19 de marzo de 2014

Este jueves, relato: Los Sonidos de la Primavera.


      Mi primavera suena a redoble de tambor, algo así: “Señoras y señores, con todos ustedes… prrrom, prrrom, prrrom… La P r i m a v e r a.”
Y es entonces cuando ella, vestida con tules vaporosos y desmedidas lazadas al viento, aparece entre un ligero chiri-miri que le hace pasillo.
      Una vez superada la excitante y aparatosa euforia de la bienvenida, la primavera nos abraza con un sonido de violonchelo, grave, alargando notas hasta suspenderlas en el tiempo, como de Semana Santa. Toma aire de nuevo y con colorido renovado, las cuerdas irrumpen en escena, dibujando en el cielo, una bandada de folías, jotas y sevillanas, que se instalan en el corazón del calendario. 

     Y juntos, tambores, violonchelos, guitarras y timples migran como ñus, desvaneciéndose en la vorágine de los tres siguientes meses que amenazan ardientes a la vuelta de la sabana.


13 de marzo de 2014

Este jueves, relato: Vamos de cañas... (Reedición adaptada)


Hacía una noche de perros, llovía a cántaros y los parroquianos se refugiaban entre aquellas gruesas paredes que protegían el interior de la Venta. Las jarras del mosto manchego corrían de mesa en mesa, en especial en aquella del fondo, donde dos grotescas sombras, competían alardeando sobre los pormenores de sus recuerdos. Ebrios de vino y pasión, agudizaban sus ingenios para descabalgar al otro, provocando cómplices risotadas entre los presentes.

Miguel, arrastraba las palabras, gruesas y torpes por los efectos del vino, que en ese momento, avanzada la madrugada, empezaba a nublar sus interminables parrafadas.
Guillermo, sutil y agudo respondía con la lengua trabada, inmerso en una densa borrachera, que había paralizado los escasos músculos de su cuerpo, excepto los del decir:

-Su prosa Don Miguel, es cansina y vulgar. Qué otra cosa se puede esperar de una historia de caballerías, con un hidalgo venido a menos.
-¡Cómo se atreve Don Guillermo! si de su cursi pluma sólo salen tontas reflexiones sobre la vida. Una vida que seguramente no vivió y en la que sólo describía por exigencias del estómago.
-¿Tontas...? llama tontas a esos sublimes seres, capaces de expresar en un trabajadísimo y estilizado lenguaje las más bellas e inauditas acciones… ¿Qué me dice de su Alonso? Extravagante, desatado en sinrazones, cómico hasta el ridículo.
-Su merced, esta borracho y desvaría. Qué mayor realismo que mi fantástica parodia, llena de prosa y versos, rica en discursos trágicos y cómicos.
-El único discurso que le intuyo, mi querido aprendiz de literato, es la verborragia y burla de un esperpéntico galán venido a menos, que se vio denostado por la dama de sus fantasías, obsérvese en cambio la pasión correspondida de mis jóvenes Romeo y Julieta.

-¡Ventero! Ni una jarra más a este advenedizo sainetero de tres al cuarto, que ni siquiera los propios ingleses pudieron entender, cuanta osadía, comparar el amor de mi hidalgo hacia su enamorada, con un caprichoso encoñamiento destinado al fracaso.

El ventero, que conocía de sobra las interminables diarreas literarias de aquellos dos genios, dio por acabado el encono verbal de esa madrugada e invitó a todos a abandonar el Mesón.

Abrazados y tambaleándose a cada paso, Don Miguel y Don Guillermo intentaron adivinar el camino de regreso a su casa, al tiempo que gritaban al cielo: ¡Astuuuurias, patria queriiiidaaa…!

11 de marzo de 2014

5 de marzo de 2014

Este jueves, relato: "Mascotas 2"


Este relato está inspirado en un comentario que tuve en una anterior convocatoria con el mismo tema: "Mascotas" el jueves 01/12/2011. (Adjunto enlace para los curiosos)


Me llamo Pericles y no soy virgen, quiero decir que ya tuve dueña. Sí, se deshizo de mí. Con gran pesar suyo (y mío) me arrojó a un riachuelo, ella creía que estaba muerto, no sabía que los peces como nuestros amigos los gatos, tenemos varias vidas.
No les extrañe que siendo un pez hable, mi nombre me rodea de gloria, no en vano también lo fue de el más influyente orador ateniense de su época, de ahí mi elocuencia.

Por segunda vez mi destino es una jaula de cristal, aunque intuyo que mi nuevo dueño, no sabe muy bien que hacer conmigo. Me mira escéptico, preguntándose, cómo narices pudo aceptar ese regalo; supongo que el envoltorio: “para regalo” y la tarjeta adjunta que le admitía la devolución le animó a probar, luego ya veríamos… O sea, que estoy con una aleta dentro y otra fuera.

 Me gustaría que este abuelo canoso, me diera una oportunidad. No hay nada mejor que sentirse mascota de alguien, aunque tengo que reconocer que como con la Vero, no he estado tan bien en ninguna otra pecera.


4 de marzo de 2014

Palabra 10 de 52: "Silencio"


Psssssssssss... Silencio, el niño duerme.



"Duérmete clavel, que el caballo no quiere beber. Duérmete rosal, que el caballo se pone a llorar"

Texto: Federico García Lorca
Foto: Mercedes Zamora - Fotogenia Studi
Siguiendo una propuesta de Sindel