí queriendo. La buscaba con la inconsciencia que dan unas copas de más. Fantasías en las que se respira el salitre que despide la proximidad del Mar.
Me veía en sepia, perdidamente perdido. Horas de vanidades y cobardías disfrazadas. Horas de mirar por encima del hombro y abrirse paso a empujones. Horas falsas como la falsa moneda, y sin embargo… la buscaba.

Aún no eran las dos de la madrugada, y ya empezaba a hablar solo.
-Por aquí no pasa un alma- me dije.
El silencio me abraza y a veces se transforma en miedo y pesa. No había nadie con el que presumir, seducir o intentar engañar. Ya no era el más fuerte, el más rápido. Me quedé quieto paralizado, echándome un pulso a mí mismo, que obviamente iba a perder.
Expuesto en la oscuridad, imaginé la escena perfecta, la más cáustica. La ironía más agónica. La necesidad más feroz, dependiente y comprometida. Incluso vi páginas en blanco para mancharlas a su propio gusto.

Fue entonces cuando me tocó en la espalda y me susurro:

-Colega… ¿Unos gramos?


20 de mayo de 2014

Palabra 21 de 52: "Playa"



Esta playa fue mía... y la vendí.
Nunca rentabilizaré el beneficio.


Foto: Ramón Paredes

18 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. "New York" (Aireando viejos relatos)


     Oí decir que el lema que preside la vida en esta frenética ciudad es “Ride the Wave” algo así como: “Cabalgar en la cresta de la Ola”. Una forma de entender y personalizar un estilo de vivir lo cotidiano. 
     Pero aún siendo cierto, New York no sería la gran ciudad que es, si no proporcionase otras alternativas diametralmente opuestas en las que la tranquilidad, el ocio sosegado, la contemplación y el descanso compartido, no fueran estímulos placenteros y reconfortantes. Prueba de ello son algunos ejemplos como los paseos a primera hora por Central Park. Una dilatada visión del Skyline desde el Brooklyn Heights Promenade. Una lectura corta en el Walt Witman Park o incluso un reencuentro con la paz y el silencio asistiendo a la Solemne “Celebration of the Lord’s Pasión” con el “Miserere mei Deus” de Allegri o el “O vos omnes” de Casals en la Holy Family Church.


 
   Así la estancia en la Ciudad se convierte indistintamente en una Película a veces de Acción, a veces Romántica o de Aventuras, cuyo argumento vamos hilvanando de principio a fin y que nunca nos deja indiferentes.
     Las Galerías de Arte Alternativo del West Village, las tiendas de Moda, Mobiliario o Iluminación de vanguardia del SOHO tienen el máximo exponente en el New Museum of Contemporary Art en el vecino Nolita, sin olvidar la gran vaca sagrada de lo alternativo y transgresor que es la Bienal en el Whitney Museum of American Art, edificio de Marcel Breuer e icono de hormigón de la Madison Avenue, así como el sugerente y sutil The Naguchi Museum con su jardín de esculturas en Queens.

     Manhattan es casi una Isla cuyo perímetro está dibujado por interminables puertos, de esta forma el estuario marino que forma el río Hudson, tiene presencia constante en la vida de la Gran Manzana. Volar por encima del río, es  volar por encima de ella caminando de Sur a Norte por el Puente de Brooklyn, dejando atrás el elegante y cinematográfico barrio de Brooklyn Heights y visionando las espectaculares panorámicas de la ciudad a través de los mil metros de tarima de teca.


La cultura en New York tiene muchas caras, disfrazarse y disfrutar con algunas de ellas supone un recorrido inevitable por la música y los musicales, recorrido que tiene infinitos contenidos.
   Suenan las primeras notas de La Traviata, el Metropolitan Opera es una perfecta caja de resonancia, la batuta de Armiliato marca el compás en el interior de nuestro corazón y con los ojos cerrados nos dejamos llevar ante una de las más hermosas obras verdianas, el resto de la ópera es un suspiro arropado por la escenografía del siempre excedido Zeffirelli.
     En el Daryl Roth Theatre, antes de poder pensar, sientes el pánico emocional, se rompen todas las barreras de comunicación convencionales y se participa de una fiesta de colisiones rítmicas. La Ingravidez en todos los sentidos. "Fuerza Bruta" te estalla en todo el cuerpo, en tránsito permanente de una ceremonia sin precedentes.
     
(Publicado el 31/03/2008)

15 de mayo de 2014

Este jueves, relato. Patios


“El Patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás…”

En eso estaban las mellizas, cuando Alex irrumpió dando pelotazos a diestro y siniestro. Los pollos y las gallinas huyeron en busca de un lugar seguro. Los conejos, atónitos y molestos se refugiaron en la conejera. Tan sólo “Chocolate” quedó quieta, enfrentada al perturbador. No iba a consentir ninguna revolución en el Patio.
Alex tomó posesión del espacio, midió con la mirada e imaginó la portería entre la maceta de geranios y el botijo que al fresco, colgaba de un alambre. Dio un paso atrás y chutó con todas sus fuerzas, la pelota se coló por el lateral del botijo, rozando el pitorro que acabó rompiéndose.
Chocolate, -la cabra blanca con nubes marrones- se percató de lo grave de la situación y de su responsabilidad de mantener el orden en aquel patio florido. Saltó sobre sus patas traseras e impactó con sus diminutos cuernos en el trasero de Alex, al que derribó tumbándolo de plano sobre el pletórico Rosal.

Con enormes saltos de alegría, las mellizas gritaron: ¡GOOOOOOOOOOL!

12 de mayo de 2014

Palabra 20 de 52: "Mariposa"

             
       
Silencio, la Mariposa duerme...

                       

Siguiendo una idea de Sindel.
Vídeo subido por: Yogatea

11 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. "París" (Aireando viejos relatos)


     Paseaba por el Pont de L’alma, -pasear, por los puentes que son abrazados a su paso por el Sena, es entender a nivel del agua la historia y percibir los diferentes paisajes que han configurado esta maravillosa Ciudad- decía, que paseaba, y reparé con sorpresa en la total inexistencia de los recuerdos con los que habitualmente los nostálgicos homenajeaban a “Lady Di” y que cubrían el contorno de la réplica de la Antorcha de la Libertad que existe al principio del puente, el Ayuntamiento ha decidido cortar de raíz estas manifestaciones de cariño que le dedicaban a la Princesa de Gales, ahora la base del monumento está llena de incontables y sucios restos de cinta adhesiva.
     Se oyen sirenas, en París, siempre se oyen sirenas.
     El Pont Neuf, es íntimo y sensual, quizás uno de los de “ojos” laterales de ribera transitable más largos y profundos. París entero pasea por ellos, 100 m2. De sombra que habrán presenciado 100 millones de apasionados besos y otras tantas declaraciones de Amor.
     Otra vez, más sirenas, “La Ciudad de las Luces” tampoco descansa.

     38 segundos, tarda el ascensor más rápido de Europa en elevarte al cielo de Paris, desde el piso 56 de la Torre Montparnasse la panorámica de la ciudad es un espectáculo inenarrable, en un duelo particular con la Torre Eiffel a la que se enfrenta con descaro, y compartiendo ambas esa singular y magnifica vista de la ciudad. Por la noche desde las grandes cristaleras del Restaurante, se adivina el sinuoso Sena dibujado por las luciérnagas que son los Bateaux-Mouches en su lúdico recorrido fluvial.
     
     Reinventar la historia en el Barrio Latino es tarea fácil, recordar los relatos de Cortázar, Vargas Llosa o Hemingway, es andar de café en café, de plaza en plaza hasta los jardines de Luxemburgo y más tarde al anochecer prolongar el paseo hasta el boulevard Saint-Germain, entrar en el Café de Flore, acariciar los cantos erosionados de las mesas desgastados por horas de descanso o ardientes tertulias de apasionados genios. Después, cruzar el Boulevard y cenar en la Brasserie Lipp, buscar tu imagen reflejada en los enormes y envejecidos espejos, codo con codo con tu vecino de mesa, dando buena cuenta ambos del codillo con col agria que hiciese las delicias de la “niña mala” de Don Mario.
     De nuevo, las sirenas, me sacan del ensimismamiento de tanto recuerdo revivido.

        

Vídeo subido por: DimitriKireyev

8 de mayo de 2014

Este jueves, relato. Romance Ambientado. (Revisado)


A esas horas, la Bodeguita del Medio estaba llena de parroquianos y turistas llegados al calor de la música. Me abrí paso entre son y son hasta alcanzar una segunda fila de la barra, imposible avanzar más.
Las nubes blancas de los habanos se reflejaban en el fondo del gastado vaso de cristal que contenía mi enésimo mojito. Permanecí inmóvil, aprisionado entre cuerpos calientes y desinhibidos que parecían estar aparcados allí para toda la eternidad.
Ella quedó a mi espalda, hombro con hombro, su voz sonaba suave y próxima, la tibieza de sus palabras me llegaba como una caricia que resbalaba en mi nuca colándose en mi desnudo cuello.
Su presencia en mi cuerpo estaba tan delatada y consentida como la mía en el suyo. Noté su culo buscando el mío y lo acepté con un rubor complaciente que disparó la excitación de mi sexo.
Intentaba disimular al ritmo del son vehemente y colosal de las lágrimas negras de Matamoros, pero nuestros cuerpos una y otra vez, se encontraban sin buscarse.
Deseé volverme y medir con los míos aquellos labios que adivinaba húmedos y bermellones, pero aquella noche era imposible dar un paso en ninguna dirección. El rocío en su piel, estremeció la mía y por un segundo nuestras manos, extraviadas en ambas espaldas se juntaron en un estudiado movimiento que al retirarse manosearon con lascivia las curvas de sendas espaldas.
Durante unos instantes, su cuerpo, se abandonó en el mío con una pasión disimulada que anunciaba una despedida inevitable. 

Más tarde en la habitación, al desnudarme, me llevé a la cara la camisa que todavía mojada, olía a la pasión de un Amor que entre son y son, y durante unos minutos lo fue aquella noche.





5 de mayo de 2014

Palabra 19 de 52: "Hogar"


Dame un sitio en el que refugiarme... Y te daré un HOGAR.

4 de mayo de 2014

Los domingos... Limpieza General. (Aireando viejos relatos)


"Día de la Madre"

El tren conocido como “Alcazareño” tenía prevista su llegada a las 21.15. Se le conocía por ese nombre, porque la estación de partida era Alcázar de San Juan en la provincia de Ciudad Real. Su salida era de madrugada y el recorrido por tierras castellano-manchegas, hasta entrar en la provincia levantina era lento, parando en estaciones de segundo orden para recoger viajeros con destino a Albacete y Valencia.

Amparín, regresaba como en otras tantas ocasiones, sentada en un banco de madera corrido y cargada de cajas, bolsas y paquetes, tantas que parecía imposible que ella sola hubiera podido subirlas y distribuirlas por los desnudos anaqueles de aquel incomodo vagón de tercera. Eran tiempos, que, aunque distantes de la posguerra, la precariedad y escasez con la que se vivía obligaba a agudizar el ingenio de la gente para tener una supervivencia digna.

Amparín, trabajaba en La Fábrica de Vidrio, y adquiría lotes de piezas defectuosas, que una vez empaquetadas en cantidad razonable, llevaba a su pueblo donde las cambiaba por uvas, lentejas, huevos, tomates y pimientos, y piezas de tocino procedentes de la última matanza de los marranos de su primo Joaquín. Tenía una extraordinaria capacidad para el sacrificio y el esfuerzo que suponía semejante tarea. Aquí, en su casa, siempre había un sitio para cualquier conocido, familiar o no, que necesitara en una visita ocasional, una cama donde descansar o un plato con el que recuperar fuerzas.



Amparín murió hace años, su cuerpo le cobró intereses por una intensa, esforzada y emocionante vida. Su última mirada, que la fue seguro, no sólo para mí, sino para todas las personas a las que ha querido, fue una mirada seductora y cómplice. Una luz que inundaba en toda su extensión.

Entre aquellos primeros viajes y ese último y definitivo, Amparín vivió con una intensidad propia de las personas que como ella poseían las virtudes y los defectos de ancestrales Reyes: La Templanza, El Equilibrio y La Ecuanimidad, todo ello envuelto en un papel de regalo que fue su propia vida.
Y por no dejar de ser al mismo tiempo, como cualquier Rey, lo mortal y vulnerable que era, sufrió y nos hizo sufrir también, especialmente cuando mi padre murió, porque durante algún tiempo ella murió con Él, y su luz se apagó, y le pudo el drama del que ella tantas vez después saldría airosa, la involuntariedad de quien de pronto sin querer se siente solo. De quien sin pedir se ve obligado a recomponer una situación impensable, no calculada, la ausencia definitiva de tu otro yo, que eres tú y que no acabas de entender.

Por más que lo he intentado, no he sabido encontrar una canción que me identificara o trasladara a algún momento vivido con ella. Por supuesto que le gustaba la música, pero nunca había demostrado preferencia por ninguna en especial.
En el último viaje que hicimos juntos al hospital, sonaban en el coche fragmentos de Rigoletto, le dediqué una de las más bellas arias jamás compuestas. La deje sonar hasta el final, y después de un breve silencio me dijo:
-“No entiendo de Ópera, pero esta canción que has puesto, me ha parecido preciosa”