29 de mayo de 2013

Este jueves, relato. Ciudad Utópica




La Tierra gira y gira, y en ese girar, se mezclan materias con pasiones, efluvios con deseos. Aparecen entonces ciudades nuevas, ciudades utópicas que nos enamoran eternamente.

Mi ciudad, después de la integración tiene forma sinuosa y senderos misteriosos que explorar.
Su entrada es un corazón que a flor de piel hipnotiza, una puerta intangible que invita al milagro.
La primera avenida empieza con dos arcos negros de charol deslumbrantes, sus tejados cubiertos de tejas color de la paja me envuelven y confunden. Dos fuentes de sonrosado caño e inagotable morbidez dan paso a la gran Plaza de la Vida, intensa, húmeda por el rocío de la pasión, arteria vital de pócimas y demás encantamientos.
La Gran Vía, nace entre un jardín de rosas ensortijadas, parada obligatoria para el disfrute y la extenuación. Al final con el color de la carne y el olor a tierra mojada, se estiran dos bulevares de suaves curvas y cremoso tacto.
Siempre… siempre, regreso por el mismo camino.


Esta es mi ciudad, este es su cuerpo.

28 de mayo de 2013

Martes Lunero. Imaginar... la Libertad


Desde que el mundo es mundo, todas las tardes expira la vida.
La muerte firma un pacto con la noche, y el corazón del mundo se aletarga bajo el espectro de la luna fría.
Pero también desde que el mundo es mundo allá en el horizonte resucitan los ejércitos rosa que levantan las ardientes banderas de la vida.
Y nace el sol.
Y da muerte a la muerte.
Y de nuevo comienza un nuevo día...

Dedicado a mi amigo Campos Carrión, que después de 40 años me encontró para regalarme las últimas semanas de su vida.
  
Poema de Alfredo Mañas
Foto de Paco Alberola

Sobre una idea de Natalia


25 de mayo de 2013

22 de mayo de 2013

Este jueves, relato. ¡Estoy harto!



A las 00’01 abre sus puertas el día. El público impaciente espera fiel a que este, por fin, sea el de la estabilidad o el del descanso deseado.
Fuera, los dueños del Mundo hacen piruetas para encajar sus piezas donde más duela. Los nuevos amos coquetean entre bastidores y dan los últimos retoques a la guillotina que decapitará ilusiones y esperanzas. Ellos, en cambio, se blindan los beneficios por venta de armas, tráfico de diamantes o fortunas incontroladas en Islas Caimán.

Se enciende el día y el Mundo se agolpa adolorido entre recortes, impuestos, retrocesos de libertad y devaluación de la dignidad. El mercado global manda, pronto caerá la noche y con ella el silencio. Todo quedará dispuesto como en un cementerio. Muertos inútiles hasta la madrugada siguiente en que de nuevo los “valores” quedarán hipotecados al servicio de unos cuantos desconocidos que desde su paraíso dorado manejarán los hilos de un ejército dormido.

Ni siquiera dormir, los dejarán dignamente.

16 de mayo de 2013

Este jueves, relato. La fiebre del Loro.



Dña. Josefina, peinaba canas. Ya no celebraría más aniversarios que empezaran por siete. Perdida ante la ventana en uno de esos ensimismamientos vitales recordaba el día en el que le regalaron a Pavarotti.
Ella, austera dónde las haya, no almacenaba en su casa ni media docena de objetos inservibles, pero la llegada de aquel pájaro que vomitaba sin interrupción cientos de palabras inconexas le provocó un singular atractivo. Incorporar a aquel parlanchín a su entorno fue una tarea entretenida y estimulante.

Hoy todavía no se explica aquel giro en el comportamiento de Pavarotti, su silencio repentino, su aislamiento en una esquina de la jaula y las continuas diarreas.

Tomás el veterinario lo confirmó en un santiamén: -Es psitacosis, doña Josefina, debe deshacerse cuanto antes de este loro o su fiebre acabará con usted-


8 de mayo de 2013

Este jueves, relato. Que contento está.


Él, suele emocionarse al menos varias veces al día.  Hoy sin ir  más lejos, lo ha hecho mientras desayunaba escuchando una canción que oía de niño con su padre, y más tarde, cuando divagando con el tirillas de su nieto le ha dicho zalamero: “Yayo, imagínate por un momento que en mi celebro…” le ha dejado de una pieza, no por el contenido lábil de la frase sino por la construcción de la misma.
Todos los días, la vida, como en un torrente le regala unas cuantas de esas alegrías, vienen sin buscar y se posan como burbujas chispeantes en terreno abonado.
Porque ella, la mujer de su vida con su dulce tintinear ha sembrado de cariño su existencia.
En la distancia corta, su sonrisa es la de un oleaje malote, como aquel beso con sabor a simiente de ajonjolí, que quedó impregnado para siempre en sus labios.
Hay algo más que le hace feliz, despierta su sensibilidad y le abre al reino de las emociones, y desconcertado por ello se pregunta: ¿Qué hay entre vos y yo?
Él, cómo no va a estar contento.

5 de mayo de 2013

Love duet


Anochece, el cielo está limpio y estrellado, Butterfly avanza lentamente hacia Pinkerton que descansa en un banco del jardín, se arrodilla a sus pies y le mira tiernamente casi suplicándole.
Las cuerdas frasean entre sí abrazando las primeras insinuaciones amorosas de La Mariposa, revoloteando como ruiseñores desde el fondo del jardín

“Amadme por favor aunque sea un poquito, como se ama a un niño, como a mí me corresponde, amadme por favor”

Pinkerton toma con dulzura las manos de Butterfly  abrazándola tiernamente

“Deja que bese tus queridas manos, ¡mi Butterfly!, Yo te he atrapado, Te abrazo apasionado. Eres mía, Si, para toda la vida”

...Se incorporan los vientos, que con una cadencia metódica y envolvente dibujan los fraseados amorosos de ambos

“¡Es una noche serena! ¡Mira: todo duerme! ¡Ah, que noche tan dulce! Cuantas estrellas, ¡jamás las vi tan hermosas!

La orquesta en pleno se insinúa una y otra vez en la construcción de la melodía que nos lleva lenta pero intensamente hacia el final del Dueto.

“Ven, ven, tiembla, brilla cada punto de luz... Ven, se mía, ¡Aleja la angustia de tu corazón! ¡Ah dulce noche! todo está lleno de amor, ¡el cielo sonríe! ¡Ah! ¡Ven! ¡Eres mía!”

...Aparecen luciérnagas alrededor de los amantes entre las flores y los arbustos,
en un “crescendo” sublime las dos voces se funden en una, la orquesta les sigue hasta el final de los agudos, creando una apoteosis final propia del más espectacular de los orgasmos musicales, hasta deshacerse en una sutil e intimista melodía que da el final al primer acto.